Sin pronósticos, con 140 despidos y una disputa en escalada, el Servicio Meterológico Nacional (SMN), atraviesa una crisis inédita que amenaza con impactar en vuelos, navegación y alertas clave para la población
La escena no tiene antecedentes en más de un siglo y medio. Por primera vez en sus 153 años de historia, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), dejará de emitir información. No por una falla técnica ni por un fenómeno extremo, sino por una decisión deliberada de sus trabajadores: un “apagón informativo” como respuesta a una ola de despidos que, denuncian, compromete el funcionamiento mismo del organismo.
La medida se concretará el viernes 24 de abril entre las 5 y las 12 del mediodía. Durante esas siete horas no habrá pronósticos en la web, ni avisos oficiales, ni reportes meteorológicos. El cese de actividades es total, con una excepción mínima: sólo se garantizarán informes para vuelos sanitarios, humanitarios y oficiales.
“Sin operadores, no se pueden garantizar las tareas que hacen posible el pronóstico y, por lo tanto, la seguridad de la población”, señalaron los trabajadores en una gacetilla difundida en la previa. El mensaje combina disculpas por los inconvenientes con una advertencia: la falta de información no es una decisión aislada, sino la consecuencia directa de la reducción de personal.
Un conflicto que escala en el Servicio Meterológico
El detonante inmediato fueron los 140 despidos anunciados el 16 de abril. Sin embargo, el conflicto tiene una dimensión mayor. Desde la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), denuncian un plan de recorte que podría alcanzar los 240 puestos, lo que implicaría una reducción cercana al 30% del personal civil del Servicio Meteorológico Nacional.
El impacto proyectado es estructural. Según el gremio, la medida implicaría el cierre de 40 estaciones meteorológicas en todo el país, la pérdida de datos “irrecuperables” y una caída en la capacidad de monitoreo continuo. Hoy funcionan unas 120 estaciones con poco más de 300 observadores, una dotación que ya consideran insuficiente.
La discusión sobre la planta no es nueva. Una auditoría realizada durante la gestión de Mauricio Macri había fijado en 1156 trabajadores la dotación óptima. Actualmente el organismo cuenta con unos 980 empleados, pero desde la asunción del nuevo gobierno ya perdió cerca de 200. El plan oficial, denuncian, apunta a reducir esa cifra a 740.
“Vamos a resistir el intento de vaciamiento”, advirtió Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE Nacional. “No vamos a permitir que se cierren estaciones meteorológicas porque eso perjudicará directamente a toda la población. Las alertas tempranas han permitido salvar decenas de miles de vidas”.
El rol clave de un dato invisible
La protesta pone en evidencia algo que suele pasar desapercibido: la centralidad de la información meteorológica en la vida cotidiana y en la infraestructura del país.
La Organización Meteorológica Mundial subraya que estos datos son esenciales para la seguridad, eficiencia y regularidad de los vuelos. No se trata solo de prever lluvias o temperaturas: fenómenos como la niebla, tormentas o vientos intensos condicionan todas las etapas de una operación aérea, desde la planificación hasta el aterrizaje.
Sin esos reportes, el sistema entra en zona de incertidumbre.

Aeropuertos en alerta por el apagón
En el sector aerocomercial la definición fue directa: “Nunca ocurrió algo así”. La posibilidad de operar sin información oficial abre un escenario desconocido.
Cada vuelo requiere un informe meteorológico obligatorio, y en los principales aeropuertos también un pronóstico detallado. Sin esos insumos, las aerolíneas deberán aumentar márgenes de seguridad, lo que previsiblemente derivará en demoras más que en cancelaciones masivas, aunque no se descartan reprogramaciones.
Las partidas previstas para la mañana del viernes son las más expuestas. Los arribos no programados, en cambio, deberán ser atendidos por razones de seguridad operativa.
Hasta ahora, los sistemas de Aeropuertos Argentina mantenían la programación sin cambios, a la espera de una eventual negociación de último momento en el Servicio Metorológico Nacional. “Cancelar un vuelo genera una alteración muy difícil de normalizar”, señalaron desde el sector. La expectativa sigue puesta en evitar el escenario extremo.
Impacto más allá del aire
El efecto del apagón no se limita a la aviación. También alcanza al transporte fluvial y marítimo. Los ferris que conectan Buenos Aires con Colonia o Montevideo, así como los buques comerciales, requieren por normativa un parte meteorológico oficial para operar.
Sin ese informe, directamente no pueden zarpar.
Paradójicamente, los aviones que sobrevuelen el espacio aéreo argentino sin aterrizar podrán utilizar información generada en otros países. Una anomalía que refuerza la dimensión del conflicto.
Un viernes que puede ser histórico en el cielo
Desde el Ministerio de Defensa, del que depende el SMN, definieron la situación como un paro gremial y señalaron que el organismo debe garantizar servicios mínimos, aunque aclararon que no está previsto solicitar la conciliación obligatoria.
Del otro lado, los trabajadores insisten en que la situación ya afecta la operatividad: faltantes de datos, menor monitoreo nocturno y cambios en los planes de trabajo de las estaciones.
“Es la primera vez que ocurre algo así. Muestra la gravedad extrema de la situación”, advirtió Carla Gulizia, presidenta del Centro Argentino de Meteorólogos.
Si no hay acuerdo, el viernes 24 quedará marcado como el día en que el país se quedó sin pronóstico. Un apagón que no sólo revela un conflicto laboral, sino también la fragilidad de un sistema del que dependen la seguridad, la producción y la vida cotidiana.

