A 21 años de Cromañón, Martín Genauer, sobreviviente de la tragedia del boliche de Once reivindica la memoria colectiva, la organización y una juventud que sigue buscando cómo ser escuchada
A 21 años del incendio en República Cromañón, la ciudad de Buenos Aires y la Argentina vuelven a detenerse frente a una herida que no cierra. Aquel 30 de diciembre de 2004, cerca de las once de la noche, un recital de Callejeros se transformó en una de las mayores tragedias evitables de la historia reciente: 194 personas murieron, cientos resultaron heridas y miles quedaron marcadas para siempre. Las consecuencias judiciales, políticas, sociales y subjetivas, siguen atravesando al país.
En ese marco, Martín Genauer, presidente de la Asociación Civil de Sobrevivientes de Cromañón e integrante de la Coordinadora de Cromañón, dialogó con Informe de Pájaros (Radio Con Aguante), en el mismo día del aniversario. Desde el santuario del barrio porteño de Once , donde cada año se lleva a cabo la conmemoración Genauer reflexionó sobre el paso del tiempo, la memoria, la organización colectiva y el modo en que las nuevas generaciones siguen buscando canales para expresar sus demandas.
La entrevista a Martín Genauer, sobreviviente de Cromañón, en Informe de Pájaros.
Para Genauer, los aniversarios “redondos” funcionan como picos emocionales. “El año pasado, con los 20 años, fue muy intenso: la serie, la lucha por la ley de reparación integral, la reglamentación. Este 21 fue distinto, con menos intensidad, más habitable”, explicó.
Aun así, subrayó que hay experiencias que no se nombran con facilidad: “Hemos hablado tanto, se ha dicho tanto, que a veces ni siquiera lo nombramos. Hablamos de ‘eso que pasó’, no por negarlo, sino por querer salvarlo de las palabras”.
En su relato aparece una imagen persistente: Cromañón como una piedra que cae al agua. “De la piedra se habla poco, pero sí de las ondas: el estrés postraumático, las leyes de reparación, la salud mental, el santuario, las organizaciones. La esencia de un hecho tan traumático está muy lejos de lo que las palabras pueden decir”, sostuvo.
Consultado sobre el rol de las organizaciones de sobrevivientes y familiares, Genauer fue contundente: la organización no es solo una herramienta de lucha, sino también parte del proceso de cura. “Hay una cura individual, una cura física, una cura que tiene que ver con el Estado y el reconocimiento institucional, pero también hay una dimensión de la cura que es encontrarnos con pares y organizarnos”, afirmó.
En ese sentido, reivindicó una tradición argentina de víctimas que no se ajusta al estereotipo pasivo. “La víctima argentina no es perfecta ni pasiva. Son las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo: personas que se equivocan, que luchan, que siguen. Es una víctima combativa”, dijo, y agregó que cuando ese encuentro genera una identidad colectiva, “se crea algo que es más que la suma de las partes”.
Cromañón, como memoria colectiva
Para Genauer, esa construcción colectiva también disputa sentidos. Frente a los discursos que redujeron Cromañón a un “accidente” o criminalizaron a las víctimas, insistió en contar otra historia: la de una juventud solidaria. “Los pibes que entraban a sacar gente que no conocían, los vecinos que ponían autos, colectivos, comida, que armaban cadenas de llamados. Esa ciudad que salió a ayudar también nos define”, remarcó.
Esa disputa por el sentido reapareció con la serie de ficción estrenada recientemente en la plataforma Amazon Prime. Genauer aclaró que se trata de una producción cultural masiva y que no puede exigírsele más que eso. “La serie habla de nosotros, pero no es para nosotros. Es para millones de pibes de 18, 19 o 20 años”, señaló. Desde la Coordinadora participaron como asesores con un objetivo claro: que se contara una historia colectiva y no una trama individualizada.
“La serie no termina en el último capítulo, planteó. Termina cuando se habla en la casa, en la plaza, en la cancha, en los comentarios de un posteo. Ahí se termina de construir el sentido”. Afirmó.
En ese marco, valoró su potencia como disparador para volver a nombrar Cromañón y reforzar la memoria colectiva.
Al ser consultado sobre la juventud actual y la necesidad de seguir hablando de Cromañón, Genauer rechazó las comparaciones simplistas. Recuperó el contexto del 2001 y propuso una metáfora que condensó toda la entrevista: “Éramos miles prendiendo bengalas donde íbamos a hacer política, porque no había estructuras que contuvieran nuestros sueños. Y una bengala, si la sacás del fútbol y del rock, sirve para pedir ayuda”.
Para él, el desafío hoy es entender cómo pide ayuda esta generación en un contexto distinto. “Ahora no les dejan prender bengalas”, advirtió.

“Cromañón no solo nos describe: también nos define como generación”.
Martín Genauer
Antes de despedirse, Genauer recordó que la Coordinadora de Cromañón sigue activa y acompañando a sobrevivientes y familiares, incluso a quienes todavía no pudieron tramitar el duelo. “Sabemos que pasó mucho tiempo, pero también sabemos que muchos pibes no terminaron de llorar. Acá van a encontrar un lugar donde nadie los juzga”, afirmó.
A 21 años de aquella noche que lo cambió todo, Cromañón sigue siendo memoria, disputa de sentidos y pregunta abierta sobre el presente. Y también, como recordó Genauer, una historia colectiva que todavía busca ser escuchada.
📅 Martes | ⏰ 20 a 22 en Radio con Aguante
📍Con Pablo Mercau, Solana López, Jorge Kreyness y Luana Haiht.
