Del K-pop al carrito de compras: los convenience store coreanos se expanden y ya suman 30 locales en Argentina

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Impulsados por la cultura pop asiática y el crecimiento de las importaciones de alimentos, los mini markets de estilo coreano dejaron de ser un nicho cultural para convertirse en un formato comercial en expansión. El boom del ramen, los snacks picantes y las bebidas importadas redefine hábitos de consumo urbanos, bajo la lógica del K-pop.

Lo que comenzó como una curiosidad vinculada al universo del K-pop y las series coreanas hoy se transformó en un fenómeno visible en el mapa comercial argentino. Los convenience store coreanos, tiendas de pequeño formato que venden ramen instantáneo, snacks picantes, bebidas importadas y helados virales como el Melona, atraviesan un crecimiento sostenido: ya hay alrededor de 30 locales en el país, y solo en 2025 se estima que se inauguraron unas diez nuevas sucursales.

El fenómeno ya no se limita al Barrio Chino porteño, donde inicialmente se concentraba esta oferta. Los nuevos puntos de venta comenzaron a aparecer en zonas premium de la Ciudad de Buenos Aires, como Puerto Madero, y también en provincias del norte, entre ellas Salta, Tucumán y Jujuy.

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“El desafío ya no es generar curiosidad, sino sostener el crecimiento en un contexto donde el consumidor es más racional, busca valor y prioriza experiencias accesibles”, asegura Valentina Park.

De nicho cultural a formato comercial en Argentina

El modelo replica el concepto coreano de tienda de conveniencia: espacios compactos, estética llamativa, fuerte presencia de productos listos para consumir y una identidad atravesada por la cultura pop asiática.

En marzo se inauguró el cuarto local de la cadena Gangnam Express en Puerto Madero, una señal del salto que experimentó el segmento. La llegada a uno de los polos gastronómicos y residenciales más exclusivos de Buenos Aires refleja cómo el consumo asociado a la cultura coreana dejó de ser alternativo para integrarse al retail urbano.

“En 2017 instalamos en el país una propuesta inédita porque veíamos la tendencia mundial y apostamos por su crecimiento. Al principio nuestros principales clientes eran fans de la cultura coreana, pero eso cambió radicalmente en los últimos años. El boom del ramen y de los sabores picantes hizo que muchas personas empezaran a sumar estos productos a su menú semanal”, explica Valentina Park, socia de Gangnam Express.

El nuevo local, por ejemplo, incorpora una “Ramen Station”, un espacio donde los clientes pueden preparar su propio ramen instantáneo y consumirlo en el lugar, replicando la experiencia que ofrecen estas tiendas en Corea del Sur.


  • Antes predominaba el cliente amante de los sabores asiáticos que se “stockeaba” productos importados.
  • Hoy el foco está en la mejor relación precio-calidad. Mientras antes los clientes preferían el take away para stockeo en el hogar, hoy las personas optan por la propuesta de prepararse el ramen en los locales y consumirlo en el momento. 
  • El ticket promedio en tiendas especializadas ronda entre $6.000 y $7.000.
  • La compra más habitual: ramen + bebida.
  • Boom del consumo de snacks picantes y de ediciones limitadas. Sabores antes desconocidos como langostinos con wasabi hoy son muy demandados.  
  • En verano, los productos más demandados son helados y bebidas, ampliando el público más allá del fandom asiático.

K-pop: importaciones y negocios en expansión

El crecimiento del segmento también coincide con una tendencia más amplia del comercio exterior. De acuerdo con datos económicos recientes, las importaciones de alimentos en Argentina crecieron cerca de 80% interanual en 2025, lo que amplió la presencia de productos extranjeros en las góndolas.

En paralelo, el mercado global de alimentos asiáticos mantiene una expansión sostenida. Según la consultora Fortune Business Insights, se proyecta una tasa de crecimiento anual cercana al 8% hasta 2032, impulsada por la internacionalización de la gastronomía coreana y japonesa.

En Argentina, la expansión de este mercado tiene un fuerte componente cultural. Las series coreanas en plataformas de streaming, el K-pop y la viralización de productos en TikTok instalaron en la conversación cotidiana artículos antes desconocidos para el público local: desde el ramyeon hasta bebidas funcionales o snacks ultra picantes.

Ese interés también se tradujo en una diversificación de la oferta. En el caso de Gangnam Express, el catálogo pasó de 30 productos en sus inicios a más de 550 ítems, entre importados y nacionales. Las categorías con mayor crecimiento son alimentos, liderados por bebidas y ramen, y productos de skincare, otro rubro asociado a la cultura coreana.

Ramen Station en Gangnam Express, en Puerto Madero.

Cómo cambió el consumidor argentino

El perfil del cliente también evolucionó. En los primeros años predominaba un público muy específico: consumidores familiarizados con la gastronomía asiática que compraban productos importados para abastecerse en sus casas.

Hoy, en cambio, el público es más amplio y el consumo más inmediato. Muchos clientes optan por preparar el ramen en el local y comerlo en el momento, lo que transforma a estas tiendas en espacios de consumo rápido.

El ticket promedio en este tipo de locales se ubica entre $6.000 y $7.000, y la compra más habitual combina ramen con una bebida. Entre los productos más buscados figuran los snacks picantes y las ediciones limitadas, con sabores poco comunes para el paladar argentino, como langostino con wasabi.

La estacionalidad también juega un rol: durante el verano crece la demanda de helados y bebidas, lo que amplía el público más allá de los seguidores de la cultura coreana.

Para los operadores del sector, el desafío ahora es consolidar la tendencia. “Hoy el desafío ya no es generar curiosidad, sino sostener el crecimiento en un contexto donde el consumidor es más racional, busca valor y prioriza experiencias accesibles”, señala Park.

Con nuevas aperturas en marcha y una oferta cada vez más amplia, el K-food parece haber superado la etapa de moda pasajera. Lo que empezó como un fenómeno cultural impulsado por la música y las series asiáticas comienza a integrarse, cada vez más, al menú cotidiano de los consumidores argentinos.


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