Dos ciudadanas rusas, Svetlana Komkova y Nadezhda Beliakova (Angelina), denunciaron irregularidades en la causa conocida como Secta Rusa de Bariloche, en la que fueron imputadas por presunta trata de personas tras acompañar a una mujer rusa embarazada a dar a luz en un hospital público.
Ambas aseguran que son turistas y que nunca integraron ninguna organización ni secta, y sostienen que la investigación “no tiene víctimas ni pruebas”. La entrevista fue realizada en el programa Comunas, por Radio Belgrano AM 570, donde también intervino Natalí Broitman, abogada defensora de las imputadas y de otros acusados en la misma causa.
Svetlana explicó que llegó a la Argentina en el marco de un viaje turístico. Angelina, por su parte, había arribado junto a la hija de una amiga, quien se encontraba embarazada y había decidido tener a su hijo en el país. Según relataron, Svetlana, que vive hace más de 15 años en América Latina y habla español y portugués. colaboró como traductora durante las consultas médicas previas al parto.
“El día del parto nos detuvieron a Angelina y a mí. Desde ese momento empezó todo este absurdo que ya lleva diez meses”, sostuvo Komkova. Ambas fueron acusadas de integrar una red de trata de personas, imputación que, según remarcan, nunca fue acompañada por pruebas concretas.
La denuncia del hospital y la “sospecha” de trata
Según explicó la abogada Broitman, la causa se inició a partir de una denuncia del hospital, basada en “sospechas imaginativas”.
“La mujer embarazada no hablaba español ni inglés, se comunicaba a través de una traductora, y eso fue interpretado como un indicio de trata. También sospecharon que podía tratarse de un caso de alquiler de vientre o prostitución”, afirmó.
La letrada detalló que el personal médico insistía reiteradamente en conocer la identidad del padre del bebé, dato que la mujer se negaba a revelar porque había huido de una relación violenta en Rusia. “Todo eso está probado en mensajes secuestrados en la causa. Aun así, no somos escuchados”, denunció.
Aislamiento, retención y traslado a refugios
Tras el parto, la mujer fue retenida en el hospital sin posibilidad de comunicarse con su familia. “Le quitaron el celular, estuvo incomunicada durante días y luego fue trasladada a dos refugios distintos”, explicó Broitman. Finalmente, la familia logró ubicarla desde Rusia con asistencia legal, y la mujer regresó a su país con su hijo.
Pese a que la supuesta víctima declaró en Cámara Gesell que nunca fue víctima de trata, la causa continuó su curso judicial. Es una causa de trata de personas que tiene una sola presunta víctima que declaró que no es víctima y aún no se describió el supuesto hecho concreto en el que la Fiscalía sostiene que Elena Makarova fue presunta víctima de sometimiento sexual y reducción a la servidumbre.
Un solo detenido en la llamada Secta Rusa: Konstantin Rudnev
En la causa hay alrededor de 20 personas imputadas, pero un solo detenido: Konstantin Rudnev, señalado como presunto líder de la organización.
“Ni Angelina ni Svetlana lo conocían antes de esta causa”, aclaró la abogada. Rudnev permanece detenido en la prisión de Rawson y enfrenta un delicado cuadro de salud, con una pérdida de peso cercana a los 50 kilos.
Broitman indicó que la prisión domiciliaria había sido concedida en primera instancia, pero luego revocada tras una apelación fiscal. Actualmente, la defensa espera una nueva resolución judicial y el resultado de estudios médicos que —según denunció— no se realizan por falencias del sistema penitenciario.
“Una causa mediática construida desde prejuicios”
Svetlana Komkova sostuvo que con el paso de los meses comenzó a comprender el trasfondo del expediente. “Se creó una causa mediática enorme. Nos acusaron incluso de transporte de drogas, algo que luego se demostró falso: eran medicamentos comunes”, afirmó.
Para la abogada, el expediente “empezó mal desde el inicio” y se sostuvo por la incapacidad de quienes intervinieron de retroceder:
“Creyeron que estaban frente a la causa de su vida. Ahora sostienen una acusación vergonzosa, sin pruebas, porque dar marcha atrás sería admitir el error”.
“No sabemos quién puede corregir esta injusticia”
Svetlana Komkova, la ciudadana rusa que fue traductora de la joven que fue a parir al Hospital de Bariloche, también denunció irregularidades en su propia detención: “Nunca me explicaron por qué estaba detenida. Todo fue silencio, tanto de la fiscalía como del juzgado”, afirmó.
Las entrevistadas remarcaron que sus pasaportes fueron retenidos y que su único deseo es poder regresar a Rusia. “Yo solo vivo por la esperanza de que todo esto termine. No hay ninguna evidencia de que haya cometido un delito”, sostuvo Angelina.
Próximas instancias judiciales
La defensa confirmó que el 11 de febrero se realizará una audiencia clave en la que se pedirá el sobreseimiento de Rudnev y del resto de los imputados. “Vamos a demostrar que esta investigación es una ridiculez y una injusticia”, concluyó la abogada Natalí Broitman.
