En la previa de la sesión que definirá la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, Zaida Chmaruk, secretaria de Relaciones Políticas del Partido Comunista de la Argentina analizó el poroteo en el Senado, el trasfondo de treinta años de extranjerización de tierras y la ola de movilización popular que crece de cara al 6 de agosto.
Faltan horas para la sesión y en el estudio de Informe de Pájaros la pregunta flota antes de que empiece la entrevista: ¿qué va a pasar el jueves en el Senado con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada?
Zaida Chmaruk, secretaria de Relaciones Políticas del Partido Comunista de la Argentina, se sienta frente al micrófono de Radio con Aguante con un diagnóstico que no deja lugar a la sorpresa: “todo indica” que la votación se define en el filo, con bloques enteros, hasta el radicalismo, sin definición pública.
Un ejemplo es de los radicales que no saben qué van a votar y los radicales de la Capital, por ejemplo, que van a movilizar en contra, se le señala, y Zaida no ahorra la ironía: “raro en un partido que tenga esa lógica, pero bueno, es el radicalismo”.
- A horas de la sesión en el Senado por la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, Zaida Chmaruk, secretaria de Relaciones Políticas del Partido Comunista de la Argentina, visitó Informe de Pájaros (Radio con Aguante) para analizar el poroteo de último momento, el trasfondo de treinta años de extranjerización de tierras en la Argentina y la ola de movilización espontánea que crece de cara al 6 de agosto.
- Entre otros temas, Chmaruk explicó por qué la eliminación del tope departamental de extranjerización es la clave técnica que más preocupa del proyecto, repasó los antecedentes desde la Ley de Tierras de 2011, y contextualizó el debate junto a otras leyes en discusión, como la de manejo del fuego.
Para Zaida Chmaruk hay “un divorcio brutal”
Lo primero que Zaida pone sobre la mesa es una distancia. Entre las cuatro paredes del Congreso y la calle. “Me parece que lo que deja como en superevidencia, primero, es que hay un divorcio entre lo que sucede adentro de esas cuatro paredes y lo que sucede en el resto de la Argentina y lo que pasa con el pueblo argentino en general, que es brutal”, afirma.
Ese divorcio, dice, no es solo simbólico. Tiene nombre y apellido en la conducta de los propios legisladores: “Tenemos legisladores que están a la venta, digamos, ¿no? Donde no hay absolutamente ningún tipo de principio rector sobre cómo se legisla en la Argentina”.
La indefinición de muchos bloques, sostiene, no responde al desconocimiento del proyecto sino a una negociación que corre por otro carril: “No están negociando para los pueblos de las provincias, están negociando para los gobiernos provinciales, para mantener o no sus gobiernos”.

Zaida Chmaruk, durante la entrevista en Informe de Pájaros.
Banderas, remeras y una página web
Frente a ese cuadro, elige mirar lo que pasa afuera del recinto y ahí encuentra, dice, algo “superpositivo”: la movilización que se fue armando de cara al 6 de agosto. “Hacía mucho que no sucedía que previo a la aprobación de una ley o a la presentación de un proyecto de ley se diera esta movilización en todos los ámbitos posibles”, describe.
Cuenta que vio lugares donde estampan remeras y banderas de manera gratuita para que la gente se sume, y una página donde cada uno puede buscar a los senadores de su provincia, ver si ya se posicionaron o siguen dudando, y mandarles un mail con un texto ya armado pidiéndoles “que defienda los intereses de la soberanía”.
Para ella, esa reacción espontánea conecta con algo más profundo: “creo que es el reflejo que tiene siempre el pueblo argentino de la lucha, de la defensa de lo propio”. Y ahí aparece una referencia inesperada: la bandera argentina flameando en la cancha durante el Mundial.
“Creo que la bandera de ‘las Malvinas son argentinas’ de nuestra Selección nos hizo tan bien a los que peleamos por determinadas causas y principalmente en contra de la entrega de nuestra soberanía, porque eso despertó una cosa muy interesante, no de nacionalismo chauvinista, sino de un amor por la patria que estaba como muy invisibilizado”, explica.
Remata con la definición de que “nos quieren hacer creer todo el tiempo que vivimos en un país de mierda para que no lo defendamos”.

No es solo esta ley: treinta años de extranjerización
Consultada sobre cuánto de este proceso responde a una estructura de más largo plazo, en una serie que arranca en 1996, con las primeras compras de tierra de Joe Lewis y la llegada del paquete agrotecnológico, Zaida no duda en ampliar el foco: “Está muy bien frenar la ley ahora, digo, estamos todos haciendo la fuerza desde cada lugar para que no pase esto, pero si no pasa la ley, la estructura el viernes va a ser igual”.
Ahí explica el corazón técnico del debate: son cinco leyes, dice, las que el proyecto en danza busca modificar para facilitar la extranjerización. La primera y más importante, la Ley de Tierras de 2011, surgida, recuerda, a partir de una negociación frustrada de China para comprar una enorme cantidad de hectáreas en la zona núcleo, que terminó en una conversación con Cristina Kirchner y en la sanción de la norma.
