Eduardo Falcone: “llevamos 60 años yendo de un lado al otro del péndulo liberal-populista”

Eduardo Falcone

Eduardo Falcone, diputado nacional del MID, plantea que la Argentina necesita superar la grieta entre populismo y liberalismo para construir un modelo de desarrollo de largo plazo. Advierte sobre la falta de dirigentes que piensen más allá de la coyuntura y alerta sobre las consecuencias de confundir la alianza personal entre Milei y Trump con una verdadera integración con el mundo.

La entrevista con el diputado nacional Eduardo Falcone, del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), se hizo el viernes 26 de junio. Por cierto, la coyuntura urgente fue parte de la charla, pero el planteo de Puro Contenido tuvo que ver con pensar la Argentina más allá de las urgencias.

En esas horas, todavía rondaba en la agenda del debate público la situación del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni. El funcionario, envuelto en un escándalo en torno a su inexplicable crecimiento patrimonial, finalmente presentaría su renuncia al presidente Javier Milei en la noche del sábado 27 de junio, un par de horas antes del tercer partido de Argentina en el Mundial de Fútbol.

Falcone, contador público de profesión y con origen en la bonaerense Chivilcoy, integra el bloque del MID en el Congreso, junto a Oscar Zago.

Eduardo Falcone

-Te quería preguntar puntualmente por la crisis, por la historia del país y eso habla de lo interesante que es pensar qué Argentina se puede construir con los matices, con las diferencias, con los intereses contrapuestos que existen y ahí aparece la idea del desarrollo.

Ustedes tienen una definición del desarrollo, pero eso implica pensar en una Argentina, a 50 años en un término extendido, pero en una primera etapa al menos 10 años. El problema es que vivimos de urgencia en urgencia y la pregunta es qué espacio hay para ese debate en la agenda política de hoy.

Mira, nosotros hace, digamos 60 años que estamos tratando de representar las dos ideas de nuestro de nuestra sigla, porque a nosotros nos dicen que somos desarrollistas, pero el movimiento se llama Movimiento de Integración y Desarrollo. Y el concepto de integración no es es menor.

Para ponerlo en otros términos, estamos hace 60 años yendo de un lado al otro del péndulo liberal-populista y vamos para acá, vamos para el otro lado y creo que todavía no se ha acertado a decir que hay algo que no es ni un extremo ni el otro, que también lo puede representar hoy, llegando a este momento, kirchnerismo-derecha liberal, que son los dos extremos de la cuestión y por el medio tenemos una cantidad de abanicos.

Creo que lo que hay que pensar ahora, así como estaba la batalla cultural esta de Milei del equilibrio fiscal, la próxima batalla cultural sería ver cómo hacemos los argentinos para tener un plan que no sea ni el populismo, que reparte de todo y no crea y el otro que cree que solamente con la mano invisible del mercado alcanza.

Y en el medio hay una cantidad de variantes, pero creo que los que acertemos a pensar en una batalla, en mi visión del desarrollo, pero algo que represente un crecimiento continuo y a largo plazo dentro de reglas democráticas, que no nos vayamos al otro lado del republicanismo, que da materia para otra conversación, por esto de las tecnocracias y todo lo demás, un tema complejo para tratar.

“Nadie va a venir a invertir en un país que le metés cepo, una 125, le cambiás las reglas de juego.”

Yo creo que, si la Argentina acierta en ese debate o en ese espacio cultural de decir, ‘bueno, no voy en un extremo al otro’ y voy a una cuestión que me garantice un crecimiento de mediano y largo plazo y no tenga que andar a los bandazos, creo que es el debate que tenemos que dar los políticos, más allá de la de la coyuntura que tenemos que estar atajando penales todos los días.

Esta semana la Cámara de Diputados aprobó una nueva versión de Ley de inversiones, conocida como Súper RIGI y desde el bloque del MID aportaron una mirada sobre el tema.

Eduardo Falcone, el RIGI y la inversión extranjera: condiciones y límites del modelo

– ¿Qué pasa con la inversión como concepto, en un mundo en donde muchos plantean que se transita una democracia postindustrial? O que el mundo, en todo caso, cambió el sentido de las industrias que tienen localización en los países como China, por ejemplo. Y, sobre todo qué pasa con la inversión en la Argentina, con las características que tiene de productora de materias primas, de energía, de alimentos, que son sectores que tienen inversión, pero siempre hace falta más.

