“Cerramos un año muy complejo para la agenda ambiental”

Andrés Nápoli, director Ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, pasó por Puro Contenido Radio el día que se publicó la aprobación del permiso para exploraciones sísmicas petroleras en el Mar Argentino.

La aprobación a la exploración petrolera en el Mar Argentino va en contra de los compromisos ambientales de nuestro país

(Comunicado de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales)

Hoy, 30 de diciembre, mediante la Resolución 436/2021 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MAyDS) se aprueba la realización del proyecto de adquisición sísmica en los bloques CAN 108 y 114 a cargo de la empresa Equinor. Se trata de una medida que desoye la inmensa cantidad de voces de quienes en la Audiencia Pública de julio de este año se manifestaron en contra de la actividad.

La resolución indica que Equinor deberá presentar el Informe Final de Monitoreo de Fauna Marina y Mitigación, así como toda actualización del Plan de Gestión Ambiental ante la Dirección Nacional de Evaluación Ambiental de la Secretaria de Cambio Climático, Desarrollo Sostenible e Innovación.

Sin embargo, también declara que, a través del Decreto 870/2021, el Poder Ejecutivo delegó en la Secretaría de Energía la potestad de revisar y otorgar o rechazar las solicitudes presentadas por las empresas titulares de los permisos de exploración, lo que significa, en la práctica, quitarle al MAyDS el poder que le corresponde, algo que ya había hecho el gobierno de Mauricio Macri cuando autorizó la construcción de las represas del Río Santa Cruz.

En la Argentina, la extracción offshore no puede contradecir la normativa ambiental del país: la Ley General del Ambiente, que establece el principio precautorio -que debería ser aplicado en este caso, dado el altísimo nivel de incertidumbre sobre los potenciales daños en la fauna marina que la actividad produce-; la Ley de Acceso a la Información Pública Ambiental (Ley 25.381), que garantiza el derecho de toda la población a acceder a toda la información disponible sobre los proyectos y sus impactos; y las disposiciones establecidas en el Acuerdo de Escazú (Ley 27.566), que garantiza la participación ciudadana en asuntos ambientales. En el proceso de consulta vinculado a este proyecto, muchas de estas cuestiones fueron ignoradas.

La resolución adoptada en el día de la fecha no solo ignora por completo el 93% de las voces que se presentaron durante los 3 días de Audiencia Pública en el mes de julio de 2021 y manifestaron su rechazo al avance de este proyecto, sino que también va en contra del marco regulatorio y compromisos ambientales de nuestro país.

La Agencia Internacional de la Energía fue clara: a partir de 2021 no se deben aprobar nuevos proyectos de extracción de gas, petróleo o carbón para no superar el aumento de 1,5 ºC. Sin embargo, esta medida va más en línea con las recomendaciones realizadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) a nuestro país de fomentar el crecimiento a través de la exportación de fósiles.

El avance de esta actividad costas afuera se aleja de la línea planteada por el presidente de la Nación, Alberto Fernández, en la Cumbre Climática convocada por su par de Estados Unidos en el Día de la Tierra, donde se planteó la posibilidad de implementar un canje de deuda por acción climática.

La aprobación de esta actividad también pondrá en riesgo otras actividades económicas que se realizan en la región, tales como la pesca y el turismo en diversas ciudades de la costa atlántica, que de aquí en más tendrán que convivir con un elevadísimo riesgo ambiental sobre sus costas. 

Durante 2020, el puerto de Mar del Plata capturó el 49% de las especies consumidas a nivel nacional lo que indica que este es el puerto de mayor importancia para el país en materia pesquera. Y, al menos, el 8% del empleo de esta ciudad depende de la pesca.

La gestión del Mar Argentino no solo debe excluir actividades que ponen en riesgo tanto los compromisos asumidos de política climática como la biodiversidad y las economías locales, sino que debe apuntar hacia una administración cuidadosa, responsable y con un enfoque ecosistémico, integral y participativo. 

En este contexto, continuar avanzando con la extracción de combustibles fósiles es irresponsable. Mientras se sigue pensando en una recuperación económica con esfuerzos tendientes a sostener un modelo de extracción, consumo, producción y acumulación que derivó en una crisis sanitaria, asociada a crisis de biodiversidad y crisis climática sin precedentes, se está dejando de lado una oportunidad única para avanzar hacia un proceso de transición.

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