La defensa de Konstantin Rudnev, el ciudadano ruso detenido desde hace un año, lanzó duras críticas contra la Fiscalía, calificando la causa como “artificial y sobreactuada”. Martín Sarubbi, el nuevo abogado de Rudnev, no ahorró en cuestionamientos, poniendo en tela de juicio la gestión de la investigación y la solidez de las acusaciones.
Sarubbi asumió la defensa tras la renuncia de Carlos Broitman y, de inmediato, se opuso a la solicitud de la Fiscalía de prorrogar el plazo de investigación y la prisión preventiva de su defendido.
“Entendemos que a lo largo de un año se debió haber producido toda la prueba”, argumentó el letrado, señalando que la Fiscalía “solamente alegó su propia incapacidad de llevar adelante la investigación”.
Uno de los puntos más álgidos de la crítica de Sarubbi se centró en la falta de peritaje de los medicamentos secuestrados en la causa. A pesar de un año de investigación, la Fiscalía no ha realizado un muestreo para verificar si alguno de ellos contenía estupefacientes.
“Es una vergüenza, es una operación pericial muy simple determinar si un medicamento que está preservado en un blister tiene estupefacientes o no”, enfatizó el abogado, sugiriendo una negligencia en la recolección de pruebas cruciales.
La Fiscalía, con serias acusaciones en su contra
La argumentación de la Fiscalía para solicitar la prórroga de la investigación también fue objeto de severas críticas. Sarubbi reveló que uno de los motivos esgrimidos fue la falta de recursos para adquirir un disco rígido de 12 terabytes, necesario para procesar la gran cantidad de información contenida en dispositivos electrónicos.
“Parece ilógico e irracional que el Ministerio Público diga que no tiene recursos suficientes para comprar un disco rígido de 12 TB”, sentenció el defensor, poniendo en evidencia lo que considera una excusa inverosímil para justificar la demora.
El abogado desestimó la complejidad de la causa, contradiciendo la hipótesis de la Fiscalía que la presenta como una “megacausa” de trata de personas. Sarubbi subrayó la “ilógica” de una banda de casi 20 personas con “tan solo una víctima”.
“Por el contrario, yo creo que no existió de ninguna manera ninguna banda destinada a la trata de personas”, afirmó, reforzando su postura con la declaración de la propia mujer rusa señalada como víctima, quien ya ha manifestado “no ser víctima de nadie”.
Finalmente, Sarubbi abordó lo que calificó como “malos entendidos” utilizados por la Fiscalía para “prorrogar, creo que artificialmente y de manera sobreactuada, una causa como esta”. Puso como ejemplo la confusión generada por el apellido de un recién nacido, donde las limitaciones idiomáticas entre el ruso y el castellano llevaron a una interpretación errónea por parte de la Fiscalía.
La explicación de la madre sobre la diferencia de género en los apellidos rusos, que evitaría el bullying a su hijo, fue, según Sarubbi, tergiversada para sostener la acusación.
Las declaraciones de Martín Sarubbi pintan un panorama de una Fiscalía que, según la defensa, se aferra a una causa débil, prolongando la investigación con argumentos poco convincentes y desatendiendo pruebas fundamentales. La crítica apunta a una posible falta de rigor y una insistencia “sobreactuada” en mantener una acusación que, a ojos de la defensa, carece de sustento.

