Sánchez Jáuregui: “La reforma laboral no es para generar empleo, sino para quitar derechos”

reforma laboral

Una medida cautelar impulsada por la CGT suspendió más de 80 artículos de la reforma laboral del Gobierno nacional. Natalia Sánchez Jauregui, secretaria de Organización de UATRE, advirtió sobre el impacto en el trabajo rural y destacó el rol del movimiento obrero organizado.

La Justicia Nacional del Trabajo puso un freno a la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. A partir de una presentación de la CGT, un juez dictó una medida cautelar que suspendió la aplicación de más de 80 artículos que modificaban aspectos estructurales del sistema laboral argentino. La decisión deja en suspenso cambios que afectaban la organización del trabajo, el sistema salarial, la negociación colectiva y la actividad sindical, hasta que exista una sentencia definitiva sobre su validez constitucional.

Entre los puntos suspendidos figuran el banco de horas, el fraccionamiento de vacaciones, modificaciones en el concepto de remuneración, la posibilidad de reemplazar la indemnización por sistemas alternativos, y una serie de artículos que recortaban el derecho a huelga y la capacidad de negociación de los sindicatos.

Natalia Sánchez Jauregui, secretaria de Organización de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), e integrante del Consejo Directivo de la CGT, valoró la decisión y puso en primer plano el papel de la central obrera en el proceso. “La CGT cumplió un rol fundamental al llevar este reclamo a la Justicia. Esta cautelar demuestra que la organización del movimiento obrero sigue siendo una herramienta clave para frenar el avance sobre los derechos de las y los trabajadores”, afirmó la dirigente.

El sentido de la reforma laboral

Para Sánchez Jauregui, la reforma apunta en una dirección clara: “La reforma laboral no fue pensada para generar empleo, sino para quitar derechos”. Y fue especialmente enfática al referirse a las consecuencias para el sector rural: “Para el trabajo rural esta reforma es especialmente grave, ya que busca profundizar la precarización, debilitar los convenios colectivos y dejar a miles de trabajadores y trabajadoras en una situación de mayor vulnerabilidad frente al poder económico”.

La dirigente gremial también señaló que los efectos no se limitarían a las condiciones individuales de cada trabajador, sino que tendrían un alcance más amplio: “En nuestro sector, donde muchas veces las condiciones ya son difíciles, avanzar con este tipo de medidas implicaba retroceder décadas en derechos laborales”.

Con la cautelar vigente, el esquema laboral actual se mantiene mientras avanza el proceso judicial. Para Sánchez Jauregui, la pelea está lejos de terminar: “Vamos a seguir defendiendo cada derecho conquistado. Porque cuando se ataca al trabajo, se ataca también a las economías regionales y a las comunidades del interior”.


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