La convivencia escolar se deterioró en los últimos años: casi uno de cada cuatro directivos de primaria considera graves o moderados los conflictos

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El 23,8% de los equipos directivos consultados en 2024 calificó como grave o moderada la problemática de convivencia entre estudiantes, más del doble que en 2021. Peleas, insultos y agresiones físicas aparecen entre las situaciones más frecuentes. El informe de la Fundación La Salle también señala que la participación estudiantil en la construcción de acuerdos de convivencia se vincula con menores niveles de violencia.

La conflictividad en las escuelas primarias argentinas adquirió una dimensión creciente durante los últimos años. En 2024, casi uno de cada cuatro directivos, el 23,8%, consideró que los problemas de convivencia entre estudiantes constituían una situación de gravedad moderada o grave para su institución. El porcentaje más que duplicó el registrado en 2021, cuando esa percepción alcanzaba al 11,1%, y también superó el 16% relevado en 2022.

Los datos forman parte del primer informe del Observatorio de Convivencia, Violencias y Conflictividades en Entornos Escolares de la Fundación La Salle Argentina, presentado el miércoles 16 de septiembre en la Ciudad de Buenos Aires. El trabajo analiza información correspondiente al período 2021-2024 y toma como principal fuente los resultados del Operativo Aprender, la evaluación censal nacional que releva aprendizajes y distintas condiciones en las que se desarrolla la experiencia educativa.

El estudio combina las apreciaciones de los equipos directivos con las respuestas de los propios estudiantes de nivel primario. El objetivo del Observatorio es producir información sistemática y actualizada sobre los vínculos, las violencias y los conflictos que atraviesan a las comunidades educativas, tanto en los espacios presenciales como en los entornos digitales.

“Los hallazgos son preocupantes, porque reflejan que la conflictividad y la violencia -sobre todo verbal- entre alumnos de primaria está extendida. Pero, por otro lado, también se pone de manifiesto que la participación estudiantil genuina en la vida escolar es el factor de protección más robusto para atenuar o limitar este problema, lo que reafirma el valor y la necesidad de una adopción más amplia de esta estrategia”, afirmó Patricia Marchitto, directora ejecutiva de Fundación La Salle Argentina.

Peleas, insultos y agresiones físicas

Entre las situaciones de convivencia señaladas con mayor frecuencia por los directivos en 2024 aparecen las peleas e insultos, con el 61,3%, seguidas por las agresiones físicas, con el 19,2%, y el bullying o acoso escolar, con el 16,6%.

También fueron reportados daños a bienes o al mobiliario de las escuelas, en el 11,6% de los casos, mientras que las amenazas o agresiones dirigidas hacia docentes alcanzaron el 2%.

El informe advierte, de todos modos, que la violencia escolar no constituye un fenómeno homogéneo en todo el país. En 2022, por ejemplo, la proporción de directivos que calificó los problemas de convivencia como moderados o graves fue desde el 4,3% en Santiago del Estero hasta el 38,3% en Tierra del Fuego.

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Patricia Marchitto, directora ejecutiva de Fundación La Salle Argentina.

Las diferencias también se observan al analizar las agresiones entre pares como problema frecuente. En 2024, los registros provinciales oscilaron entre el 6,8% en Chaco y el 33,9% en Mendoza.

El propio Observatorio introduce una precaución a la hora de interpretar estas diferencias. Los niveles particularmente bajos o altos registrados durante el período en provincias como Formosa, Chaco y Santiago del Estero pueden estar relacionados tanto con una menor incidencia efectiva de determinadas situaciones como con diferencias en los criterios utilizados para identificarlas, visibilizarlas y reportarlas.

Diferencias entre escuelas estatales y privadas

El informe también encuentra diferencias entre los establecimientos según el tipo de gestión. En 2024, los problemas de convivencia entre estudiantes considerados graves o moderados fueron señalados por el 22,7% de los directivos del sector estatal y por el 28,9% del sector privado.

