Una organización no gubernamental con estatus consultivo ante las Naciones Unidas presentó una denuncia formal ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Cuestionan la detención del ciudadano ruso Konstantin Rudnev, imputado en Bariloche por presunta trata de personas, en la denominada Secta Rusa.
La ONG, identificada como Coordination des Associations et des Particuliers pour la Liberté de Conscience, sostiene que el caso representa una posible vulneración de derechos fundamentales y una “detención inhumana” que amenaza gravemente la salud de Rudnev.
El documento, que fue incorporado a la 61ª sesión del organismo internacional (en curso entre febrero y abril de 2026), bajo el registro A/HRC/61/NGO/27, fue recibido por la Secretaría General de la ONU.
En su escrito, la organización afirma que el caso de Rudnev refleja un patrón de discriminación hacia minorías espirituales y advierte sobre el uso indebido de estructuras estatales contra determinadas personas.
“Los principios de verdad, justicia y dignidad humana se aplican también a las minorías espirituales cuyos miembros enfrentan discriminación, acusaciones falsas y el uso indebido del poder estatal”, señala el informe, destacando que estas situaciones pueden producirse tanto por violencia directa como por procedimientos administrativos o judiciales.
La ONG describe la vida de Rudnev en Bariloche como tranquila, “vivía en silencio, sin enseñar a nadie ni formar ningún grupo, y pasaba sus días caminando, meditando y recuperándose de años de persecución”. Esta descripción contrasta con la gravedad de las acusaciones que enfrenta.
El origen de la causa de la Secta Rusa y los argumentos de la defensa
Según la perspectiva de la ONG, el caso judicial en Argentina se originó a partir de un “trágico malentendido” relacionado con una joven rusa que había viajado al país para dar a luz.
El informe detalla que “debido a barreras idiomáticas, traducciones improvisadas y malentendidos culturales, el personal del hospital interpretó erróneamente diversas situaciones”, lo que derivó en la intervención policial.
La investigación posterior, siempre según la ONG, construyó una teoría sobre una presunta red de trata vinculada con Rudnev.
Sin embargo, la organización enfatiza que la joven en cuestión “afirma que nunca conoció personalmente a Rudnev” y que otras mujeres detenidas en el marco de la investigación también negaron cualquier vínculo con él.
El documento asegura que, en consecuencia, “la teoría de la trata se derrumbó” y “la acusación de drogas también se derrumbó”.
Incluso se menciona que un juez habría desestimado inicialmente la causa por falta de pruebas, aunque la investigación continuó ampliándose.
Martín Sarubbi, abogado de Konstantin Rudnev, se refirió a la situación en declaraciones a la Agencia Noticias Argentinas. Sarubbi afirmó que la defensa buscará “despejar cualquier confusión que haya podido surgir en las primeras etapas del caso”.
El letrado subrayó un dato que considera central: “Hoy la causa, según la propia posición de la fiscalía, tiene una sola presunta víctima, que declaró en Cámara Gesell que no es víctima de nada ni de nadie”.
Para Sarubbi, este elemento debe ser analizado con especial atención en el proceso, y confía en que un “proceso judicial serio” permitirá aclarar todos los malentendidos que pudieron haber surgido al inicio de las denuncias.

