La presentación de Cine y revolución en la 19.ª Feria del Libro de Berazategui reunió al docente, investigador y realizador con el escritor Luis Piccoli, autor de La ciudad flagelada, en un intercambio que vinculó la historia del cine político con la memoria de los desaparecidos en la región. Julio Kaler destacó la cercanía con la comunidad educativa y reivindicó el valor de los encuentros culturales locales.
La historia del cine político no transcurre solamente en las grandes pantallas ni se agota en los acontecimientos nacionales e internacionales. También encuentra sus resonancias en las historias de cada territorio, en las memorias de sus comunidades y en las huellas que dejaron quienes fueron víctimas del terrorismo de Estado. Ese cruce entre lo global y lo local fue uno de los ejes de la presentación de Cine y revolución, el libro de Julio Kaler, en la 19.ª Feria del Libro Librarte de Berazategui.
El docente, investigador y realizador compartió la actividad con Luis Piccoli, autor de La ciudad flagelada, una investigación sobre los docentes desaparecidos de Florencio Varela. La coincidencia de ambas obras permitió tender un puente entre el recorrido histórico del cine político y la memoria de los distritos del sur del conurbano bonaerense, con referencias a Berazategui, Quilmes y Florencio Varela.
La propuesta también fue una oportunidad para reencontrarse con colegas, docentes y estudiantes, en un ámbito que, según destacó Kaler, ofrece una cercanía particular entre los autores y el público.
Una feria para reencontrarse con la comunidad
Al comparar su experiencia en Librarte con la participación en grandes acontecimientos editoriales, como la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que se realiza en La Rural, Kaler puso el acento en el vínculo con la comunidad educativa y en la posibilidad de compartir sus investigaciones con personas que reconocen en ellas experiencias y preocupaciones cercanas.
«Primero que acá me encontré con muchos colegas, profesores, alumnos y exalumnos. El clima fue mucho más cercano, porque es un evento local donde el libro tiene una explicación y una aceptación», señaló.
Para el autor, esa proximidad no es un detalle menor. La recepción de una obra también está relacionada con las experiencias de quienes la leen y con los temas que atraviesan su vida cotidiana. En ese sentido, mencionó la presencia de problemáticas sociales en el cine documental, desde la contaminación y la educación pública hasta la salud y las películas que abordan las historias de los desaparecidos.
La experiencia de Librarte, en ese marco, le permitió reconocer el valor de los espacios culturales que se construyen desde el territorio, donde los libros pueden funcionar como disparadores de conversaciones que exceden el ámbito estrictamente literario.

De la historia del cine mundial a la memoria de la región
El encuentro con Piccoli fue uno de los aspectos centrales de la jornada. Kaler destacó la posibilidad de presentar su obra en diálogo con una investigación que recupera las historias de los docentes desaparecidos de Florencio Varela y que permite vincular los grandes procesos históricos con las experiencias de las comunidades locales.
«Justamente en esta exposición pude presentar el libro junto con un colega, Luis Piccoli, que escribió también un libro titulado La ciudad flagelada sobre los docentes desaparecidos de Florencio Varela», explicó.
A partir de ese cruce, el autor planteó la necesidad de ampliar la mirada sobre la memoria histórica para incluir las experiencias de los distintos distritos de la región. «Si yo uno Cine y revolución, que habla del cine político a nivel global y nacional, no hay por qué dejar afuera la misma temática relacionada con los desaparecidos en los distritos de Berazategui, Quilmes o Florencio Varela», sostuvo.
La reflexión puso en primer plano una de las posibilidades que ofrece el cine como herramienta cultural: establecer conexiones entre las imágenes, los acontecimientos históricos y las memorias colectivas. En este caso, el intercambio entre los dos libros permitió que la historia del cine político encontrara un punto de contacto concreto con las investigaciones sobre el pasado reciente del territorio.
Julio Kaler: una obra que recorre el cine político y militante
La presentación en Berazategui dio continuidad al recorrido de Cine y revolución, una obra que Kaler había presentado en mayo de 2026 en la 50.ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en La Rural. En aquella oportunidad, el autor abordó la historia del cine político y militante a través de movimientos, películas y realizadores fundamentales del panorama audiovisual mundial.
Leé la presentación anterior en Puro Contenido.
El libro, de más de 400 páginas, recorre distintas tradiciones cinematográficas, desde el cine soviético y el neorrealismo italiano hasta el cine político latinoamericano. También examina veinte años del documental argentino, desde el regreso de la democracia hasta la crisis de 2001, con especial atención a la relación entre las producciones audiovisuales, la memoria colectiva y la acción política.
Si en Buenos Aires el eje estuvo puesto en la amplitud histórica y cultural de la obra, la presentación en Librarte sumó una dimensión territorial: la posibilidad de poner esos recorridos en diálogo con las historias de los desaparecidos y las investigaciones desarrolladas en el sur del conurbano bonaerense.
La importancia de multiplicar los encuentros culturales
Al hacer un balance de su participación, Kaler destacó la organización de la feria, la atención de quienes estuvieron a cargo de las actividades y la concurrencia de público y expositores. Su valoración excedió, sin embargo, la experiencia personal y se convirtió en un reconocimiento al papel de estos espacios en la vida cultural de las comunidades.
«La Feria del Libro súper bien organizada, una atención y amabilidad de parte de los organizadores manifiesta, gran cantidad de público y de expositores. Me voy muy contento, alegre y satisfecho de estas jornadas que deberían abundar más para encontrarnos con aquello que somos: estar contentos y alegres produciendo cosas», expresó.
En tiempos en que la circulación de ideas y la construcción de la memoria requieren espacios de intercambio, Librarte volvió a funcionar como un punto de encuentro entre libros, autores, lectores y experiencias compartidas. La presentación de Cine y revolución junto con La ciudad flagelada mostró, además, cómo la producción cultural puede contribuir a conectar la historia nacional con las memorias de cada comunidad.
Julio Kaler conduce el programa La Marcha del Tiempo, que se emite a través de AgenHoy Medios, en radio y streaming. También se pueden encontrar sus contenidos en su canal de YouTube.
