“Cuando ves cómo piensa alguien te das cuenta como gobierna”

[17 de noviembre de 2020] Gabriel Brener es Licenciado en Educación y posee una amplia experiencia en la gestión pública y en la docencia de diferentes niveles. Lejos de las estridencias mediáticas, nos dejó su mirada sobre las declaraciones de la ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires y sobre el presente del sector en el contexto de la pandemia.

En un año en donde la educación estuvo en el tope de la agenda por la virtualidad, por la distancia, convocamos a la charla a Gabriel Brener, que es licenciado en Ciencias de la Educación por la UBA,  especialista en gestión y conducción del sistema educativo por FLACSO, entre otras muchísimas actividades.

-La primera inquietud, tiene que ver con la llamada vuelta clases presenciales, la revinculación socioeducativa en algunas escuelas y niveles.

“Argentina es un país que nunca nos ofreces relax y en el que siempre nos despabila alguna situación. Estamos en un momento absolutamente excepcional, tratando de hacer como podemos desde cada una de las funciones”, sostiene Brener para abrir el diálogo.

En la educación, dice Brener, “hay que advertir que estamos terminando un año que como a cualquier área de la vida social la ha cacheteado una frenada en seco”.

“Aquel día de marzo en que frenamos en seco y nos guardamos para cuidarnos de la pandemia, es claramente un punto de inflexión y habla de otra manera de estar viviendo como personas, como sociedad. Y por tanto, me parece que es necesario hacer gala de que estamos en un momento excepcional, que sigue siendo transitorio, por más que lo transitorio se hace eterno. Y me parece que hay que poder observarlo en esta clave de una transitoriedad y no de un estado permanente”, agrega.

Entonces, una sociedad que se acostumbró durante el siglo XX a vivir con certeza absoluta. No digo que fuesen ni las mejores, ni buenas, ni las que expresaban la verdad. Pero se empieza al fin. Hoy tenemos que vivir en un suelo de arena movediza. Tenemos que avanzar en un marco de enorme incertidumbre. Y creo que eso es una primera aproximación que me animo a darte también con toda la posibilidad de equivocarme, porque cuando uno analiza una situación, está viviendo en este momento estamos en el mientras tanto, Pablo. Entonces estamos observando mientras a ver, me parece que estamos construyendo el bote mientras navegamos la. Esta metáfora es la que me parece que corresponde, por ejemplo, para pensar también la cuestión educativa.

-Hemos hablado en el programa con docentes,  con representantes de sindicatos, con papá de escuela y con académicos del sector. En todos los casos se destacó, y es uno de los balances más fuertes de este año, el laburo docente.

Evidentemente, para los docentes implicó un esfuerzo enorme por la virtualidad, por la distancia, por el aprendizaje tecnológico, porque por ahí no es lo más grave, sino por las condiciones estructurales en las que trabajan. Por primera vez, tal vez, la sociedad vió bien lo que era la escuela.

-Está bueno lo que decís y permitíme que te diga que la continuidad pedagógica y el lazo entre las familias y la escuela se sostiene por esa labor denodada y sin límites de la docencia. Y cuando digo la docencia lo digo en femenino; porque el 80 por ciento de la docencia son mujeres, que al mismo tiempo que sostienen la continuidad de la escolaridad de quienes son estudiantes, también resuelven día a día lo propio en casa.

Por lo tanto, me parece que hay que poder decirlo esto con mucha claridad, porque algunos colegas tuyos no es tu caso, porque te conozco, que resbalan en cierta conmoción de las palabras que suelen estar vacías y solamente iluminan en términos mercantiles, pero no la verdad relativa y absoluta. Y suelen decir y preguntar ansiosos ‘¿cuándo volvemos a clases?’.

Yo les contestaría a esos y a esas colegas que vos tenés, que portan palabra en las radios y en la TV y además suelen tener fuertes audiencias, que nunca dejaron de haber clases y que en todo caso, la docencia argentina redobló esfuerzos y lo que hay que hacer, mínimo desde la radio, pero especialmente desde quien tiene autoridad legislativa, ejecutiva, etc., es un acto enorme de reconocimiento a la docencia porque están sosteniendo la continuidad pedagógica.

Lo virtual tiene sus propias reglas. Pero además hay que poder decir, a propósito de balance, que vivimos en un país de enorme desigualdad y por lo tanto la pandemia lo que hace es expresar con mucha más crudeza esa desigualdad.

