A 44 años del inicio de la guerra: Malvinas, legado de sangre que no cesa

Malvinas

El documental “Legado de Sangre” lleva las voces y las memorias de los veteranos de vuelta a las Islas Malvinas. El intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, los ex combatientes Miguel Martínez y Adrián López, sobreviviente del hundimiento del ARA General Belgrano y el director Daniel Ponce reconstruyen una historia que suma reivindicación, geopolítica y la herencia que se le debe transmitir a las nuevas generaciones.

“Malvinas: Legado de Sangre”, el documental dirigido por Daniel Ponce y producido por Pablo Yotich, eligió la fecha de su estreno en este 2026, a 44 años de la guerra, con precisión quirúrgica: no hay calendario más justo para una película que habla de heridas abiertas, transmisión generacional e identidad nacional.

A más de cuarenta años de la guerra, el film llega para poner en primer plano la historia, la identidad y la herencia de una herida que sigue abierta en la Argentina.

La película no llega sola: trae consigo el peso de tres premios internacionales: el Golden Gate International Film Festival 2025, el galardón a Mejor Film Documental en el Festival de Cine con Riesgo 2025 y una Mención Honorífica en el ARFF International Film Festival 2025.

Su propuesta va más allá del registro histórico: la cámara acompaña una política de memoria activa impulsada por el Municipio de Merlo que, promovida por el intendente Gustavo Menéndez, cada año lleva a un grupo de excombatientes de vuelta a las islas junto a hijos, nietos y estudiantes secundarios, tendiendo un puente entre generaciones y un compromiso vivo con la historia nacional.

La ficha técnica reúne a Daniel Ponce en la dirección y cámara, Federico Picasso Stefani en la producción y Pablo Yotich como productor ejecutivo. La investigación histórica estuvo a cargo de Héctor Benedetti, Toto Fija y Francisco Ruiz, y el film incluye imágenes inéditas, como filmaciones nocturnas en el Cementerio de Darwin, y secuencias de animación 2D a cargo de Que Rueda que recrean momentos clave del conflicto.

El documental lleva las voces y las memorias de los veteranos de vuelta a las islas. El intendente Menéndez, los ex combatientes Miguel Martínez y Adrián López, sobreviviente del hundimiento del ARA General Belgrano, entre otros, y el propio Ponce reconstruyen una historia que suma reivindicación, geopolítica y la herencia que se le debe transmitir a las nuevas generaciones.


Malvinas

La presentación de prensa, donde se hicieron las entrevistas de esta nota, se hizo en el Auditorio de Directores Argentinos Cinematrográficos (DAC), en la Ciudad de Buenos Aires.


Gustavo Menéndez: “la OTAN invierte miles de millones porque enfrente está la Antártida”

Para el intendente de Merlo, la efeméride de los 44 años del inicio del conflicto de Malvinas no es solo un ejercicio de memoria: es una alerta geopolítica. Menéndez advirtió que el análisis superficial, el que reduce el valor de las islas a los permisos de pesca o las reservas de gas y petróleo, se queda corto frente a la magnitud de los intereses en juego.

“La pregunta que nos tenemos que hacer todos es por qué la OTAN gasta miles de millones de pesos en la base que tienen en nuestras islas Malvinas. Creo que ese análisis se queda corto.”

Según el intendente, la clave está en lo que hay detrás: el continente antártico y el control del paso bioceánico. La Antártida, recordó, concentra las mayores reservas de agua potable del mundo y actúa como el termostato que regula las condiciones de vida en el planeta. En ese contexto, el año 2048, cuando se renegociará el Tratado Antártico, aparece en el horizonte como una fecha determinante.

Para Menéndez, “solamente podemos entender que la OTAN invierta miles y miles de millones de dólares en una base que cada año parece más grande si tenemos en cuenta que enfrente tiene una de las discusiones más importantes de la humanidad para los próximos 100 años: el continente antártico y el control del tráfico en el paso bioceánico”.

Desde esa lectura estratégica, Menéndez cuestionó la liviandad con que el gobierno nacional aborda el tema y marcó que la película “Legado de Sangre”, que ya ganó el premio a mejor película extranjera en el Festival de Cine de Los Ángeles, es, a la vez, un documento histórico y una herramienta política.

