El ingeniero argentino que escaló una startup europea al estrellato global y ahora apuesta a que la IA redefina el trabajo

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Nicolás Klein creció profesionalmente en Londres, donde lideró el hipercrecimiento de Hopin, la plataforma que transmitió eventos con Bill Gates y Joe Biden, y pasó de conducir un equipo de 5 a más de 1.000 personas en tiempo récord. Hoy, desde su nueva startup Singulate, el ingeniero trabaja en uno de los problemas más complejos de la era digital: convertir datos masivos en comunicación personalizada con IA (Inteligencia Artificial). En esta entrevista, el emprendedor formado en la LSE habla de escala, liderazgo y el futuro del trabajo.

1. Desde muy joven tenías claro que querías crear una empresa tecnológica con impacto global. ¿Cómo nació ese objetivo y qué experiencias tempranas te llevaron hacia ese camino?

Desde temprano me interesó entender cómo se construyen sistemas que escalan más allá de un contexto local. En Argentina hay muchísimo talento, pero muchas veces las oportunidades están condicionadas por el entorno.

Eso me llevó a pensar en global desde el inicio, no como una aspiración sino como un marco de diseño. Más que un momento puntual, fue una decisión progresiva: orientar mi formación y carrera hacia entornos donde pudiera trabajar en problemas de escala internacional.

2. Luego de estudiar en la Universidad Torcuato Di Tella fuiste aceptado en un programa muy competitivo de la London School of Economics. ¿Qué significó para vos dar ese salto al ecosistema tecnológico internacional?

Fue un punto de inflexión. La London School of Economics no solo representa un entorno académico exigente, sino también un acceso directo a un ecosistema donde los problemas ya se piensan en escala global.

Ese cambio de contexto te obliga a recalibrar rápido: entender dinámicas de mercados internacionales, velocidad de ejecución y estándares mucho más altos de competencia. Fue clave para posicionarme en un entorno donde podía participar en proyectos de impacto global.

3. Después de llegar a Londres comenzaste a trabajar en distintas compañías tecnológicas hasta convertirte en líder de ingeniería. ¿Cómo fue ese proceso de crecimiento profesional?

Fue un proceso intencional de crecimiento. En las primeras etapas estás muy enfocado en lo técnico, pero con el tiempo el desafío pasa a ser cómo diseñar sistemas organizacionales que puedan escalar.

Ahí es donde evoluciona el rol: de resolver problemas técnicos a liderar equipos, definir estructuras y diseñar procesos que permitan sostener velocidad sin generar fricción.

Ese cambio de enfoque es lo que, en mi caso, marcó el paso hacia posiciones de liderazgo en ingeniería.

Sobre Nicolás Klein

Graduado con distinción de la London School of Economics, Klein comenzó su carrera en startups tecnológicas europeas antes de convertirse en Director de Ingeniería de Hopin. También fue Head of Engineering en 11x.ai, donde participó en el lanzamiento de uno de los primeros “trabajadores digitales” autónomos aplicados a ventas, alcanzando US$1M ARR en menos de cinco meses.

Previamente cofundó Adia Robotics, compañía de robótica y visión computacional, y cuenta con tecnologías patentadas vinculadas a la escalabilidad de plataformas digitales. Actualmente reside en Londres, donde dirige Singulate junto a ex compañeros de Hopin.

4. Uno de los hitos de tu carrera fue tu rol como Director of Engineering en Hopin, una plataforma de eventos virtuales que creció de manera explosiva durante la pandemia. ¿Cómo viviste ese proceso desde adentro?

Fue una experiencia excepcional. Me incorporé en una etapa muy temprana y lideré procesos de escalabilidad organizacional durante uno de los crecimientos más acelerados del ecosistema tecnológico europeo.

Hopin pasó en meses de ser una startup pequeña a una plataforma global. Desde adentro, implicó rediseñar equipos, estructuras y sistemas en tiempo real, mientras la operación ya estaba en marcha y creciendo exponencialmente.

Esa experiencia dejó un aprendizaje central: escalar no es simplemente crecer, sino anticipar los puntos de quiebre organizacional antes de que se conviertan en un problema.

