Comunidades del Norte Grande transforman la algarroba en harina

harina

Comunidades indígenas y campesinas del Norte Grande argentino participan en la producción de harina de algarroba a través de MAPIC, una iniciativa de la empresa Producciones Nativas S.A.S. La propuesta combina molinos instalados en los territorios con una planta central de procesamiento. La planta fue inaugurada el 9 de septiembre dentro de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral, en Esperanza, Santa Fe, y tiene capacidad para procesar hasta 500 kilos de chauchas por día.

Comunidades indígenas y campesinas del Norte Grande argentino participan en la producción de harina de algarroba a través de MAPIC, una iniciativa de la empresa Producciones Nativas S.A.S. La propuesta combina molinos instalados en los territorios con una planta central de procesamiento.

La planta fue inaugurada el 9 de septiembre dentro de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral, en Esperanza, Santa Fe, y tiene capacidad para procesar hasta 500 kilos de chauchas por día.

El proyecto se desarrolla en el marco de Impacto Verde, una alianza impulsada por Team Europe Argentina e implementada por Redes Chaco.

MAPIC fue una de las 14 iniciativas seleccionadas entre 100 propuestas por el Desafío de Innovación para el Norte Grande, una convocatoria lanzada en 2024 para acompañar modelos de negocio con impacto ambiental y social.

La red conecta la planta de Santa Fe con nodos de procesamiento situados en Jujuy, Chaco, Salta, Santiago del Estero y el norte santafesino. Cada uno cuenta con un molino diseñado para trabajar en pequeña escala. También, las comunidades acceden a capacitaciones sobre cosecha y acondicionamiento de los frutos, manipulación de alimentos y mantenimiento de los equipos.

En Vinalito, Jujuy, el proyecto trabaja con la Cooperativa Fraile Pintado, integrada por 60 familias. Allí, la producción de harina se vincula con un proceso de restauración de tierras degradadas mediante la eliminación de especies exóticas y la reincorporación del algarrobo blanco. El molino permite que la cooperativa procese un fruto que antes no podía aprovechar comercialmente por falta de equipamiento.

En Fortín Lavalle, Chaco, 15 mujeres de una comunidad qom participan en la elaboración de la harina y otras 40 personas intervienen en la recolección de las chauchas. Las familias recolectan los frutos en sus predios y los envían a la sala de procesamiento comunitaria. Antes de recibir el nuevo equipo, la organización ya había producido y vendido localmente unos 150 kilos de harina.

Transformar la algarroba en harina

El proyecto también entregó un molino a una comunidad wichí de Salta, donde la harina de algarroba se elaboraba tradicionalmente con morteros. El objetivo es que las familias puedan producir el alimento para su propio consumo y comercializar los excedentes. Otro equipo fue destinado a una organización campesina de Santiago del Estero que ya utilizaba la harina para elaborar masitas, alfajores y budines.

“Lo que buscamos con este proyecto es que las comunidades produzcan su propia harina para consumo y también, si tienen algún excedente, puedan comercializarla”, explicó Miguel Forni, ingeniero agrónomo, docente de la Universidad Nacional del Litoral y socio fundador de Producciones Nativas.

La nueva planta de Santa Fe puede procesar hasta 500 kilos de chauchas por día y recibe parte de la materia prima recolectada en los distintos territorios. De acuerdo con MAPIC, alrededor del 86% se convierte en harina fina para consumo humano. El resto puede emplearse en alimentos para ganado, biopreparados y fertilizantes orgánicos, mientras que las semillas se destinan a nuevas plantaciones.

La harina, naturalmente libre de gluten, ya se comercializa a través de Mercado Libre y de la plataforma Alma Nativa. El proyecto busca que el aprovechamiento de este producto forestal no maderero genere alimentos e ingresos para las comunidades y, al mismo tiempo, aumente el valor del bosque nativo en pie.


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