“Lo que intentamos con mirada estratégica es mantener viva la causa Malvinas, que es la gran causa del pueblo argentino. Hay causas que nos unen a todos, así como nos pasa en el Mundial”, sostuvo.

El intendente evocó la escena del regreso del último viaje a las islas: al llegar al aeropuerto de Ezeiza, los vítores de unas pocas decenas de familiares se convirtieron en una marea de 3.000 o 3.500 personas que desconocidas que se sumaron espontáneamente a cantar el Himno Nacional.

“No sé si eran libertarios, radicales o peronistas, ni siquiera sé de qué provincia, pero sé que cuando vieron que había veteranos de Malvinas y se estaba cantando el himno, inmediatamente lo identificaron como una causa propia”, describió Menéndez.

La apuesta del municipio incluye también el programa Embajadores Merlenses, que lleva alumnos de escuelas secundarias a las islas junto a los veteranos, para que la herencia de Malvinas no quede solo en los libros.

Miguel Martínez: “lo más difícil no es la guerra, sino la posguerra”

Miguel Martínez volvió a Malvinas con una sola duda girándole en la cabeza: cómo iba a reaccionar cuando viera flamear la bandera inglesa en el aeropuerto. Fue duro, reconoció. Pero una vez superado ese primer impacto, el viaje se convirtió en algo difícil de definir con palabras.

“Pude ir a los lugares de combate y contarle a mi hijo, en el lugar, todas las vivencias que tuvimos en la guerra. Fue realmente una caricia al alma.”

Martínez integró el Regimiento de Infantería Mecanizado 3 de La Tablada y fue jefe de la primera patrulla de la sección de exploración. Operó en la zona de Supper Hill hacia adelante, en los 8 kilómetros del campo principal de combate. Pero fue al hablar de lo que vino después donde la voz cargó más peso.

“Lo más difícil no es la guerra. Lo más difícil es la posguerra. Fue muy duro, sobre todo por el destrato del Ejército, el destrato de la sociedad, el destrato de la política. Tuvimos años muy, muy difíciles”, afirmó Martínez.

Esa herida tiene cifras concretas y devastadoras: más de 650 veteranos de guerra se quitaron la vida en las décadas que siguieron al conflicto, víctimas del abandono sistemático. Martínez lo dijo sin rodeos y sin eufemismos, como quien lleva esa estadística grabada a fuego.

“Hay que tener en cuenta que nosotros, como veteranos de guerra, tenemos más de 650 compañeros que se han quitado la vida. Todo eso por el destrato que hemos tenido durante muchos años”, recordó.

Sin embargo, el veterano habló también de un cambio de etapa. El desfile en Cosquín, donde la gente los abrazó en cada esquina, y el acompañamiento del municipio de Merlo son, para Martínez, señales concretas de una reivindicación que llegó tarde pero que hoy los sostiene.

“La sociedad cambió muchísimo hacia nosotros. En Cosquín, del intendente para abajo nos atendieron de una manera extraordinaria. La verdad, eso fue realmente una caricia al alma que nos ayuda muchísimo a todos los veteranos”, agregó.

Daniel Ponce: “volver a las Islas Malvinas es sanador, cierra páginas que no pudieron cerrarse en 43 años”

Daniel Ponce dirige “Legado de Sangre” y lo hace desde una convicción estética muy precisa: la cámara no interviene, observa. En ese gesto, que parece pequeño, está todo el cine del documental.

Porque lo que Ponce buscó capturar no son declaraciones sino miradas: la mirada desde la ventanilla del avión cuando los veteranos ven las islas por primera vez desde el aire, la mirada cuando pisan el suelo y ven la bandera británica, la mirada cuando el micro cruza Monte Longdon, Monte Harriet, Dos Hermanas y Tumbledown rumbo a Puerto Argentino.

“Son esas conquistas que hemos podido tener como documentalistas: centrarnos en esas miradas y en esos silencios, que transmiten mucho más que 1.000 palabras. Quedarte en un plano durante dos minutos con esa mirada que refresca tanto”.