Gabriel Brener

Entonces, el problema es que hay pibes y pibas a los que no se pudo llegar en términos de la continuidad pedagógica y otros que están sobre saturados de información. Eso expresa la desigualdad de un país.

Las declaraciones de Soledad Acuña

El pasado fin de semana, en una charla virtual, la ministra de Educación porteña, realizó una serie de afirmaciones que merecieron un amplio repudio de diversos sectores.

“No quisiera redundar porque se ha dicho mucho sobre la máxima responsable de la educación porteña, que e hizo declaraciones en un café con el diputado Fernando Iglesias. Lo que a mí me parece interesante, es que es de las primeras veces que la hemos escuchado hablar. Cuando digo que la hemos escuchado hablar, digo que se ha expresado con sus propias palabras y con sus propias maneras de pensar. Sobre la realidad, la escuela y los docentes. Y eso es una evidencia muy importante, porque cuando vos ves realmente como alguien piensa, también podés darte cuenta cómo gobierna”, aseguró Gabriel Brener.

La ministra ha sido muy cuidadosa y suele estar mucho más aferrada a frases cortas y a cierta comunicación más del marketing, que tiene que ver con el tamaño y la lógica del WhatsApp y de las redes sociales, en donde se construye un producto que se informa en el marco de un pack de gobierno.

Sobre el fondo de los dichos de acuña Brener reflexiona que “esta entrevista la desnuda en el sentido más radical. Porque no es que ella desconoce el sistema educativo. Ella lo conoce porque se ha apropiado de un sistema educativo que construye idealmente.¿ Y qué quiero decir con esto? Porque justamente se trata de una ministra que ejerce el máximo cargo de responsabilidad educativa, pero que no tuvo experiencia nunca como maestra, como docente en un aula, en ningún nivel del sistema educativo, en ninguna modalidad”.

Entonces, me parece interesante poder entender cómo piensa esta ministra que,  para decirlo de alguna manera, ha expresado frases y algunas ideas que son realmente muy graves y que tienen que ver con caracterizar a los docentes como viejos, desganados y por lo tanto un conjunto de adjetivaciones que dan cuenta de un profundo desprecio por la tarea de los docentes.

Hay que tener un enorme reconocimiento por la docente. Ni siquiera lo hace de manera formal. No se dio cuenta de apelar a ese recurso didáctico de la dialógica comunicacional mercantil que dice lo que hay que decir y no lo que uno piensa. No tuvo un arrebato de sinceramiento,  increíblemente quién la ayudó es un pedagogo del odio, un diputado como Fernando Iglesias.

Brener asevera que “Acuña se aferra a un llamo a un verticalismo absoluto como manera de entender la educación. Pero es un verticalismo que en general se suele promocionar como horizontal en términos de la lógica de las redes sociales y de actualidad. Pero ella está convencida que la educación tiene que funcionar de un modo arbitrario”.

El pedagogo agrega que Acuña todo el tiempo se cuida de promover y manifestar su pasión por el diálogo. “Ahora, si te ponés a ver las acciones de gobierno, cuando los estudiantes secundarios se suelen organizar y plantearon una protesta, molesta mucho y no los reciben y si los reciben no los escuchan”.

 La UNICABA, ejemplifica Brener, “fue una creación de su gobierno que ahora están intentando cambiarle el nombre porque se desprestigió como UNICABA, no es otra cosa que un arrebato, por una decisión política acompañada por la Legislatura y su mayoría. Y justamente tiene que ver con neutralizar, negar y sepultar la historia de 29 instituciones centenarias que nos enaltecen en la pedagogía normalista argentina, tomando como punto de partida la ley 1420 y lo mejor de la herencia sarmientina. Ella, conjuntamente con la Legislatura porteña, de un plumazo lo tiraron por la borda y jamás generaron diálogo. Pero los medios decían que había diálogo”.

Acuña, dice Brener, cree que” la educación es un acto en el que algunos mandan y otros obedecen. Por eso también está bueno ver  y entender que lo político lo intenta proponer y lo intenta caracterizar como algo sucio, como algo corrupto, como algo malo”.

“Fijate como habla de los docentes que están sobre ideologizados, incluso los docentes de sus propios hijos y la verdad, es que habría que explicarle a esta ministra y algunos de sus funcionarios que la educación es una actividad política, pero no porque se haga el acto del 25 de Mayo es lo que ella dice, es donde pueden cazar, capturar o denunciar al docente”

-Porque es algo abierto y ahí se nota.

