Mientras China exige la liberación inmediata de Nicolás Maduro y denuncia el uso de la fuerza en Venezuela, Donald Trump asegura que la ofensiva no afectará su relación con el líder chino y confirma un viaje a Beijing. “Todos los países deben respetar las vías de desarrollo elegidas de forma independiente por los pueblos de otras naciones”, subrayó Xi Jinping.
En su primera reacción pública tras la ofensiva militar de Estados Unidos contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, el mandatario chino Xi Jinping advirtió que los actos unilaterales de hegemonía “socavan gravemente el orden internacional” y reclamó el respeto irrestricto a la soberanía de los Estados.
Las declaraciones de Xi se produjeron durante una reunión con el primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, en un contexto de fuerte escalada geopolítica luego del ataque estadounidense del pasado sábado contra Caracas. “El mundo actual está experimentando cambios y turbulencias que no se veían desde hace un siglo, con actos unilaterales de hegemonía que dañan seriamente el orden global”, afirmó el presidente del gigante asiático.
En ese marco, Xi subrayó que “todos los países deben respetar las vías de desarrollo elegidas de forma independiente por los pueblos de otras naciones, cumplir el derecho internacional y los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas”, y remarcó que las grandes potencias tienen una responsabilidad especial en dar el ejemplo.
Xi Jinping y el apoyo a Venezuela
Las palabras del líder chino consolidaron el posicionamiento que Pekín había expresado previamente a través de su cancillería. El ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, había advertido que ningún país debe arrogarse el papel de “policía o juez internacional” y reafirmó que la soberanía y la seguridad de todos los Estados deben estar plenamente protegidas por el derecho internacional. En la misma línea, insistió en que China se opone de manera sistemática a la amenaza o al uso de la fuerza en las relaciones internacionales.
La condena se profundizó este lunes con un pronunciamiento oficial del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, quien calificó la operación militar estadounidense como un “uso descarado de la fuerza” y una violación flagrante del derecho internacional, de las normas básicas de las relaciones entre Estados y de los principios fundamentales de la Carta de la ONU. Pekín exigió la liberación inmediata de Maduro y Flores y garantías sobre su integridad física.
Lin Jian denunció además que estas acciones de “acoso hegemónico” no solo vulneran la soberanía venezolana, sino que representan una amenaza grave para la paz y la estabilidad de América Latina y el Caribe, región que —remarcó— debe preservarse como una zona de paz.
En ese sentido, China ratificó su respaldo a la convocatoria de una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas e instó a Washington a cesar sus intentos de socavar al Gobierno venezolano y a priorizar el diálogo y la negociación por sobre la agresión armada.
Pese al escenario de máxima tensión, el Gobierno chino aseguró que su cooperación estratégica y energética con Venezuela se mantiene inalterable y amparada por el derecho internacional. Pekín reafirmó que continuará siendo un socio confiable para la región, sobre la base de los principios de no injerencia y beneficio mutuo.
Las declaraciones de Xi y de la cancillería china se alinean con la postura de Rusia, que desde el inicio de los acontecimientos condenó la agresión estadounidense y defendió el derecho de Venezuela a decidir su destino sin injerencias externas.
Después del ataque a Venezuela, Trump ratifica su viaje a China
Del lado de Washington, el presidente estadounidense Donald Trump buscó minimizar el impacto diplomático del ataque. Consultado sobre si la operación militar podría afectar la relación con su par chino, aseguró que mantiene una “muy buena relación” con Xi Jinping y descartó consecuencias bilaterales. Incluso confirmó que planea viajar a China en abril próximo, en el marco de una visita ya acordada.

En la víspera del ataque contra Caracas, Maduro había recibido en el Palacio de Miraflores a una delegación de alto nivel de la República Popular China encabezada por Qiu Xiaoqi, representante especial de Pekín para América Latina y el Caribe, con el objetivo de revisar el mapa de cooperación estratégica entre ambos países. Un dato que refuerza el trasfondo geopolítico del conflicto y la centralidad de Venezuela en la disputa global entre las grandes potencias.
