Estados Unidos lanzó un ataque militar sobre Venezuela y Caracas exige una prueba de vida de Nicolás Maduro

Nicolás Maduro

El gobierno venezolano denunció bombardeos “de precisión” en Caracas y en varios estados, con víctimas civiles. Se trata de la primera intervención militar directa de Washington en América del Sur. Mientras crece el repudio internacional, el presidente argentino Javier Milei respaldó la ofensiva estadounidense.

La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, denunció este sábado una agresión militar atribuida a Estados Unidos contra la capital del país y los estados de Aragua, Miranda y La Guaira, que habría provocado la muerte de civiles y severos daños materiales.

Se trata de la primera intervención militar directa de Estados Unidos en territorio sudamericano, un punto de quiebre histórico en la política hemisférica de Washington.

En declaraciones oficiales, Rodríguez afirmó que tras los ataques se desconoce el paradero del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores, por lo que exigió al gobierno estadounidense una prueba de vida inmediata de ambos. Según señaló, el mandatario había advertido previamente a la población sobre la posibilidad de una ofensiva de este tipo.

“Esa es, por ahora, la respuesta oficial del Estado venezolano frente a una agresión que ha quebrantado la paz y la tranquilidad del pueblo”, indicó la vicepresidenta.

En paralelo, el portal RT informó que “el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, habría sido capturado este sábado por fuerzas estadounidenses durante el ataque lanzado contra el país suramericano y estaría siendo trasladado a la ciudad de Nueva York, según fuentes de ABC News”. De acuerdo con esa versión, Maduro permanecería retenido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, a la espera de un eventual juicio.

La misma crónica señala que el presidente estadounidense Donald Trump afirmó públicamente que Maduro y su esposa fueron capturados y trasladados fuera del país. En un mensaje difundido a través de su red Truth Social, Trump confirmó que el ataque aéreo “a gran escala” sobre distintos puntos de Venezuela fue ordenado directamente por él.

Días antes, el propio mandatario había admitido que el interés estratégico de Estados Unidos estaba centrado en “el petróleo de Venezuela”, mientras que la justificación formal de la ofensiva se apoya en la acusación por “conspiración narcoterrorista” contra el jefe de Estado venezolano.

Ante la situación, Rodríguez informó que se activaron los mecanismos de defensa nacional. En ese marco, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, ordenó el despliegue de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), junto con la milicia popular y los organismos de seguridad ciudadana, en una estrategia que el gobierno definió como de “fusión cívico-militar y policial” para la defensa del país.

La vicepresidenta calificó los ataques como una grave violación de la soberanía venezolana y sostuvo que “nadie vulnerará el legado histórico de Simón Bolívar ni el derecho de Venezuela a ser una nación libre e independiente”. En ese sentido, convocó a una “unión nacional” para que todas las fuerzas sociales se movilicen frente a lo que describió como una amenaza externa sin precedentes.

Pese a la gravedad de la denuncia, Rodríguez afirmó que el país se encuentra “en calma”, aunque “asimilando el impacto de una agresión militar que ha causado la muerte de civiles inocentes”.

Desde Caracas, el gobierno reiteró que estas acciones forman parte de una estrategia de desestabilización regional y de un intento de intervención armada para forzar un cambio de gobierno, una acusación sostenida históricamente por las autoridades venezolanas frente a presiones diplomáticas y maniobras militares de Washington.

Repercusiones por la agresión a Venezuela

En el plano internacional, organizaciones como la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad (REDH) y la Answer Coalition repudiaron los ataques, a los que calificaron como un “crimen contra la paz” y una violación directa de la Carta de las Naciones Unidas. Ambas entidades llamaron a la solidaridad internacional y a la movilización global contra lo que describieron como una ofensiva de carácter colonial vinculada a los intereses estratégicos sobre los recursos energéticos venezolanos.

En el ámbito diplomático, China, Rusia y Colombia solicitaron una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para analizar la situación.

En contraste con el amplio repudio internacional, el presidente argentino Javier Milei expresó su respaldo explícito a la ofensiva estadounidense. El mandatario volvió a alinearse sin matices con la política exterior de Washington y avaló la agresión militar, profundizando una posición que rompe con la tradición diplomática argentina de no intervención y solución pacífica de los conflictos.

El apoyo de Milei a una acción armada directa de Estados Unidos en América del Sur marca un hecho inédito en la región y refuerza su alineamiento ideológico y estratégico con la Casa Blanca, incluso frente a una operación militar que dejó víctimas civiles y puso en riesgo la estabilidad regional.


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