Pensá que la Argentina debe representar menos del 1% del PBI mundial y del comercio mundial, o sea que el primer tema es que somos prácticamente irrelevantes en términos de ese debate, o sea, lo que nos pase a nosotros no le importa a nadie, más allá que geopolíticamente ahora tenemos algún interés. Pero la inversión que nosotros necesitamos, para el mundo, que sin despeinarse invertirían en Argentina si le damos seguridad jurídica y si no les robamos lo que ponen acá. Al RIGI y al Súper RIGI se lo cuestiona porque le damos 30 años de estabilidad, pero nadie va a venir a invertir en un país que vos le metés cepo, una 125, le cambiás las reglas de juego.

Entonces, es una etapa interesante en el sentido de que hay capitales que podrían venir acá, a invertir a la Argentina. Como vos dijiste, en algunas cosas que son las que el mundo necesita hoy: alimentos, minería, petróleo, eso es fácil.

Lo que creo, desde la visión desarrollista, es que tenemos que complementar eso. Yo defiendo esos instrumentos, pero podríamos tener una visión de acoplar eso con políticas industriales, que no sea eso de ‘acá no se puede competir’ y que te abran la importación a China y que te destruyan. Ni Alemania ni Estados Unidos pueden competir con China, menos nosotros.

Eduardo Falcone
El diputado Falcone, durante la entrevista con Puro Contenido.

“Fíjate lo que pasa con Vaca Muerta: hay 800 camiones que vienen por la Ruta 5 que tiene el mismo ancho que cuando la inauguró Arturo Frondizi en los 60. ¿Y qué estamos esperando? ¿Que la mano invisible del mercado haga un puerto, una ruta?”

Podríamos tener una Argentina, no te digo la industrialización de los 60, de la industria pesada, de acero, que era de otro mundo, pero sí un eslabonamiento industrial y de servicios, porque hay muchos servicios, que hoy tienen casi un componente técnico-industrial mayor que una fábrica de tornillos de hace 50 años.

Creo que, si los políticos le damos estabilidad jurídica, certeza y que vamos a ir para un horizonte de crecimiento, seguramente vamos a conseguir mucha inversión. Y hasta porque somos pobres y somos insignificantes, tenemos un potencial que cualquier cosa nos haría crecer mucho.

– ¿Qué pasa con las patas que rodean esa mesa en términos de mercado interno? El gobierno habla, por ejemplo, lo ha hecho el ministro Luis Caputo del modelo peruano. Pero la Argentina es un país de un fuerte componente de mercado interno, 70% del PIB vinculado a nuestra propia economía y es una sociedad que cuando se recupera de una crisis vuelve a viajar, le gusta tener dólares, le gusta ahorrar, le gusta cambiar el auto. ¿Hay espacio para eso o es una tensión que no se resuelve?

Primero, en el gobierno son liberales, libertarios y técnicos, no están teniendo una visión política de esta cuestión que estamos hablando, así que no sé lo que dijo Caputo: muchas veces habla para para el corto plazo y para para el público al que él necesita hablarle, pero no es un político. Está hablando para para una tribunita, que es lo más poderoso de la Argentina.

Lo que lo que te digo es que nosotros tenemos una tradición industrial y una tradición de clase media que no va a soportar políticamente, un ajuste que estrangule al 60 ó 70% de la población o que deje afuera a muchos. Siempre la sociedad reacciona, no se suicida nadie acá.


“Veo una alianza entre Milei y Trump en persona, que hasta puede romperse si alguno de los dos no sigue en el gobierno.”


Y hay otra cuestión que creo que también hay que poner en el juego: que el equipo de gobierno no tiene un sustento político, como podría ser un partido tradicional, que tiene una base política-. Son técnicos que, fíjate que Inclusive, el partido político de gobierno La Libertad Avanza, no es que son todos 500 mil tipos que saben quién es Von Hayek o la escuela austríaca.

Son personas que creen que Milei representa un cambio, pero ahí tenés de todo, o sea, no tiene una defensa política de un partido.

Un equipo de gobierno que, ni hablar que tenés Caputo, que está haciendo lo que hace en la economía y después el resto, lo tenés al Colo Santilli que tiene cabeza política. Pero no son políticos, con un andamiaje para sostener un modelo. Creo que tiene una idea medio precaria o no tan elaborada de esto que está planteando vos de política.