Pero esa ley, subraya, no fue retroactiva: “Lo que ya había comprado Lewis con un lago adentro se lo pudo quedar”, dice, y menciona el caso de las tierras en manos extranjeras en Misiones y Corrientes, “al lado del Acuífero Guaraní”, que nunca entraron en discusión.
Por eso, insiste, la discusión no debería cerrarse en esta ley puntual: “Hay que discutirlo todo, ¿no? Porque me parece que lo que queda en claro con este gobierno es que no es que va tirando manotazos de cosas. Este gobierno vino a transformarlo todo y lo está transformando”.
Y avanza con una caracterización que excede lo coyuntural: “Yo no sé si nosotros no tenemos que pensar al gobierno de Milei como un gobierno que está desarrollando una revolución conservadora, porque está modificando todas las estructuras establecidas del capitalismo en la Argentina para otro modelo de negocio capitalista”.
La oligarquía sin patria
En ese punto, Zaida Chmaruk apunta directamente al presidente de la Sociedad Rural, que se manifestó sin objeciones a que los extranjeros compren la cantidad de tierra que quieran. “Eso también da cuenta de lo que es la oligarquía de este país”, dice.
En ese sentido aparece en el diálogo el caso de Terrabusi, la empresa vendida por Gilberto Montagna, expresidente de la UIA, que, en esa década del 90, “se puso a comprar caballos de polo y a importar helados de Alemania, la marca Häagen-Dazs”, mientras el dinero de la venta se iba, fuera del país.
El “fantasmeo” de las modificaciones
Sobre las modificaciones que se negociaron en las últimas horas antes de la sesión, la suba del porcentaje de tierra extranjerizable permitido por provincia, de 15% a 25%, Schmaruk es tajante: “La verdad es que es todo un fantasmeo”, dice, tomando prestada la palabra de su hija.
Explica el mecanismo: la ley original fija un tope máximo de tierra extranjerizada a nivel nacional, provincial y departamental. Lo que se elimina en la reforma es justamente el límite departamental. “Ahí es donde perdemos”, advierte.
“Vos un lago, lo tenés adentro de un departamento. Y si vendés ese departamento o el 50% de ese departamento, ya perdiste el recurso natural, y eso no representa ni el 25 ni el 15% del porcentaje de tierras provinciales”, grafica.
Lo que la ley no nombra: pueblos originarios, incendios, desalojos
Para Zaida, reducir el debate a la compra de tierras por parte de extranjeros sería empobrecerlo. La ley, dice, toca capas más profundas: “Hay muchos activos afectados por esta ley, porque no es solamente esto de los extranjeros comprando tierra, sino que tiene que ver con los pueblos originarios, con todos los que son los pueblos de frontera, con la realidad productiva de la Argentina, con los desalojos de las viviendas, con la quema de tierras para el negocio inmobiliario”.
Ahí conecta el proyecto con otra norma que también estaría en revisión: la Ley de Manejo del Fuego, sancionada en el gobierno anterior tras los incendios que, en el último verano, por ejemplo, llegaron a cubrir de humo a Rosario.
“El negocio existe, el atentado o el incendio intencional existe. Lo que modificaba la ley era el uso posterior: le daba un margen de 60 años para los bosques nativos y de 30 para otro tipo de tierras. Pero ahora eso se elimina: se prende fuego y el año que viene te hago un complejo”, resume.
Movilización sin traducción electoral, por ahora
Consultada sobre por qué un debate aparentemente lejano,”¿qué tengo que ver yo con mil hectáreas en Santa Cruz o en Misiones?”, logró instalar una convocatoria tan amplia, Schmaruk relativiza cualquier optimismo inmediato: “Me parece que lo que hay que ver es que nada de esto se traduce en votos, digamos, ¿no?”.
Aclara que estos fenómenos “transcurren por distintos carriles” y no deberían leerse como el anticipo de una caída de gobierno ni de una derrota electoral cercana.
Sí identifica, en cambio, una tradición que reaparece: “El pueblo argentino es un pueblo que tiene una tradición antiimperialista muy importante, de defensa soberanista”. Y pone el foco en la crisis de representación que explica, para ella, por qué tantas organizaciones no partidarias terminaron encabezando la convocatoria: asambleas en defensa del agua en Neuquén, “familias enteras, con sus hijos, con los carritos, con los cochecitos, con bebés”, movilizaciones masivas en Mendoza este verano que en Buenos Aires “se vieron muy poco”.
Tal vez no fue la línea de ningún partido político posicionarse sobre la ley de tierras. Entonces otros espacios políticos no partidarios, agrupaciones, centros culturales, en defensa ambiental, se movilizan y generan esta repercusión. Al no encontrarse representados en un espacio político partidario, este es su espacio de canalización política.
Sobre el cierre de la charla, y con la sesión del Senado ya asomando en el horizonte inmediato, Chmaruk deja planteado el límite y el desafío de su propio análisis: para que la movilización se traduzca en un cambio de rumbo político hace falta, dice, “mucha calle y otra agenda, una agenda que hoy no existe”.
Informe de Pájaros
- Martes | 20 a 22 en Radio con Aguante
- Con Pablo Mercau, Solana López, Jorge Kreyness y Luana Haiht.
- #ElVueloContinúa