Claro, hacer política no es hacer el acto del 25de Mayo, hacer política es la acción de distribuir la palabra en el aula, que es una acción casi de manera permanente que hace un docente. Porque distribuir la palabra en el aula tiene que ver con el ejercicio de la ciudadanía de manera minúscula, un entrenamiento para la ciudadanía.

Por lo tanto, poder hacer uso de la palabra, distribuir una palabra de manera equitativa, darle la palabra a todos, proponer y hablar al que nunca habla y también decirle al que siempre habla que deje hablar a otros.

Este modo de organizar un diálogo en el aula que protagoniza un docente es una actividad de carácter político, porque lo político tiene que ver con la construcción de lo común y del bien común.

Tomar lista es una acción política, porque tiene que ver con ver quien está presente, darle visibilidad, nombrarlo como corresponde con el nombre que le corresponde a cada uno. Vos sabés que vivimos en una sociedad en donde no todos se llaman del modo en que a veces los han nombrado ó de la manera en que figuran en el documento o no todos tienen una manera simple de pronunciar su nombre y por lo tanto aparecen cargadas en los compañeros por el tipo de apellido. Habrás tenido historias en la escuela de ese tipo y ahí el docente que tiene que administrar no solamente la lista, sino también el respeto entre los pares

Con respecto al tema de la formación, Brener aclara que “cuando Soledad Acuña dice que los institutos de formación docente, que son más de 1200 en el país, están manejados por las intendencias, esto no es cierto, son instituciones que dependen de la gestión de cada jurisdicción y están reguladas por normas que el Consejo Federal que ella integra en esta entrevista resbala con una cierto nivel de sincericidio que también nos muestra que ella actúa. En el Consejo Federal y es un enorme cachetazo a sus propios pares de las otras 23 jurisdicciones. Los institutos superiores formación docente son instituciones de educación tan valiosas como las universidades, como las escuelas secundarias y no se manejan con la intendencia de turno”.

“Es más, te diría contestando con la propia píldora que ella parece no quiere tomarse, en todo caso, ella con el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta lo que hizo fue anular a los 29 instituciones de formación docente de la ciudad que gobierna. Y una última idea en torno a la la ministra: ella dice que los docentes enseñan mal. Es muy difícil a veces, pero hay que poder decirlo. Que alguien que es la máxima responsable de la docencia y que nunca fue docente, diga que los docentes enseñan mal, es un acto de profunda agresión. Hoy toda la docencia porteña y argentina, se siente muy dolida, con mucha razón. Y yo me siento parte de este dolor porque a ver, lo que te quiero decir con esto es que ella entiende que la relación entre enseñar y aprender es causal, directa y con una especie de aplicación directa”, remata.

Los que estudiamos educación desde hace muchas décadas y trabajamos en eso, vemos que no es una relación simple, directa y causal: que está involucrada en esa relación con un montón de factores. Ella entiende que algunos programas de gobierno son como una aplicación, que te bajás por WhatsApp.

Gabriel Brener

En los últimos años se habló mucho de la “secundaria del futuro”. Brener dice que “no es una institución que le cambia la vida a los pibes y las pibas porteñas, es una aplicación para bajarse. Y ella lo entiende y diseña ese producto de ese modo, en términos mercantiles, por lo tanto, no hay necesidad de hablar con nadie, ni generar diálogo ni construcción con los docentes y decreta la apertura de una universidad para formar docentes con la legislatura sin escuchar a la docencia”.

“Hasta existen referentes de pedagogos muy cercanos al PRO o a Cambiemos, que le han dicho barbaridades cuando les tocó opinar sobre la UNICABA”, graficó.

Con respecto a uno de los puntos más criticados de los dichos de la ministra, Brener dijo que “ella promueve la delación. Eso que hace Bolsonaro y sabemos que es medieval. Lo está haciendo ella. Cuando dice que cuando un docente cierra la puerta del aula y nada podremos saber sobre lo que hace, eso también pone en evidencia de que no tiene idea lo que es trabajar en la escuela. Porque cerrar el aula tiene que ver con una dimensión muy solitaria del trabajo docente. Pero claramente lo que sucede en el aula es público”.