5. Hopin pasó en muy poco tiempo de un pequeño equipo a más de mil empleados y eventos globales con figuras como Bill Gates o Joe Biden. ¿Qué desafíos implica escalar tecnología a esa velocidad?

El mayor desafío no es técnico, es organizacional. A esa velocidad, el límite deja de ser la tecnología y pasa a ser la arquitectura de decisión.

Liderar en ese contexto implica diseñar estructuras que puedan sostener operaciones de alta criticidad, como eventos globales en vivo, donde el margen de error es prácticamente nulo.

También aparecen fricciones invisibles: dependencias entre equipos, prioridades en conflicto y problemas de coordinación que no existen en etapas tempranas. Resolver eso requiere rediseñar la organización, no simplemente escalar el equipo.

6. Más tarde te sumaste a 11x, una startup que trabaja en la creación de “trabajadores digitales” basados en inteligencia artificial. ¿Qué te atrajo de esa visión sobre el futuro del trabajo?

Me atrajo que estaban trabajando en uno de los primeros enfoques concretos hacia “trabajadores digitales”: sistemas capaces de ejecutar funciones completas dentro de un equipo, no solo asistir.

El desafío no era construir autonomía total desde el inicio, sino entender qué partes del trabajo podían ser ejecutadas por sistemas hoy y cómo diseñar procesos híbridos entre humanos y tecnología.

Fue una oportunidad de trabajar en la frontera de cómo la inteligencia artificial empieza a redefinir roles dentro de las organizaciones.

7. En los últimos años la inteligencia artificial generativa cambió el panorama tecnológico. Desde tu experiencia como ingeniero, ¿qué impacto creés que tendrá en la forma en que trabajan las organizaciones?

El cambio más profundo no es técnico, es organizacional.

Durante años, el software tuvo un rol de soporte. La nueva generación de sistemas empieza a ejecutar partes del trabajo. Cuando eso ocurre, ya no se trata de optimizar tareas, sino de rediseñar roles y estructuras.

Las organizaciones que logren integrar sistemas inteligentes como parte activa de sus procesos, y no solo como herramientas, van a tener una ventaja significativa en los próximos años.

8. En 2024 decidiste fundar Singulate junto a ex compañeros de Hopin. ¿Qué problema busca resolver esta nueva empresa?

Singulate surge a partir de una limitación estructural que observé en múltiples organizaciones: la dificultad de transformar grandes volúmenes de datos en comunicación personalizada a escala.

Hoy muchas empresas tienen información valiosa sobre sus usuarios, pero no cuentan con sistemas que permitan actuar sobre esos datos de manera efectiva.

Estamos construyendo tecnología que integra datos, estrategia y generación de contenido dentro de un mismo flujo, reduciendo una complejidad que hoy requiere múltiples equipos y herramientas desconectadas.

 9. Singulate trabaja sobre la personalización inteligente de comunicaciones. ¿Por qué considerás que ese es uno de los grandes desafíos de la era digital?

Porque es un punto donde convergen varios desafíos estructurales: volumen de datos, complejidad operativa y necesidad de relevancia.

Las empresas pueden recolectar información, pero no necesariamente pueden traducirla en comunicación efectiva en tiempo real.

Los modelos generativos permiten un cambio de paradigma: pasar de campañas masivas a sistemas capaces de adaptar contenido dinámicamente según contexto, comportamiento y estrategia. Eso redefine cómo se construye la relación con los usuarios.

10. Mirando tu recorrido, desde Argentina hasta el ecosistema tecnológico de Londres, ¿qué aprendizajes te dejó ese camino y qué impacto global te gustaría lograr con tus próximos proyectos?

Uno de los principales aprendizajes es que el talento no es el limitante. Lo que realmente define la capacidad de crecimiento es cómo se diseñan las organizaciones y qué tan preparadas están para operar a escala global.

También entendí que pensar en global desde el inicio cambia profundamente las decisiones estratégicas.

Hacia adelante, mi foco está en construir sistemas donde humanos y tecnología colaboren de forma integrada. La inteligencia artificial está redefiniendo cómo se estructuran las empresas, y creo que todavía estamos en una etapa muy inicial de ese cambio.


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