A pocos días de Meet Up 2026, la vicepresidenta de AOCA, Andrea Juncos, repasa el diagnóstico del turismo de reuniones en el país: competitividad, infraestructura, federalización e inteligencia artificial, los ejes que marcarán la agenda del sector.
Hubo un quiebre y después costó remontar. Pero la pandemia dejó, paradójicamente, una demanda reprimida de encuentro. “La verdad que hubo como una reacción de la gente de querer reunirse. Entonces los eventos presenciales fueron cobrando mucha fuerza”, resume Andrea Juncos, vicepresidenta de AOCA (Asociación Argentina de Organizadores y Proveedores de Exposiciones, Congresos, Eventos y de Burós de Convenciones), que en junio renovó su lugar en la conducción de la entidad, en representación de los organizadores.
Ese repunte post pandemia llega a un país que, según explica, no compite por precio, pero sí por atractivo. “Hoy la Argentina, si bien tal vez no somos un destino barato por nuestras diferencias de cotización con el dólar, sí seguimos siendo un destino muy atractivo. Tenemos muchos negocios, mucha área académica y ciudades principales, como Buenos Aires, que tiene su atractivo a nivel mundial”, señala.
Un mapa mucho más amplio que Buenos Aires para el turismo de reuniones
Uno de los datos que más le gusta poner sobre la mesa es el que explica por qué el turismo de reuniones argentino no se agota en las grandes capitales: el 85% de los congresos y convenciones que se realizan en el país reúnen a menos de 500 personas. “Argentina, al ser tan grande y estar tan bien desarrollada para esto, tiene oferta. Congresos y convenciones en Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza, Salta, Santa Fe; incentivos ya en cualquier lado: Iguazú, Jujuy, Tucumán. Hay una oferta y una demanda para todo”, enumera.
Esa diversidad, sostiene, es también una responsabilidad: cada destino debe saber para qué tipo de evento está preparado. “No todo destino es para todo. Una ciudad chica que a lo mejor tiene maravillas naturales cerca es muy propensa a un viaje de incentivos. Y una ciudad como Córdoba, que tiene cinco universidades y muy buena conectividad, está más orientada hacia los congresos y convenciones; el incentivo, a lo mejor, va a ser en las Sierras”, grafica.
Ahí entra en juego otro concepto que la dirigente subraya: pensar el negocio en función del propio perfil económico regional. “Nosotros somos turismo de reuniones, pero también industria de reuniones, porque somos movilizadores de industrias. Los congresos, convenciones, ferias y exposiciones generan movimientos económicos”, explica, y da dos ejemplos que le resultan elocuentes. Tucumán “miró a su alrededor y dijo: ¿qué somos fuertes, el limón y la caña de azúcar? Buscaron y resulta que existe el Congreso Mundial del Limón y el Congreso Mundial de la Caña de Azúcar, y los trajeron a su ciudad”.
El otro es Iguazú, que en 2027 será sede del Congreso Mundial de Guardaparques: “Es la primera vez que se hace en la Argentina y la segunda en Sudamérica; solo había estado antes en Brasil. Quienes lo postularon entendieron que tenían que ofertar el destino acorde a ese congreso”.
Costos, impuestos y la comparación con la región
El diagnóstico no es solo de oportunidades. Juncos también pone en la mesa los frenos a la competitividad. “Estamos un poco elevados en nuestros costos, comparativamente con países de la región. Nuestro costo en dólares es un poco más elevado que en otras épocas”, admite. Brasil, dice, “siempre es una competencia muy importante: tiene infraestructura, capacidad y conectividad aérea, con muchas ciudades bien conectadas”.
Pero el punto que más remarca es impositivo. “Es un sector que no tiene ningún tipo de desgravación o beneficio, cuando tenemos países cercanos como Uruguay que, si el evento es internacional, exime del IVA a todas las personas que vienen a ese evento”, plantea. “Uruguay tiene 22% de IVA, pero cuando llega un evento internacional, nadie lo paga. Esas son cosas en las que todavía tenemos que seguir trabajando”.
El 25% del turismo receptivo y un gasto hasta seis veces mayor
Ahí aparece el dato que, para la dirigente, resume la importancia económica del sector: uno de cada cuatro extranjeros que ingresa a la Argentina lo hace por un evento: un congreso, una convención o un viaje de incentivo. “Eso no es menor. El 25% de nuestro turismo que ingresa lo hace por esta industria en particular”, subraya.
A ese número lo completa con otro: “Un turista de congresos o de eventos gasta hasta seis veces más que un turista recreacional”. La explicación tiene varias capas. “El derrame es mayor y bastante más amplio, porque un turista de congresos no solo usa el hotel, el avión y el traslado hasta la sede, sino que usa los restaurantes, los shoppings para llevarse regalos; los sponsors organizan otras actividades, hay paseos pre y post tour”. Y muchas veces ese gasto ni siquiera es propio: “Piensen en un congreso médico: es invitado por un sponsor. Entonces el gasto es mayor, porque además se da un mimo, le lleva algo regional a la familia”.
Hay, además, un efecto que no se mide pero que la industria da por comprobado: quien viaja por trabajo suele volver por placer. “Si se llevó una buena experiencia, lo más probable es que después venga recreacionalmente, con su familia, con su pareja o solo. No sabemos cuántos vuelven exactamente por eso, pero sí sabemos que existe”.
