El estreno será el 8 de julio a las 17 en la Sala Norita Cortiñas (Moreno 2654, CABA). Dirigido por Daniel Waisberg y Sebastián Marcote, el film recorre seis provincias argentinas y retrata, en primera persona, cómo el movimiento lucha para transformar la vida de jóvenes de barrios populares a través del deporte, la cultura y la organización comunitaria.
“La lucha, la esperanza, un camino” cuenta, en la voz de sus propios protagonistas, la historia del movimiento Ni Un Pibe Menos x la Droga, que desde hace diez años organiza a jóvenes de barrios con menores recursos de la Argentina para abordar los consumos problemáticos y acompañar a quienes atraviesan esa problemática en la construcción de un proyecto de vida digno.
Dirigido por Daniel Waisberg junto a Sebastián Marcote, el documental recorre seis provincias, Jujuy, Mendoza, Entre Ríos, Neuquén, Buenos Aires y Tierra del Fuego, trazando lo que podría pensarse como una cartografía emocional del país.
La elección de esas geografías no fue azarosa: “Era imposible abarcar todas provincias de la organización, por costos y tiempos. Entonces decidimos elegir puntos cardinales, como norte, sur, centro”, explica Waisberg.
Una construcción de lucha colectiva
Más de treinta entrevistas, realizadas en distintos barrios y provincias, arman un relato donde no hay protagonistas individuales sino una voz colectiva. “No queríamos un documental con dirigentes, queríamos que hablara la organización misma. Una polifonía donde cada uno cuenta una parte de la historia”, señala el director, para quien esa decisión tiene también un correlato ético: correr el eje del héroe individual para ponerlo en lo colectivo. “Es más fácil mostrar lo colectivo en el documental que en la ficción. Acá el protagonista es la organización”, afirma.
Así, jóvenes que en algún momento fueron parte del problema aparecen hoy como parte de la respuesta: ya no como estadística, sino como relato en primera persona.

Cuando el Estado se retira
El documental se detiene en una pregunta central: qué ocurre cuando el Estado se ausenta y los barrios quedan librados a su suerte. “Cuando hay menos acceso a salud, a trabajo, a educación, todo se vuelve más complejo. Y en ese vacío, el consumo problemático encuentra terreno fértil. El problema es cuando el único proyecto de vida disponible es el que destruye”, sostiene Waisberg.
Frente a ese escenario, la organización aparece como una forma de resistencia cotidiana, sostenida en talleres culturales, deportivos, oficios y acompañamiento médico y psicológico, donde prevención y tratamiento se entrelazan.
Waisberg afirma que “la lucha contra la adicción es construir un proyecto de vida”. El director, quien también apunta al estigma que rodea a las adiccionesagrega que “si tenés cáncer nadie te culpa. Pero si tenés una adicción, mucha gente te hace responsable. Y eso es un error profundo”.



El documental como forma de mirar
Para Waisberg, el género documental tiene una potencia particular frente a la ficción: la posibilidad de que el protagonista sea un “nosotros”. “El principal insumo es la realidad”, dice, aunque aclara que se trata de una realidad que se construye, se edita y se interpreta, con una sensación de autenticidad que también puede ser engañosa si no se trabaja con cuidado.
El director no elude el contexto en el que se estrena la película: “Estrenar en este momento es difícil. Hay ataques a la cultura, al cine documental. Pero también es necesario. Porque muestra lo que pasa cuando el Estado y la organización social trabajan juntos”.
Próximos proyectos
Waisberg, según cita una crónica de Tiempo Argentino, trabaja en otro documental centrado en el juicio a Emilio Parodi, ex jefe de Personal de la planta Avellaneda de Molinos Río de La Plata, juzgado como presunto cómplice del secuestro de tres obreros dentro de la fábrica entre 1976 y 1977.
El proyecto se construye a partir de testimonios de familiares de las víctimas y trabajadores, y busca abrir un debate sobre la responsabilidad empresarial en los crímenes de lesa humanidad.
El director también avanza en un tercer proyecto vinculado a un centro clandestino de detención asociado a la Noche de los Lápices, con entrevistas a sobrevivientes y testigos, al que planea incorporar escenas ficcionadas. “Me gusta esa idea de no saber cómo termina la película mientras la estás haciendo”, resume.
Datos del estreno
“La lucha, la esperanza, un camino” se estrena el 8 de julio a las 17 en la Sala Norita Cortiñas, Moreno 2654, CABA.
La dirección es de Daniel Waisberg y Sebastián Marcote. Waisberg dirigió previamente el largometraje documental “A la tolva” y es maestrando en Periodismo y Medios de Comunicación en la UNLP. Marcote es licenciado en Audiovisión y realizador audiovisual.

