Cuando lo fantástico se cruza en el camino de lo cotidiano

“Cuentos para leer sin barbijo”, de la periodista y escritora Marta Gatti y publicado por Editorial Almaluz, puede encararse con la misma lógica que uno mira las series: leerlo de corrido como un maratón o dejar pasar el tiempo y abordarlos como capítulos independientes. Entrevista en Puro Contenido Radio.

El libro de Marta Gatti, profesora de letras, periodista y escritora, acaba de ser publicado por Editorial Almaluz, está dividido en dos partes. La primera consta de cuentos individuales y la segunda es una trilogía con tres relatos por un mismo hilo.

En alguno de ellos, los cuentos presentan un final sorpresivo, que grafican de gran modo la aparición de lo extraordinario en la vida cotidiana.

Con humor, con tensión y con relatos de la vida cotidiana, Marta Gatti plasmó en “Cuentos para leer sin barbijo” una gran propuesta literaria.

Este libro, cuenta Gatti “nace entre dos novelas, la primera que se llama ‘Mi primo cuarto’ y la segunda que es ‘Mi lindo Julián’, también por Editorial Almaluz”.

“Cuando vos escribís una novela, tenés que en algún momento enfriar la cabeza de la historia que estás escribiendo, porque si no no la podés corregir. La mirada es totalmente parcial y para poder corregirla fríamente, con objetividad, hay que meterse en otra historia. Entonces qué mejor que escribir cuentos en el medio”, describe.

La pandemia es, para todos los aspectos de la vida, una referencia ineludible de estos tiempos y Gatti cuenta que “hay solo dos cuentos que tienen que ver con ese tema, los demás fueron escritos entre novela y novela”.

Con relación a su primera novela, Marta Gatti cuenta que para esa publicación tuvo un coach. “Era Diego Gualda, que fallece el primero de enero de 2017, una situación totalmente inesperada. Al ser él mi coach yo no estaba tan pendiente de tener la cabeza fría, porque las correcciones la iba haciendo él”.

-Venís de la enseñanza, del periodismo, con una dinámica de escritura tal vez distinta de la literatura: ¿cómo manejas esas dos instancias?

En realidad es como una práctica, vos tenés que tener un tiempo predeterminado para sentarte a escribir. Decir ‘ahora voy a empezar este trabajo y para empezar a hacerlo tenés que hacer un relevamiento de datos, no es muy diferente del periodismo’. La gran diferencia es que en el periodismo vos tenés la obligación de contar la verdad, no? De ahí a que la cuentes es otro tema.
Tenés que dar los datos como corresponde y no mandar fruta.

En el caso de la ficción, te podés dar el lujo de mandar todas la fruta que quieras, lo que está dentro de tu imaginación.

-Una de las características centrales del libro, es que aparece lo fantástico dentro de lo cotidiano, como en “El reseñista”.

-Ese es uno de los que más le gusta a todo el mundo. Y esto viene a raíz de que yo hacía reseñas para el diario Perfil, de los libros y las novedades que salían me había pasado muchas veces de estar apurándome para dejarlo y poder hacer la reseña, para lo cual aprovechaba el viaje en el subte. Soy una amante del subte, me encanta y allí encontrás muchas historias.

Me pasó más de una vez, de estar leyendo y que me cantaran en la oreja o que me pusieran un paquete de pañuelos o de medias para venderme, arriba del libro.

Entonces fui imaginándome la situación, como que leer en un subte parecía una especie de acto de transgresión.

-A partir de este cuento, a uno le surge la duda de si quienes hacen la reseña, efectivamente leen todo el libro o hacen una lectura en “diagonal”. Porque en el caso del cuento el protagonista está obsesionado con poder llegar al final, en ese libro en particular.

Eso depende de si te gusta o no te gusta el libro que estás leyendo. Si te gustó mucho, si te atrapó, lo leés todo, porque no querés perderte ningún detalle. Aunque de todos modos, a veces no necesitás los detalles y te das cuenta por dónde va el libro.

A veces pasa que son libros no demasiado buenos o son muy obvios. A veces te tocan libros de grandes autores y son pesados, usan un lenguaje muy grandilocuente, demasiada descripción, entonces por ahí no te dan ganas de seguir leyendo. Pero por lo general se lee todo.

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-En este tiempo de cultura de lo audiovisual, de ver todo rápido, donde nadie se banca algo de, por ejemplo tres minutos, ¿qué pasa la hora de la producción literaria, cuánto estamos atravesados con todo eso y cuánto nos puede afectar?

En este caso de “Cuentos para leer sin barbijo”, qué tiene una segunda parte que llamé la trilogía, eso surgió a partir de lo que estábamos viviendo en tiempos de la pandemia, y sobre todo me inspiré en el caso de Facundo Astudillo Castro (NdR: el joven que estuvo desaparecido luego de ser detenido por la policía de la provincia de Buenos Aires y que su cuerpo apareció sin vida semanas después). Como muchos casos como el de él que me impactaron, me parecieron horribles, de gente que desaparecía, que era castigada por no llevar un barbijo, de una niña 10 años que fue detenida y humillada en una comisaría.

Y la verdad es que pensé en muchos elementos: cuántas arbitrariedades vivimos y que todavía seguimos viviendo, respecto no solamente de la pandemia. Como por ejemplo con la SUBE, si vos no la tenés no puedes viajar, lo cual es un absurdo, si vos estás en una situación como la del personaje del cuento en un cruce que él ni conoce, medio perdido en el mapa, donde pasa un colectivo cada hora el colectivero te dice ‘sin la SUBE no viajás’. Eso te obliga a esperar otra hora que venga otro colectivero, que te pueda decir lo mismo, y así podés estar todo el día.

-Las paradojas de estar desconectado en un mundo o en una sociedad donde se supone que está todo interrelacionado.

Exactamente, ridículo que vos no tengas una alternativa para pagar un boleto de colectivo, solamente depende hace la SUBE. Como dependemos del celular para tantas cosas. Es lo que pasa en el cuento “La casa inteligente”, donde los personajes se dan cuenta de que sin celular no tienen vida prácticamente.

-Es interesante la mirada acerca de cómo vivimos, porque de algún modo, la literatura también es una crónica de la época en que transita.

Sí, claro. Es muy difícil escribir de otras épocas, porque ahí tienes que apelar a la memoria o a investigar de otro modo, pero se puede y no es imposible. Pero entiendo que es mucho más fácil escribir sobre lo contemporáneo.

Cuentos para leer sin barbijo, de Editorial Almaluz se presentó recientemente en la feria del libro de Buenos Aires y el 6 de junio va haber una presentación virtual a través de la plataforma zoom.

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