– ¿Quién piensa en la Argentina de acá de 10, 15 años? ¿O solo hay un debate por la urgencia, por lo del momento?

La verdad que no hay mucha gente que esté pensando esto que estamos hablando. Si vos me decís dentro del Congreso, tenemos alguna diferencia, pero creo que Miguel Ángel Pichetto arrima bastante a una idea. Ahora, creo, podría cuestionarle este acercamiento a Cristina, por ahí tiene que mechar un poco esta visión que tiene institucional con la urgencia electoral. Pero vos lo escuchás a Pichetto y es una persona que tiene un pensamiento de ese tipo. Y después no, no hay gente, por lo menos en términos políticos partidarios de la coyuntura que piensen.

Yo tiendo a juntarme con desarrollistas o ex desarrollistas que no están en el partido, que piensan como yo hace 60 años. Hay muchos este muchos desarrollistas que están fuera del partido, porque el partido después la muerte de Arturo Frondizi y de Rogelio Frigerio y nuestra ruptura con Clarín tuvo un debilitamiento muy fuerte. Pero hay muchos partidos, gente que piensa como esto esto que estoy diciendo yo y tiene una visión de largo plazo, lo que no tiene es una expresión política partidaria.

Otra cosa que he notado, porque me invitan a muchos programas de streaming o audiencias que yo ni conozco, que debaten el tema del desarrollo. Me invitaron a un streaming se llamaba Vino por el Desarrollo, unos pibes que están pensando a ver cómo hacemos para salir de esto. Tal vez tienen una tradición peronista y dicen: “Che, tenemos que salir de esto que venimos porque fue horrible. Dejémonos de joder con repetir lo mismo”.

Hay un germen de gente joven que está pensando, no te digo desarrollista a la antigua, como soy yo, o una actualización del desarrollismo, pero ahí un veo un caldo.

Integración interna primero: infraestructura, mercado y planificación

-Hiciste hincapié en la primera la definición tuya con la palabra integración. Y en la charla ya dijiste que internamente esa integración implica un 60% del mercado interno y cómo trabajarlo eso. En ese sentido, qué pasa con la integración de Argentina con el mundo. Porque el presidente Milei dice, “bueno, volvimos al mundo, el mundo nos recibe”, porque él tiene muchos viajes a algunos lugares del exterior, Estados Unidos, España o Israel.

¿Qué pasa con la integración de Argentina con el mundo en esta época, en donde además está todo muy convulsionado y la Argentina tiene un rol, vos lo decías, geopolíticamente con alguna característica importante también?

Los desarrollistas pensamos primero que la integración tiene que ser interna. Nace con la integración regional, política, en su momento había medio mundo político que estaba excluido del sistema y nosotros, a pesar de pensar distinto, pensamos no podía excluir al 50% del país y decir que hay que fusilarlos a todos, porque los querían fusilar, o que no pueden participar políticamente.

Pero la otra integración es regional pero también social, tiene que haber una integración entre sectores y encadenamientos productivos. Hoy el RIGI tiene un gran éxito en las zonas cordilleranas, pero no tiene ninguna integración planificada, por lo menos del Gobierno, con todo lo que falta.

Entonces, lo que haría falta primero es integrar eso internamente, pero el Gobierno está pensando que esto queda librado al mercado y nosotros pensamos otra cosa: que esta integración hay que planificarla, no soviéticamente. Es evidente que te faltan rutas, que te faltan vías de energía para sostener lo que hace el propio Gobierno.

Fíjate lo que pasa con Vaca Muerta, hay 800 camiones que vienen por la Ruta 5 que tiene el mismo ancho que cuando la inauguró Arturo Frondizi en los 60. Entonces, hasta las propias políticas buenas, como el RIGI, necesitan que tengas infraestructura. ¿Y qué estamos esperando? ¿Que la mano invisible del mercado haga un puerto, una ruta?

Entonces, para no escaparle a la pregunta, primero la integración nacional, que es lo que pensamos nosotros y en relación a la integración con el mundo, me parece medio una exageración decir que nos estamos integrando con el mundo.