La Fundación La Salle aclara que esta diferencia no necesariamente implica una mayor ocurrencia de situaciones de violencia en uno u otro sector, ya que puede estar vinculada con distintos umbrales de percepción y reporte por parte de los directivos.

En el caso específico del bullying como problema frecuente, fue mencionado por el 17,7% de los directivos de escuelas de gestión pública, frente al 11,8% de quienes conducen establecimientos privados.

Los conflictos tampoco quedan circunscriptos al espacio físico de las escuelas. El reporte de violencia en redes sociales alcanzó un promedio nacional del 10,3%, aunque nuevamente aparecen diferencias muy marcadas entre provincias: desde el 0,7% en Catamarca hasta el 34,7% en Santa Cruz.

Qué dicen los estudiantes sobre la convivencia

La perspectiva de los alumnos aporta otra dimensión al diagnóstico. Entre los estudiantes de sexto grado relevados en 2024, entre uno de cada cinco y uno de cada tres declaró haber atravesado distintas formas de violencia.

El 35,2% dijo haber sido empujado, mientras que el 29,4% señaló que le rompieron o escondieron sus pertenencias. A su vez, el 39,1% afirmó que otros estudiantes les dijeron mentiras, el 25,1% manifestó haber sido dejado afuera de los juegos, otro 25% dijo que se rieron de ellos o ellas, y el 18,3% indicó que le pegaron.

El nivel socioeconómico también aparece asociado a las experiencias de violencia. Según el informe, los estudiantes pertenecientes a sectores socioeconómicos más vulnerables reportan en mayor medida situaciones de violencia, una diferencia que se vuelve particularmente marcada cuando se trata de violencia física, mientras que resulta menos pronunciada en las situaciones de violencia psíquica.

También se registraron diferencias por género. En 2024, los varones declararon haber sufrido más agresiones físicas ,21,4% frente a 14,9% entre las niñas, y más empujones ,36,6% contra 33,5%, En cambio, las diferencias entre varones y mujeres se redujeron cuando se consideraron formas de violencia psíquica o simbólica, como las mentiras y la exclusión de los juegos.

La violencia familiar también aparece en las escuelas

El informe incorpora además un indicador correspondiente a 2021, único año en el que se realizó esa pregunta a los directivos. Ese año, el 30,4% de los directivos de escuelas primarias informó haber tenido que intervenir ante situaciones de violencia familiar.

Dentro de ese universo, el 13,9% señaló intervenciones vinculadas con casos de abuso sexual y el 12,5% con situaciones de violencia hacia mujeres.

Las herramientas para abordar los conflictos

Frente al diagnóstico de conflictividad, el estudio también pone el foco en las estrategias que despliegan las propias comunidades educativas.

Más de la mitad de las escuelas primarias argentinas dispone de dispositivos plurales e inclusivos de participación y gestión de la conflictividad. Al mismo tiempo, creció de manera sostenida la proporción de directivos que afirma que la comunidad educativa conoce las normas de convivencia: pasó del 91,9% en 2021 al 96,5% en 2023 y al 97,7% en 2024.

En cuanto a las respuestas concretas frente a los conflictos entre estudiantes, la herramienta más utilizada en 2024 fueron las charlas entre estudiantes y docentes, con el 89,2%. Le siguieron la comunicación con las familias, con el 77,8%, y los talleres reflexivos, con el 59,6%.

Pero uno de los principales hallazgos del informe aparece al cruzar la existencia de mecanismos de participación con las experiencias de violencia declaradas por los alumnos.

Los estudiantes que afirmaron que en sus escuelas participan en la construcción de los acuerdos de convivencia registraron menores proporciones de violencia que aquellos que respondieron negativamente. La diferencia fue especialmente marcada en dos indicadores: haber presenciado una agresión contra un compañero, que alcanzó el 21,4% entre quienes señalaron que existe participación frente al 31,5% entre quienes dijeron que no, y haber recibido con frecuencia mentiras, amenazas o agresiones en entornos presenciales, con 15,7% frente a 22%, respectivamente.

