Una de las imputadas en la causa Rudnev, la traductora Svetlana Komkova, dio una extensa entrevista en la que cuestionó la investigación judicial y aseguró que las acusaciones en su contra carecen de sustento probatorio.
Komkova, residente en Brasil desde hace más de 16 años, relató cómo llegó al país por turismo y terminó involucrada en una causa penal. A casi nueve meses del proceso, sostiene que se trata de una construcción judicial sin pruebas y denuncia irregularidades en la investigación.
“Me están usando para incriminar a otras personas”
—¿Cómo es tu nombre y de qué se te acusa?
—“Mi nombre es Svetlana Komkova y me están acusando de trata de personas. Es una acusación extremadamente grave, y lo más impactante para mí es que no tiene ningún tipo de sustento en mi vida real ni en mi historia personal. Yo siempre fui una persona común, trabajadora, que nunca tuvo conflictos con la ley en ningún país. Por eso sigo en estado de shock, porque no logro entender cómo pueden vincularme con algo tan serio. Esta acusación no solo es falsa, sino que además destruye completamente mi reputación, mi trabajo y mi estabilidad emocional”.
—¿Por qué creés que te acusan?
—“Al principio yo realmente pensaba que era un error, una confusión que se iba a aclarar rápidamente. Pero con el paso de los meses empecé a ver cómo se construía la causa y ahora estoy convencida de que hay una intención clara detrás. Creo que necesitan sostener una hipótesis y para eso buscan personas a las que puedan vincular, aunque no haya pruebas. Siento que me están utilizando como una pieza dentro de algo más grande, como si necesitaran completar un esquema que ya tenían armado. Eso es lo más preocupante, porque ya no parece una investigación, sino una construcción deliberada”.
“Vine como turista, nunca imaginé terminar en una causa penal”
—¿Hace cuánto estás en Argentina?
—“Estoy en Argentina desde hace aproximadamente un año por esta causa, pero había llegado unos meses antes, en octubre de 2024. Fue la primera vez que visité el país, y lo hice con fines exclusivamente turísticos. No tenía ningún otro objetivo más que conocer, descansar y seguir recorriendo América Latina como lo hice durante años. Nunca imaginé que ese viaje iba a transformarse en esta situación tan extrema y difícil”.
—¿A qué viniste?
—“Vine como turista, como parte de un recorrido personal que vengo haciendo hace muchos años. Vivo en Brasil hace más de 16 años, amo América Latina y ya recorrí varios países como México, Panamá, Chile. Argentina era uno de los destinos pendientes que quería conocer. Me gusta mucho la naturaleza, hago caminatas, y Bariloche me parecía un lugar ideal para eso. Mi intención era simplemente disfrutar, conocer paisajes y continuar con mi vida normal”.
—¿De qué vivías?
—“Yo soy profesora de ruso, doy clases online hace muchos años, principalmente a personas que hablan portugués en Brasil. Esa es mi actividad principal. Además, tengo un departamento en Moscú que me genera ingresos por alquiler, lo cual me permite viajar con cierta estabilidad económica. Siempre trabajé de forma independiente, con ingresos claros y comprobables. Nunca necesité ni participé de ninguna actividad ilegal, por eso esta acusación no tiene sentido en relación a mi vida”.

Svetlana Komkova junto a Nadezhda “Angelina” Belyakova
El vínculo con otras imputadas de la Causa Rudnev
—¿Cómo conociste a Angelina?
—“La conocí a través de internet, como ocurre muchas veces entre personas que viajan. Hay grupos de rusos en el exterior donde se intercambia información, experiencias o se pide ayuda. Ella me escribió porque necesitaba alguien que hablara español y pudiera ayudarla en Argentina. Para mí fue algo totalmente normal, porque ya lo había hecho muchas veces antes en Brasil y en otros lugares. Nunca fue una relación extraña ni organizada, fue simplemente una ayuda puntual”.
—¿Qué rol cumplías?
—“Mi rol era exclusivamente el de traductora, nada más. Yo ayudaba con el idioma en situaciones puntuales, como visitas médicas o consultas básicas. No tenía ningún otro tipo de participación en la vida de estas personas. Esto es algo que hice muchas veces antes y que nunca generó ningún problema. Jamás imaginé que un acto tan simple como traducir pudiera ser interpretado como parte de un delito. Es algo completamente fuera de lógica”.
“En el hospital todo fue extraño”
—¿Qué viste en el hospital?
—“Lo que más me llamó la atención fue la actitud de algunas personas, sobre todo una enfermera que hacía preguntas muy insistentes sobre la vida personal de la chica embarazada. En nuestra cultura eso es muy inapropiado, y me sorprendió mucho. Al principio pensé que era una diferencia cultural, que quizás aquí era normal. Pero luego la insistencia se volvió incómoda y hasta preocupante, porque parecía que estaban buscando algo que no existía”.
—¿Detectaste sospechas hacia ustedes?
“En ese momento no, porque sinceramente no tenía ningún motivo para pensar que éramos sospechosas de algo. Nunca hicimos nada fuera de lo normal. Lo que sí me pareció extraño fue que se dijera que sin los datos del padre no podían salir del hospital o del país. Eso generó miedo en la chica, porque no era una información lógica. Ahí empecé a notar que algo no estaba bien, pero nunca imaginé que iba a derivar en una causa penal”.
“No hay ninguna prueba en mi contra”
—¿Qué viste en la causa?