Yo creo que hay una alianza personal o amistad personal del presidente nuestro del Estados Unidos, pero integración, digamos, en términos de proyecto de largo plazo, no quiero ser autorreferencial, pero bueno, podría ser la de Frondizi con Kennedy, con la Alianza para el Progreso que no era “te mando 2000 millones de dólares para un carry trade y me voy, porque si no, perdés las elecciones”, sino un proyecto de largo plazo.

Argentina necesita inversión en fierros.

-La diferencia es que Estados Unidos no tiene un Kennedy que esté mirando a América Latina.

No, por eso. Es probable que estén pensando “¿qué nos sirve a nosotros geopolíticamente?”. Aparte, con dos mangos no arreglan. Para el Estados Unidos meterte 200 millones de dólares, 2000 millones de dólares en una en un puerto, ni se despeinan.

-Fue la propia jefa del Comando Sur, Laura Richardson, la que dijo que podían competir con China que está metiendo mucha inversión y “nosotros no tenemos nada para la región”.

No somos ni el 1% del comercio del producto mundial. Entonces, potencia que se están disputando hoy, China y Estados Unidos, liderazgo y saben que no pueden con matarse militarmente, bueno, van a competir por espacio geopolítico, comercio, industria e inversión. Entonces, creo que está en una cuestión medio anecdótica o poco importante, pero todavía no hay una integración Estados Unidos-Argentina.

Veo una alianza entre Milei y Donald Trump en persona, que hasta puede romperse si alguno de los dos no sigue en el gobierno.

Para el final, nos interesa una reflexión sobre la democracia, en términos de la política, que pasa con el sistema de partidos. Hay todo un ruido grande. Lo de Manuel Adorni es también la expresión de una crisis hasta institucional, en términos que es la figura constitucional más importante después del Presidente, más allá de su propia conducta o las denuncias. Pese a que falta mucho para la elección, ¿se está jugando ya en término electorales algo en la Argentina?

La crisis del sistema político era evidente, si no imagináte cómo ganó Milei que no tenía nada, ni partido, ni representantes, ni fue a todas las provincias y es presidente. El despelote en el sistema político que generó la irrupción de Javier es una expresión de lo que venía pasando antes, pero dividió todo: el radicalismo en tres pedazos, el Pro, la mitad se fue con La Libertad Avanza; el peronismo tiene un quilombo que ni te cuento.

En el MID somos pocos y somos orgánicos, pero digamos no produjo ningún problema en ese sentido. Es más, ganamos dos diputados porque estuvimos con Javier Milei. Pero esa fue la primera disrupción que hizo pelota todo el sistema político tal cual lo conocíamos.

Y ese reordenamiento que produjo, todavía no se cristalizó. Lo de Adorni es una anécdota, porque es una molécula que no existe, o sea Adorni no existe políticamente, está terminado.


El “Súper RIGI” avanzó en Diputados con apoyo del MID y cambios para proveedores locales


Lo que falta todavía es un reordenamiento, no sé si en partidos políticos tal cual los conocimos, nos formamos, lo que militamos desde hace años, pero se están conformando algunas asociaciones de ideas similares. Otro tema, que me parece que hay que tener en cuenta, que todavía no se está debatiendo, es el tema este de las tecnopolíticas.

Hay una corriente de opinión que dice que los sistemas como China y la Rusia, crecen rápido porque tienen un sistema no democrático, porque pueden tomar decisiones más rápido y generar un proceso de desarrollo sin la molestia que significan los parlamentos.

O sea, en Estados Unidos, si Trump quiere hacer algo, tiene una resistencia en el sistema democrático, en la justicia. Ahora la tecnopolítica está planteando que “si queremos ganarle a estos dos, o por lo menos China”, que está tomando decisiones más rápido y avanzando comercialmente, algunos están pensando que la democracia es una molestia.

Eso traducido a la Argentina, debe haber algunos que estén pensando en esa locura y los que venimos de una tradición política partidaria y democrática, tenemos que enfrentar a eso y decir, esto no puede pasar.

Nadie lo expresó, porque esto de Peter Thiel, del Súper RIGI, a ver “si esto deriva en esa situación”. Creo que eso dos cosas distintas, una cosa que vengan a invertir 1000 millones de dólares en una empresa de tecnología, otra cosa es ir al extremo de que eso va a gobernar el sistema político de la Argentina.


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