La Federación Aceitera y el SOEA San Lorenzo lanzaron una huelga conjunta luego de que las cámaras patronales rechazaran cualquier aumento para mayo, pese a ganancias extraordinarias de 3.740 millones de dólares.
Las dos principales organizaciones gremiales del sector oleaginoso argentino iniciaron una huelga nacional de manera conjunta luego de que la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), y las patronales del sector ofrecieran una recomposición salarial de cero por ciento en el marco de la negociación colectiva vigente.
La medida fue adoptada siguiendo el mandato de los delegados de base de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina (FTCIODyARA) y el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) San Lorenzo.
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— Federación Aceitera Desmotadora FTCIODyARA (@FTCIODyARA) May 27, 2026
Participación de los salarios en las exportaciones del sector
El conflicto tiene su origen en un compromiso asumido en la paritaria del año pasado, según el cual entre el 27 de abril y el 2 de mayo de este año las partes debían analizar la evolución de las variables económicas y su impacto en el salario. Sin embargo, en lugar de una propuesta de aumento, las cámaras empresariales presentaron una oferta de cero por ciento.
“Las patronales, que obtuvieron una ganancia adicional de 3.740 millones de dólares con la enorme reducción de los derechos de exportación, ofrecieron un aumento salarial de 0% para mayo. No ofrecen ni un peso de aumento para nosotros, los trabajadores, que producimos la ganancia que ellos acumulan”, explicaron desde la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso (FTCIODyARA)
Los gremios denuncian además un cambio unilateral en el criterio de negociación: las patronales habrían rechazado el parámetro del Salario Mínimo Vital y Móvil, utilizado históricamente durante más de veinte años de paritarias, para proponer en su lugar el índice de inflación del INDEC. Los sindicatos consideran que ese índice “no representa los gastos de una familia trabajadora” y que la propuesta implica atar los salarios a la inflación con un techo impuesto por las propias empresas.
“Vuelven, como lo hicieron en 2020, con la idea de acomodar los salarios a la inflación y sostienen que sólo podrá haber aumentos a partir de junio con el techo impuesto por ellos mismos, apretado entre el aumento de 12,7% de principio de año y el IPC anual”.
Comunicado conjunto FTCIODyARA / SOEA San Lorenzo
El trasfondo del conflicto es la extraordinaria rentabilidad que obtuvo el sector en el último año. Según los propios gremios, las empresas aceiteras y de biodiesel lograron una ganancia adicional de 3.740 millones de dólares producto de la reducción de los derechos de exportación dispuesta por el gobierno nacional: las retenciones fueron recortadas entre un 27% y un 67% según el producto, en comparación con los niveles de 2023, en tres etapas: enero, septiembre y diciembre de 2025.
Los sindicatos señalan que con esa sola ganancia extraordinaria las empresas podrían pagar al menos cinco años de salarios del conjunto de los trabajadores del sector.
A eso se suma un récord productivo: en 2025 el procesamiento de soja y girasol batió marcas históricas, y la productividad individual pasó de 183 a 191 toneladas mensuales por trabajador, sin que las patronales incorporaran nuevo personal.
“En la actividad aceitera los salarios representan apenas un 3,3% de las exportaciones del sector. De todo esto, las patronales no quieren hablar. Mucho menos sobre las necesidades de las familias aceiteras”.
FTCIODyARA
La demanda sindical se ancla en el artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo, que establece las nueve necesidades que debe cubrir el Salario Mínimo Vital y Móvil: alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión. De acuerdo con las estadísticas del propio INDEC, ese umbral asciende a 2.802.754 pesos.
“Su negativa a otorgar aumentos demuestra su mala fe y sin lugar a dudas es una provocación a los sindicatos aceiteros y a los trabajadores. No estamos dispuestos a aceptar ni una rebaja ni un congelamiento salarial. Mucho menos vamos a atar nuestra vida y la de nuestras familias a la conveniencia de las patronales, señalaron desde la Federación.
Con la huelga en curso, los gremios aguardan una respuesta de la CIARA que contemple un incremento real que preserve el poder adquisitivo de los trabajadores del complejo oleaginoso, uno de los sectores de mayor peso en las exportaciones argentinas.