Participación, acuerdos y visibilidad de los conflictos

Para Ana Campelo, coordinadora del Observatorio de la Fundación La Salle, los datos permiten advertir un problema concreto, pero también identificar herramientas para abordarlo.

La especialista plantea que resulta difícil determinar si el crecimiento de la violencia reportada responde exclusivamente a un aumento efectivo de las situaciones o también a una mayor sensibilidad de las comunidades educativas para identificar y abordar esos episodios. Sin embargo, sostiene que los datos muestran tanto la existencia de la problemática como la relación entre la elaboración de acuerdos de convivencia, el diálogo directo y la reducción de los episodios de maltrato.

Campelo también destaca que el conocimiento de las normas de convivencia alcanzó el 97,7% en 2024 y señala que tanto la elaboración de acuerdos como la existencia de órganos de participación y resolución de conflictos se relacionan con mayores niveles de bienestar escolar.

En el caso de los órganos de participación, el informe registra además una convivencia aparentemente paradójica: su existencia coincide con un mayor reporte de situaciones de violencia. La explicación planteada por la coordinadora es que esto no necesariamente supone una mayor ocurrencia de los episodios, sino que podría estar asociado con una mayor visibilidad de los conflictos y con la desnaturalización de determinadas situaciones que antes podían no ser identificadas o informadas.

Un diagnóstico para pensar políticas educativas

La Fundación La Salle plantea que el primer informe del Observatorio no pretende cerrar el diagnóstico sino abrir nuevas líneas de análisis. El equipo que participó de su elaboración espera que los resultados permitan formular nuevas preguntas e hipótesis sobre los vínculos dentro de las escuelas y que sirvan para orientar tanto el diseño de políticas públicas como futuras investigaciones.

El Informe 2026 constituye la primera publicación del Observatorio y se presenta como un análisis longitudinal de indicadores del Operativo Aprender correspondientes al período 2021-2024. La iniciativa busca abordar las violencias y conflictividades escolares desde un paradigma de derechos y explícitamente se distancia de enfoques punitivos y judicializantes.

En ese sentido, el documento combina dos dimensiones: por un lado, expone un incremento de los problemas de convivencia reportados por las escuelas y una presencia significativa de distintas formas de violencia entre estudiantes; por otro, identifica una relación entre participación estudiantil, construcción colectiva de acuerdos, diálogo y bienestar escolar.

El desafío que deja planteado el informe, además de medir cuánto aumentaron los conflictos, es comprender cómo las escuelas los reconocen, cómo intervienen y qué condiciones favorecen formas menos violentas de convivencia.


Datos

El Observatorio de Convivencia, Violencia y Conflictividades en Entornos Educativos es una iniciativa de la Fundación La Salle Argentina que busca producir información confiable, sistemática y actualizada sobre los vínculos, violencias y conflictos que atraviesan hoy las escuelas, tanto en el ámbito presencial como en los entornos digitales, con el objeto de fortalecer la convivencia
escolar desde un paradigma de derechos, alejándose de los enfoques punitivos y judicializantes que en ocasiones predominan.

El Informe 2026 es su primera publicación. Se trata de un análisis longitudinal de indicadores del Operativo Nacional de Evaluación Aprender (2021–2024).

La Fundación LaSalle es una organización sin fines de lucro que forma parte de la Red La Salle y cuenta con 59 años
de trayectoria.
Trabaja con la vocación de construir comunidades comprometidas con la promoción y el cumplimiento de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, con especial énfasis en contextos de vulnerabilidad social y exclusión.

Lleva adelante diversos programas y proyectos, principalmente educativos, que implementa en todo el país, articulando con distintas organizaciones, fundaciones y organismos nacionales e internacionales.


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