Infraestructura, conectividad y proveedores: la ecuación de un destino competitivo
Consultada sobre qué necesita un destino para volverse sede competitiva, Juncos ordena las prioridades: “Primero, infraestructura. Luego, conectividad: la gente no va a donde no puede llegar. Si es aérea directa, mejor; si no, debe tener una buena conectividad doméstica. Y también, por supuesto, el acompañamiento profesional de buenos proveedores”. Cuando eso falla, dice, el costo se dispara: “Si uno tiene que trasladar proveedores de ciudades grandes a ciudades chicas, los costos se vuelven más caros y, finalmente, no sostenibles”.
Ese trabajo, aclara, no es parejo en todo el país. “Hay provincias que han podido crecer más que otras”. Buenos Aires, remarca, “vuelve a ratificar que es la primera de América en cantidad de congresos internacionales”, un logro que atribuye a un trabajo público-privado sostenido en el tiempo, con instituciones como Visit Buenos Aires y el Buró de Buenos Aires, que integra AOCA a través de los burós de destino: entidades que agrupan a hoteles, proveedores, técnica, infraestructura, traslados y organizadores en cada provincia.

La industria de reuniones argentina no se concentra solo en Buenos Aires. Juncos pone un dato sobre la mesa: el 85% de los congresos y convenciones que se hacen en el país son de menos de 500 personas, lo que explica una oferta mucho más federal de lo que suele suponerse.
Inteligencia artificial: “el que no la use en eventos se va a quedar atrás”
La irrupción de la inteligencia artificial también atraviesa a la industria. “Yo soy una convencida de que hay que subirse al barco y aprender”, plantea Juncos, y cuenta que su propio equipo destinó una jornada entera a capacitarse en IA aplicada a eventos. “En definitiva, la IA lo que nos va a ayudar a ser es más productivos. Nos va a ayudar a no perder tiempo con tareas reiterativas y también nos ayuda en la creatividad, pero ahí es donde nosotros podemos aportar junto con la IA el diferencial a nuestro cliente. No creo que nos vaya a reemplazar”.
Con humor, admite que a veces la sensación es de ir a contramano: “Siento que estoy un carro atrás, corriendo detrás de la IA, porque siempre siento que estoy atrasada. Pero me han dicho que a todo el mundo le pasa”. Lo que no relativiza es el riesgo de no subirse: “El que no la use en eventos se va a quedar atrás, en su productividad y en su creatividad. No va a poder competir con quienes ya tengan esa estructura incorporada”.
Meet Up 2026: negocios uno a uno y una agenda ampliada
Todo ese diagnóstico desemboca en Meet Up, el encuentro de negocios que organiza AOCA. Para esta edición, adelanta Juncos, “estamos confirmados 165 host buyers, que son compradores de destinos, de los cuales traemos 75 internacionales. Es un esfuerzo muy grande que se hace desde la institución: se los trae de 14 mercados distintos, desde Europa, Estados Unidos y Canadá hasta toda Latinoamérica”.
La dinámica, insiste, es lo que diferencia al evento de una feria tradicional: “Es una feria de negocio, uno a uno, donde uno pide la reunión con quién la va a tener, sabe con quién la va a tener y sabe qué le tiene que vender; o, como comprador, sé qué estoy buscando. No es una feria de folleto ni de promoción. Es muy profesional”.
La agenda de charlas, cuenta, va a abordar la inclusividad laboral del sector, la sostenibilidad (“somos conscientes de que somos grandes generadores de residuos, pero trabajamos mucho por acercarnos al carbono neutral”), cómo las empresas y asociaciones usan los eventos como herramienta de comunicación, y el turismo deportivo, que empieza a pensarse de manera más profesional.
Como ejemplo pone algo tan cotidiano como un partido de fútbol: “Cuando tenemos un equipo de primera que viene a Córdoba, no hay un solo hotel libre ni en la ciudad ni en los alrededores, porque no solo viene el hincha: viene con su familia, y mientras uno va al partido, el otro está en un restaurant o dando vueltas por el shopping”.
El desafío pendiente: profesionalizar a los organizadores
Si hay una bandera que Juncos repite es la de la profesionalización de su propio gremio. “Nuestro sector es muy difícil de visibilizar. Hablo de los organizadores. Ya hay carreras de organización de eventos, pero no es como un contador o un abogado, que tienen un colegio que dice ‘vos podés hacer esto porque sos esto’. El organizador no lo tiene. No tenemos ni siquiera un registro”, plantea.
Reconoce, sin embargo, que la profesión se nutre cada vez de equipos más diversos. “En mi equipo hay licenciados en comunicación, en relaciones públicas, organizadores de eventos, diseñadores gráficos, licenciados en comercialización. Es bien diverso, pero todos estamos organizando el evento”, sostiene Juncos, que lidera la empresa Plan-A.
Y tiene un consejo directo para quienes se acercan a la disciplina pensando solo en la parte divertida: “Los eventos tienen un nivel de estrés y de compromiso muy alto: el teléfono suena un sábado o un domingo porque el cliente está nervioso por algo. Si entrás solo porque te parece divertido, pensalo bien, porque te vas a pegar un corchazo”. Aun así, no duda del valor del oficio: “Cuando el evento sale todo bien, el cliente está contento, la gente que asiste está contenta, esa satisfacción va más allá de cualquier honorario. Es ver disfrutado el trabajo de muchos meses, a veces de años”.
Meet Up 2026 se realizará el 5 y 6 de agosto en el Centro de Convenciones de Buenos Aires, con la participación de destinos de más de 20 provincias del país.
📅 Miércoles 5 y jueves 6 de agosto.
📍 Centro de Convenciones Buenos Aires.
