La Embajada de Estados Unidos advirtió que podría revocar las visas de los 18 integrantes del consejo de administración de la Cooperativa CALF si la entidad avanza con un acuerdo estratégico con la empresa china Huawei para desarrollar un centro de datos y otras iniciativas tecnológicas en Neuquén. La Embajada de China sacó un comunicado expresando preocupación por “la arbitraria obstrucción de la cooperación entre China y Argentina por parte de Estados Unidos”.
El embajador Peter Lamelas confirmó la medida y la justificó por razones de seguridad nacional, en medio de la disputa geopolítica entre Washington y Beijing que ya tiene un antecedente sensible en la provincia: la estación espacial china de Bajada del Agrio.
Un conflicto geopolítico entre intereses locales y la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China colocó a la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén Limitada (CALF, por su nombre original Cooperativa de Agua, Luz y Fuerza), en el centro de la escena y encendió una señal de alerta en el plano diplomático argentino.
El origen de la controversia es un convenio estratégico firmado entre CALF y la empresa china Huawei para desarrollar un centro de datos, redes de fibra óptica y otras iniciativas de infraestructura tecnológica en la provincia.
La noticia fue publicada inicialmente por el diario Clarín y luego confirmada por el propio Lamelas, quien sostuvo que la decisión no constituye una injerencia sobre la soberanía argentina, sino la aplicación de la política migratoria de Estados Unidos hacia personas que promuevan o faciliten vínculos con empresas consideradas un riesgo para su seguridad nacional.
🇨🇳 Declaración de Portavoz de la Embajada de China en Argentina sobre la arbitraria obstrucción de la cooperación entre China y Argentina por parte de Estados Unidos pic.twitter.com/ewuaK94Bp8
— Embajada de China en Argentina (@ChinaEmbArg) August 6, 2026
Quién es CALF
Fundada en 1933, CALF es la principal distribuidora de energía eléctrica de la ciudad de Neuquén y una de las cooperativas de servicios públicos más grandes del país, con más de 100.000 usuarios. Además del suministro eléctrico, desarrolla servicios de conectividad, fibra óptica, energías renovables y transformación digital.
En los últimos años impulsó una estrategia para posicionarse como actor tecnológico regional, con proyectos de centros de datos, ciudades inteligentes y redes eléctricas inteligentes, en alianza con empresas internacionales como Huawei.

“Estamos en un momento de expansión clave. Vinimos a buscar ideas y tecnología que nos permitan ser competitivos y ofrecer alternativas reales que mejoren la calidad de vida de nuestra comunidad”, destacó Marcelo Severini, presidente de CALF, en el marco de una visita de la delegación de la cooperativa a China.
Un proyecto que comenzó meses atrás
La controversia tiene como antecedente una misión institucional que autoridades de CALF realizaron en abril en Shenzhen, sede central de Huawei, para explorar proyectos de transformación digital.
Tanto Río Negro como La Mañana de Neuquén informaron entonces que el convenio contemplaba la incorporación de tecnologías de Smart Grid, redes de fibra óptica, sistemas inteligentes de gestión eléctrica y, en particular, la construcción de un data center regional en el Polo Tecnológico de Neuquén, en conjunto con el municipio.
Durante esa visita, el presidente de CALF, Marcelo Severini, sostuvo que el objetivo era incorporar tecnología para mejorar la competitividad de la cooperativa y ampliar los servicios digitales para la comunidad. El gerente de TIC, Sergio Fernández Novoa, anticipó además la creación de CalfTech, una unidad orientada a desarrollar soluciones basadas en inteligencia artificial e Internet de las Cosas (IoT).
La alianza también incluía proyectos de videovigilancia, salud digital, conectividad pública y energías renovables, lo que la convirtió en uno de los acuerdos tecnológicos más ambiciosos encarados por una cooperativa de servicios públicos en el país.
Las presiones diplomáticas de Estados Unidos
El 12 de julio, un gerente de CALF recibió mensajes de WhatsApp del agregado de Asuntos Económicos de la Embajada de Estados Unidos, Andrew Dilts.
Según la cooperativa, en esas comunicaciones se hacía referencia a una política estadounidense que podría restringir o revocar visados a directivos vinculados con la expansión de Huawei, y se advertía que la entidad podría haber “traspasado los límites”, particularmente por su desarrollo en la zona de Vaca Muerta, considerada estratégica.
El embajador Lamelas, por su parte, definió el asunto como una cuestión de seguridad nacional para Estados Unidos.
La advertencia se apoya en una ampliación de la política de restricciones de visas anunciada por el Departamento de Estado el 16 de abril, dirigida a personas del hemisferio occidental que, según Washington, colaboren deliberadamente con gobiernos o empresas consideradas adversarias de Estados Unidos.
