Desde 1971, la histórica disquería y librería Zivals, ubicada en Corrientes y Callao, forma parte del paisaje cultural porteño. El proyecto de expropiación del inmueble, vinculado con las obras de la futura Línea F del subte, puso en alerta a sus responsables. Este sábado, a las 17, convocan a un abrazo simbólico para reclamar su continuidad.
Hay lugares que dejan de ser solamente comercios para convertirse en parte de la historia de una ciudad. Espacios donde conviven generaciones, recuerdos, descubrimientos y encuentros. Zivals es uno de ellos. Desde marzo de 1971, la librería y disquería de Corrientes y Callao construyó una identidad propia en Buenos Aires y se transformó en una referencia para quienes encuentran en los libros y la música algo más que productos de consumo.
Hoy, esa historia enfrenta una situación de incertidumbre. El proyecto de expropiación del inmueble donde funciona el establecimiento, impulsado por el Ministerio de Movilidad e Infraestructura del Gobierno porteño en el marco de la futura Línea F del subte, encendió las alarmas sobre su continuidad.
Frente a ese escenario, Zivals convocó a un abrazo simbólico para este sábado 31 de octubre, a las 17, en la histórica esquina de Corrientes y Callao. La iniciativa busca reunir a músicos, escritores, artistas, referentes culturales, lectores, vecinos y público en general para expresar su rechazo al proyecto y defender la permanencia del local.

La consigna elegida sintetiza el reclamo: #ZivalsNoSeExpropia y #ZivalsNoSeVa. Detrás de esas expresiones hay una discusión que atraviesa a buena parte de la vida cultural porteña: qué lugar ocupan los espacios históricos en una ciudad que modifica permanentemente su infraestructura y su fisonomía.
Zivals, una tradición cultural de Buenos Aires
Zivals nació en marzo de 1971 con una propuesta que por entonces representaba una particularidad en el mercado argentino: reunir música y libros en un mismo espacio. Con el paso del tiempo desarrolló una identidad basada en la especialización y en la amplitud de su catálogo, que incluye rock, tango, folklore, música clásica, jazz y música del mundo.
Esa condición de especialista en distintos géneros le permitió construir una relación particular con sus visitantes. No se trató solamente de un lugar para comprar discos o publicaciones, sino también de un punto de referencia para descubrir artistas, buscar ediciones difíciles de encontrar y acercarse a expresiones musicales de distintas épocas y procedencias.
La historia de la disquería también refleja las transformaciones de la industria cultural. A comienzos de los años 2000, mientras cadenas como Musimundo y Tower Records atravesaban su caída, Zivals consiguió sostener su actividad y mantener vigente el modelo de las grandes tiendas físicas de música, en un contexto de profundas modificaciones en los hábitos de consumo.
En 2007 sumó otro capítulo a ese recorrido con la incorporación de Acqua Records, sello dedicado a la música popular argentina y con un fuerte foco en el tango. Con el tiempo, la discográfica se convirtió en una referencia para coleccionistas tanto del país como del exterior.
La posibilidad de que ese espacio pierda su lugar en Corrientes y Callao motivó la reacción de sus responsables. Fernando Laviz, dueño del establecimiento, advirtió que el conflicto no se limita a la continuidad de una actividad comercial.
“Lo que está en juego no es solamente la continuidad de un comercio. Son 55 años de historia, decenas de puestos de trabajo, un proyecto cultural vigente y un lugar de encuentro que pertenece a la memoria afectiva de la ciudad”, sostuvo.
Laviz también convocó a que la jornada del sábado sea una expresión colectiva y pacífica, abierta a toda la comunidad. En ese sentido, planteó que el desarrollo urbano y la preservación del patrimonio cultural no deberían presentarse como objetivos incompatibles.
La discusión pone sobre la mesa el valor de aquellos espacios que sobreviven a los cambios económicos, tecnológicos y culturales. En una época en la que buena parte del consumo musical se trasladó a las plataformas digitales, la existencia de una tienda especializada como Zivals representa también una forma de sostener el encuentro presencial con la música y los libros.
La futura Línea F del subte aparece como el marco de una transformación urbana que deberá contemplar, según reclama la convocatoria, la continuidad de un espacio que lleva más de medio siglo integrado a la vida de la Ciudad.
Este sábado, la esquina de Corrientes y Callao será el punto de encuentro para quienes quieran expresar ese reclamo. El abrazo simbólico comenzará a las 17 y tendrá como objetivo defender la permanencia de Zivals bajo una consigna que busca trascender al propio establecimiento: que el progreso de Buenos Aires no implique perder parte de su memoria cultural.
La convocatoria también impulsa una petición pública para sumar adhesiones: change.org/salvemoszivals.