—“Durante los primeros cuatro meses no tuve acceso a mi propio expediente, lo cual ya es una situación muy grave. Cuando finalmente pude verlo, me sorprendí muchísimo porque no encontré pruebas reales en mi contra. Todo está basado en suposiciones, interpretaciones o construcciones que no tienen respaldo en hechos concretos. Es muy fuerte ver cómo se puede sostener una acusación sin evidencia”.
—¿Por qué decís que sos inocente?
—“Porque no existe ni una sola prueba que demuestre lo contrario. La persona que supuestamente sería víctima declaró claramente que no lo es. Los propios testigos en algunos casos confirman lo que yo digo. No hay ningún elemento objetivo que me vincule con un delito. Entonces, ¿cómo se sostiene esto? Es imposible probar algo que no ocurrió, y eso es lo que está pasando”.
Duras críticas de Svetlana Komkova a la investigación: “Es una causa armada sin pruebas”
En el tramo más contundente de su testimonio, Svetlana Komkova cuestionó de manera directa la construcción de la causa judicial y apuntó contra lo que considera una narrativa mediática sostenida sin sustento probatorio.
Según relató, desde el inicio del expediente existió una distorsión entre lo que se comunicó públicamente y lo que efectivamente surge de las actuaciones. “Esto es claramente un caso mediático. Se habló de 20 víctimas, pero en realidad esas supuestas víctimas somos las mismas personas acusadas. Eso no tiene lógica”, sostuvo.
En esa línea, describió una dinámica que, según su visión, invierte los roles dentro del proceso: “Nos preguntaban si éramos víctimas y, como decíamos que no, automáticamente nos convertían en cómplices. Es una construcción forzada”.
Para Komkova, el problema central radica en la necesidad de sostener una hipótesis inicial aun cuando los elementos no la respalden. “Siento que están intentando encajar una historia que ya dijeron públicamente, aunque los hechos no coincidan. Eso genera una presión muy grande para sostener algo que no tiene base real”, explicó, y agregó: “Es como si la causa tuviera que existir sí o sí, aunque no haya elementos”.
Cuestionamientos a las pruebas: “Ni siquiera hubo delito”
Al referirse a los puntos concretos de la imputación, la traductora sostuvo que existen inconsistencias relevantes en los hechos que se le atribuyen. En particular, cuestionó la acusación por presunta falsificación de documentos.
“Me acusan de falsificación de documento, pero ese documento ni siquiera existía como tal. Era un borrador con errores, que además fue roto por un médico, algo que él mismo reconoce. Sin embargo, en la acusación dicen que fui yo”, explicó.
Para la imputada, este tipo de situaciones reflejan un problema estructural en la causa: “Eso demuestra claramente cómo se construyen hechos que no ocurrieron”.
También hizo referencia a otro de los ejes de la investigación inicial: la supuesta presencia de sustancias ilegales. “Se habló de drogas, y luego las pericias oficiales demostraron que no había ninguna sustancia ilegal”, señaló, y planteó: “Entonces uno se pregunta: ¿cómo puede sostenerse una causa cuando los propios elementos que la sustentaban se caen?”.
Una causa basada en hipótesis, según su visión
En su análisis más amplio, Komkova consideró que el expediente se apoya en interpretaciones y no en hechos verificables. “Creo que todo esto surge de una mezcla de prejuicios, rumores y necesidad de construir un caso importante”, afirmó.
A su entender, el proceso judicial se estructuró a partir de una narrativa previa: “Se toma el pasado de una persona, se lo interpreta de una manera, y se empieza a armar una historia alrededor. Pero eso no es justicia”.
En ese sentido, fue categórica al resumir su postura: “No hay víctimas, no hay pruebas, no hay delito. Solo hay una narrativa que intentan sostener”.
Además, advirtió sobre el impacto que este tipo de procesos puede tener más allá del caso puntual: “Eso es muy peligroso, porque cualquiera puede quedar atrapado en algo así”.
El impacto personal: “Me destruyeron la vida”
Más allá de los aspectos judiciales, la imputada también describió las consecuencias personales que, según dijo, le generó la causa.
“Esta situación destruyó completamente mi vida. No tengo documentos, no puedo trabajar, no puedo moverme libremente”, expresó, y agregó que atraviesa una situación de vulnerabilidad sostenida en el tiempo.
“Vivo en una incertidumbre constante desde hace meses. Es muy difícil sostener esto emocionalmente”, señaló.
También hizo foco en la falta de respuestas institucionales: “Lo más duro es sentir que no hay una respuesta clara, que nadie explica por qué pasa esto. Y mientras tanto, mi vida está detenida”.
El reclamo central: “Que muestren una sola prueba”
Finalmente, Komkova sintetizó su planteo en un pedido directo a la Justicia: la existencia de evidencia concreta. “Lo único que pido es que muestren una sola prueba de mi culpabilidad. Solo una. Porque no existe”, afirmó.
Para la imputada, ese sería el punto de inflexión del proceso: “Eso debería ser suficiente para cerrar cualquier acusación”.
Y concluyó con una definición sobre el funcionamiento del sistema judicial en este caso: “La justicia debería basarse en hechos, no en suposiciones. Y en este caso, los hechos no están”.
El caso en el que se encuentra imputada Komkova está vinculado a la investigación contra Konstantin Rudnev, quien continúa detenido en Rawson. Mientras el proceso avanza, crecen los cuestionamientos sobre el sustento probatorio del expediente.