El director subrayó que el título no alude a la sangre derramada en el combate sino a otra cosa: la herencia, la transmisión generacional de una historia que no debe perderse.

“Malvinas, legado de Sangre no habla sobre el legado de la sangre derramada, sino sobre la herencia de esas historias”, explicó Ponce.

Lo que confirmó Ponce en cada viaje es que el regreso a las islas tiene un efecto terapéutico real para los veteranos. La visita al cementerio argentino de Darwin, donde tomaron imágenes nocturnas por primera vez, imagen que hoy es la portada del documental, representa para ellos un ritual que repiten siempre en el mismo orden, recorriendo cada cruz.

Ponce sostuvo que “volver a la isla es sanador para los veteranos. Es cerrar una página de esa historia que no han podido cerrar durante 43 años. Llegar a ese cementerio es tan importante porque ahí pueden rendirle honores a lo que ellos llaman los héroes: los que quedaron en las islas custodiándolas”.

Para 2026, el proyecto ya está en marcha: el cuarto viaje llevará nuevamente a 10 veteranos y 10 estudiantes secundarios con una apuesta más extrema —dormir en los campos de batalla, sentir el frío y el viento de las islas en noviembre.

“Queremos que los chicos puedan tener un poco más de conciencia de lo que vivieron esos chicos que tenían 19 años, que volvieron siendo hombres. Ves a un estudiante en una trinchera y automáticamente viajás en el tiempo”, relató.

Adrián López: “del hundimiento del Belgrano a Malvinas: mi vida cambió, y nunca dejé de militar”

Adrián López es sobreviviente del hundimiento del crucero ARA General Belgrano. Estuvo en la guerra, pero no conocía las islas. Eso, para él, era una cuenta pendiente que el documental finalmente le permitió saldar.

“Soy parte de la dotación del crucero General Belgrano. Estuve en el hundimiento, pero me faltaba eso: conocer Malvinas, el lugar por el que yo había estado dispuesto a pelear. Fue algo impresionante, una emoción tremenda, una cosa que me va a quedar para siempre”, detalló López.

El 2 de mayo de 1982, a las cuatro de la tarde, el submarino HMS Conqueror disparó dos torpedos contra el Belgrano cuando el buque navegaba fuera de la zona de exclusión, de regreso a aguas argentinas. Murieron 323 hombres, la mitad del total de bajas argentinas en toda la guerra. López sobrevivió naufrageando más de 50 horas en balsas, muchas de ellas rotas, con temperaturas bajo cero.

“No había vuelta atrás. Después de ese hundimiento no había más puerta atrás. Naufragamos más de 50 horas en balsas, en la mayoría estaban todas rotas, a 20 grados bajo cero. La pasamos muy mal, muy mal.”

El regreso fue brutal de otra manera. López describió la sensación de volver creyendo que eran héroes y encontrar una sociedad que estaba en otra sintonía, ajena, celebrando un Mundial. Nadie los llamó para preguntarles cómo estaban. Nadie les ofreció atención médica. Todo lo que tienen como veteranos, dijo, lo consiguieron ellos solos, marchando, organizándose, militando en democracia por primera vez en sus vidas.

“Nadie, después de que llegó la democracia, nos llamó y nos dijo: “Muchacho, ¿cómo están? ¿Qué necesitan? ¿Necesitan atención médica?” Todo lo conseguimos nosotros. A través de los compañeros, empezamos a juntarnos, empezamos a marchar, y ahí empezó otra vida para mí”, dijo.

Cuarenta y cuatro años después, López sigue en esa pelea. Junto a compañeros de distintos distritos lleva la causa Malvinas a 70 u 80 colegios por año, enseñando lo que significan las islas y el futuro que los veteranos imaginan para ellas. Y lo hace, también, con la convicción de que hay que seguir mientras haya fuerzas.

“Vamos a seguir luchando hasta que nos quede hilo”, cerró López.


📍 Presentación de “Legado de sangre”, DAC-Buenos Aires.

🎙️ Entrevistas: Pablo Mercau

📹 Cámara y producción: Lucas Kaler y Miguel Ponce de León.

📍 Gentileza imágenes: Crónica TV


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