La Federación Aceitera y el SOEA San Lorenzo denuncian una “provocación” patronal ante una oferta de aumento de $15.000 en la paritaria de mayo, mientras exigen un Salario Mínimo Vital y Móvil de $2.802.754.
La negociación colectiva en el sector aceitero alcanzó un punto de alta tensión tras la última propuesta de la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA), que ofreció un aumento de $15.000 para el mes de mayo.
Esta oferta, presentada en la quinta reunión paritaria en el marco de la conciliación obligatoria, fue calificada por la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina (FTCIODyARA) y el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA)-San Lorenzo, como un acto de “profunda mala fe” y una “absoluta provocación”.
La reunión, que tuvo lugar en la Bolsa de Comercio de Rosario, buscaba acercar posiciones en la discusión salarial. Sin embargo, la respuesta de las organizaciones sindicales fue contundente, señalando que la actitud patronal “está muy lejos de la voluntad constructiva que dice tener cuando habla con los medios”.
Qué piden los trabajadores del sector aceitero
El eje central del reclamo sindical se fundamenta en el derecho a un Salario Mínimo Vital y Móvil que garantice la satisfacción de las nueve necesidades básicas contempladas en el Artículo 14 bis de la Constitución Nacional y el Artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo: alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión.
Según los cálculos presentados por los gremios, el valor de este Salario Mínimo Vital y Móvil para mayo de 2026 debería ascender a $2.802.754. Los sindicatos enfatizan que las empresas aceiteras tendrían la capacidad de afrontar este aumento con apenas el 0,1% de su facturación anual, lo que representa “un peso de cada mil que facturan”.
Ante la “intransigencia patronal y su falta de sensibilidad sobre las necesidades obreras”, las organizaciones sindicales advierten sobre la inminencia de un nuevo conflicto. “Las y los trabajadores aceiteros no estamos dispuestos a volver a ser trabajadores pobres”, afirman, y aseguran que, llegado el momento, “vamos a luchar con las herramientas que nos garantiza la Constitución, en primer lugar, el ejercicio del derecho de huelga, para lograr un salario digno”.
La situación se mantiene en un estado de alerta, con la expectativa de futuras acciones por parte de los trabajadores si no se logra un acuerdo que satisfaga sus demandas salariales.
