De la paz al “infierno”: el dramático giro en la estadía de Elena Makarova en Bariloche

Elena Makarova

La joven rusa describió sus primeros meses en la ciudad rionegrina como “el mejor momento de su vida”, hasta que el nacimiento de su hijo desencadenó una intervención policial y médica que transformó todo en un sufrimiento constante. La palabra Elena Makarova, la supuesta víctima en la Causa Rudnev.

Lo que comenzó como un refugio de paz terminó en un “infierno”. Elena Makarova describió su vida inicial en Bariloche como “maravillosa”, destacando que gozaba de plena libertad, caminaba, se alimentaba bien y se sentía mejor que nunca tras huir de una relación violenta en Rusia.

Sin embargo, este panorama cambió drásticamente tras el parto en el Hospital Ramón Carrillo, momento en que, según sus palabras, “la llegada de mi hijo quedó ensombrecida”.

Makarova relató que, tras dar a luz, aparecieron policías y fiscales sin darle explicaciones claras. “Me llamaron víctima de las circunstancias, pero no me dijeron de quién ni por qué”, recordó. A partir de allí, denunció haber vivido tres meses de “horror” y “cautiverio”, apuntando al maltrato de médicos y enfermeras.

La denuncia de Elena Makarova

Señaló al Dr. Emiliano Bringas y a la enfermera Jessie Cortez Alvarado por prácticas deshumanizadas, incluyendo la privación de necesidades básicas como agua y aire fresco para su bebé.

Entre los detalles del conflicto, mencionó la disputa por la identidad de su hijo, donde el médico Martín Caruso intervino ante el reclamo por el apellido del niño, que por error administrativo no respetaba las normas gramaticales rusas (Makarov en lugar de Makarova).

Asimismo, denunció que Cortez Alvarado intentó inducirle el parto mediante una pastilla sin su permiso, un hecho que la dejó en estado de shock.

Mientras Makarova insiste en que no conoce a Konstantin Rudnev ni tiene vínculo con ninguna secta, la estructura judicial argentina continúa la investigación.

El fiscal General Oscar Fernando Arrigo lidera el equipo que solicitó la extensión de la detención de Rudnev, la cual fue concedida por el juez Gustavo Zapata. El ciudadano ruso, acusado de liderar la organización, seguirá en prisión preventiva por un año más, con fecha límite en abril de 2027.


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