Marina Gushenets denunció humillaciones y presiones para declararse víctima en la causa Rudnev

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La psicóloga y médica rusa Marina Gushenets, imputada en el expediente, rompió el silencio en una entrevista exclusiva. Aseguró que las defensoras públicas intentaron forzarla a asumir un rol de víctima de Konstantin Rudnev y describió un proceso judicial con “una versión ya escrita”. Tras la audiencia del 1 de abril, la Justicia accedió a devolver los pasaportes a los imputados.

La causa judicial conocida mediáticamente como la “Secta rusa” atraviesa un punto de inflexión tras las recientes declaraciones de Marina Gushenets, psicóloga y médica rusa imputada en el expediente. En un relato crudo y directo, Gushenets cuestionó la legitimidad de la investigación y denunció haber sido blanco de presiones institucionales para validar la hipótesis de la Fiscalía Federal de Bariloche.

Llegada a la Argentina como turista el 27 de marzo de 2025, Marina fue detenida en un aeropuerto mientras intentaba continuar su viaje.

Según su testimonio, el arresto se produjo sin explicaciones claras ni exhibición de documentación. “No me mostraron nada ni me dijeron nada”, afirmó, señalando que con el tiempo comprendió que la lógica de las detenciones parecía responder a una cuestión de nacionalidad: “Estaban poniendo a muchos rusos en la cárcel”.

Presiones y una “versión ya escrita”

Uno de los puntos más graves de su denuncia radica en el rol de la defensa oficial durante las primeras etapas del proceso. Gushenets aseguró que fue inducida a declararse víctima del presunto líder de la organización, Konstantin Rudnev.

Desde su perspectiva como psicóloga, Marina describió los interrogatorios como una búsqueda forzada de pruebas para una conclusión ya tomada. “Tenía la sensación de que ya tenían una idea propia y que estaban recogiendo pruebas para comprobarla”, explicó, comparando el proceso con un “bosque salvaje” donde se intenta “agarrar la mentira por las orejas” para sostener un relato que no se ajusta a la realidad.

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Humillaciones y desprotección

La imputada también relató situaciones degradantes sufridas durante su detención. “Soy una mujer que ya tengo una cierta edad, me humillaron, me quitaron todas las ropas”, denunció, calificando el trato recibido como una violación a su dignidad. Esta experiencia ha transformado radicalmente su visión del país: “Había escuchado mucho sobre la Argentina, la patria del tango, pero es un gobierno totalmente sin derechos. Las personas aquí están muy desprotegidas”.

Gushenets advirtió que la causa se sostiene sobre interpretaciones sesgadas. Para graficarlo, citó un experimento psicológico donde la percepción de una persona cambia según el rótulo que se le asigne (científico, bandido o ciudadano normal).

“Pusieron una imagen y ahora agrupan toda la información para probarla”, sentenció respecto al accionar judicial contra los imputados.

Actualización judicial: pasaportes y nuevas medidas

A pesar de la complejidad del escenario, la situación procesal de los imputados, a excepción de Rudnev, ha mostrado avances significativos tras la última audiencia celebrada el 1 de abril.

Según confirmaron fuentes cercanas a la defensa, encabezada por el abogado Sarubbi, la Justicia finalmente accedió a devolver los pasaportes a los imputados que no incluyen a Rudnev.

Asimismo, se flexibilizaron las medidas de conducta: Marina y el resto de los imputados ya no deberán presentarse semanalmente en la comisaría más cercana, sino que la frecuencia de firma se ha extendido a cada dos semanas.

Estas novedades judiciales ocurren en un contexto donde la causa, que involucra a 21 personas por presunta trata con fines de explotación sexual, sigue sin registrar denuncias directas de víctimas en territorio argentino.

Por el contrario, figuras clave como Elena Makarova han negado bajo juramento ser víctimas y han iniciado acciones legales contra los fiscales por abuso de autoridad y violencia institucional, poniendo en jaque la estructura de una investigación que Gushenets define, simplemente, como “un juego muy feo”.


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