La normativa contempla restricciones para quienes dirijan, financien o apoyen actividades que, a juicio de la administración estadounidense, afecten sus intereses de seguridad nacional.
La eventual sanción alcanzaría a los 18 integrantes del órgano de conducción de CALF: 16 consejeros, un síndico titular y un suplente.
La respuesta de CALF y el respaldo político
Ante la falta de respuesta a una nota formal enviada el 29 de julio a la Embajada, con copia a la Cancillería argentina, el presidente de CALF, Marcelo Severini, presentó el 4 de agosto un reclamo formal ante el Palacio San Martín. La cooperativa rechazó las comunicaciones informales y sostuvo que cualquier planteo debía canalizarse a través de los mecanismos diplomáticos entre Estados.
El consejero Carlos Quintriqueo denunció públicamente un presunto hostigamiento contra Severini, que incluyó advertencias sobre una eventual cancelación de su visa estadounidense. En un comunicado, CALF fijó su posición: “Compramos tecnología para brindar un mejor servicio a los neuquinos, no para tomar partido en una disputa entre potencias”.
La entidad rechazó además las versiones sobre un eventual riesgo para su infraestructura, remarcó que nunca recibió objeciones técnicas a sus proyectos con Huawei y defendió su política de adquisición de tecnología al señalar que su red es “multiproveedor” e integra equipamiento de empresas estadounidenses, europeas y chinas, seleccionado según criterios de calidad, precio y financiamiento.
También destacó que Huawei ya participa en infraestructura de telecomunicaciones y energía utilizada por otras empresas argentinas sin que, según afirmó, hayan recibido advertencias similares de Washington.
La controversia también llegó a la Legislatura provincial, donde la diputada del MPN Cielubi Obreque presentó un proyecto de declaración de repudio y preocupación por las presiones denunciadas por la cooperativa.
En sentido similar, el parlamentario del Mercosur por Neuquén y dirigente de La Libertad Avanza, Fabricio Cascino, cuestionó públicamente la posición estadounidense y defendió la búsqueda de proveedores tecnológicos por criterios de costo y capacidad técnica, al sostener que la cooperativa “no estaba haciendo geopolítica sino buscando la mejor tecnología disponible”.
Vaca Muerta, en el centro de la disputa
La preocupación de Washington trasciende el ámbito cooperativo. Neuquén concentra el desarrollo de Vaca Muerta, donde operan compañías estadounidenses como Chevron y Continental Resources, además de numerosos proveedores de servicios petroleros. En ese marco, la instalación de infraestructura digital de origen chino, particularmente un centro de datos y redes de conectividad vinculadas a Huawei, adquiere una dimensión estratégica para Estados Unidos, que busca limitar la presencia tecnológica de Beijing en sectores considerados críticos.
El propio Lamelas señaló que la preocupación estadounidense está focalizada específicamente en este proyecto y que no constituye una política general hacia otras actividades económicas argentinas.
A esto se suma un antecedente que ya generaba inquietud en el terreno diplomático: en Bajada del Agrio funciona desde hace años una estación de observación espacial administrada por China, una de las instalaciones más sensibles de la presencia china en la Argentina y objeto de reiterados debates sobre soberanía, transparencia y el eventual uso dual de la tecnología.
Una ofensiva global contra Huawei
Washington mantiene desde hace años una ofensiva internacional contra Huawei, a la que acusa de mantener vínculos con el Estado y el Ejército chino y de representar un riesgo potencial para las telecomunicaciones críticas. Bajo esa política, Estados Unidos restringe la exportación de tecnología y software hacia la compañía y promueve que sus aliados la excluyan de proyectos estratégicos.
Uno de los casos más emblemáticos fue el del proyecto de cable submarino transpacífico que Chile evaluaba junto a China para conectar Sudamérica con Asia, iniciativa que perdió impulso mientras el gobierno chileno avanzó en alternativas respaldadas por países occidentales.
Washington también gestionó para limitar la participación de Huawei en redes 5G en países como Brasil y República Dominicana, además de impulsar restricciones similares entre sus aliados europeos, donde varios gobiernos excluyeron o limitaron la presencia del fabricante chino en las redes de nueva generación por razones de seguridad nacional.
Qué sigue
Hasta el momento, CALF no anunció modificaciones en los acuerdos tecnológicos que viene desarrollando con Huawei ni confirmó si continuará adelante con el proyecto del data center. La cooperativa espera precisiones de la Embajada de Estados Unidos y de la Cancillería argentina sobre el alcance real de la advertencia, mientras el caso queda como uno de los primeros episodios locales de la disputa global por el control de la infraestructura digital entre Washington y Beijing.