“Ella, lo que construye a partir de ese lugar cerrado que es el aula, es una lógica de la sospecha. Claro, eso es lo que hace un docente cuando cierra la puerta. Es algo en lo que tenemos que sospechar y por lo tanto, es una potencial amenaza. Y así está su percepción de los docentes”.

Sobre Soledad Acuña

“El mejor aprendizaje de la pandemia, a quienes somos educadores y educadoras, es haber aprendido justamente la condición fundamental de la solidaridad. Y justamente lo que hemos aprendido con los docentes a la cabeza es que la pandemia nos permitió mostrarnos y actuar con mucha más solidaridad, pensando en aquel otro o en aquella otra que está padeciendo mucho más que yo y que en la situación mucho más ventajosa que yo. Así que todo lo que ha dicho esta ministra la revela en un acto de profundo egoísmo. Y alguien que gobierna desde la planilla de Excel y no desde la empatía, o de haber conocido o transpirado, medianamente, un par de horas por día un aula”, enfatiza Brener.

-Este era un poco el objetivo que queríamos lograr con esta charla, pensar también esto en conjunto. Dijimos tratemos de saltar, no digo la discusión ni la polémica por una cuestión de buenos modales simplemente, sino esta cosa medio binaria que se establece a partir de las redes y también en los medios, que tal vez, por pereza intelectual, por no tomarse un ratito más, por no escuchar al otro, no se problematiza esto también. Y la verdad es que, independientemente de lo que dijo, que está buenísimo para el debate, me quedo con eso que por primera vez habló y dijo lo que realmente piensa.

La verdad es que desde el punto de vista del debate y de la discusión democrática, está bueno que hable claro. Ahora hay que empezar a responder con argumentos. Yo entiendo que la discusión a veces es un poco desigual y que algunos argumentos son difíciles sostener del lado de ella. Pero bueno, también hay que ser respetuoso. Podemos marcarle el disenso y exigirle que esto lo argumente en serio, digamos cuestionar y cuestionarnos, porque finalmente eso también es un poco lo que es la educación. Esa construcción es la educación.

-En todo caso, “sí sirve denunciar esto que es muy grave, pero me parece que prefiero terminar enalteciendo el lugar y la docencia.  El otro día, Jacquelin, una docente en la primaria porteña, también psicóloga, me contaba una escena que se dio por Zoom, para que nos demos una idea de esas cosas que se pierde Soledad Acuña. Un chico de primer ciclo de la primaria, en el medio de la clase leyendo un cuento, le pregunta a la seño si podía ir al baño. Y me detengo ahí porque ese chico está en su casa, tomando una clase y le preguntó si podía ir al baño. Entonces me parece que esta imagen tiene que ver con, que con mucho esmero y no sin dificultades, las docentes al calor del trabajo cotidiano y e incluso gastando parte de su salario para mantener conectividad de sus alumnos y alumnas, logran construir ese momento de escuela, aunque los chicos estén en su casa.

Porque el desafío mientras la pandemia dure, y especialmente en distritos como los nuestros, que son mucho más riesgosos todavía que otros, me parece que el esfuerzo este de que los pibes y las pibas puedan salir de sus casas quedándose, es el logro cotidiano de ese esfuerzo que hacen tantas y tantos docentes y que resulta invisible a los ojos de esos periodistas acalambrados con las terrazas de los bares y no pudiendo ver al otro que hace patria y que se preocupa incluso por sus hijos o los hijos de ese periodista, acalambrado por esa libertad individual que a veces es una abstracción que sigue siendo dominante pero que no puede ser ejemplo de la libertad.

La libertad, en estos tiempos tenemos que aprender, no es esa abstracción totalmente individualista y que termina siendo casi una especie de narcisismo cínico. La libertad tiene que ser solidaridad y me parece que eso lo están mostrando de manera silenciosa y anónima un montón de maestras y maestros que viven situaciones como las que te acabo de contar, que nos permiten entender que la ternura en tiempos de pandemia se tiene que transformar en un imperativo político y que se están haciendo las y los docentes. Por eso es que me resulta necesario decir y denunciar, a propósito de usar su propia palabra, la gravedad de lo que dice la máxima responsable de la educación de la ciudad más rica de la Argentina. Entonces, en ese sentido, me parece que yo preferiría cerrar enalteciendo el lugar que las docentes y los docentes le hacen a la solidaridad y fundamentalmente el modo de hacer escuela, incluso en tiempos tan excepcionales como este.

Audio de la entrevista

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