ENTREVISTA: Tras la decisión judicial que otorgó la prisión domiciliaria a Konstantin Rudnev, su abogado Martín Sarubbi cuestionó con dureza a la fiscalía, habló de “hipótesis vacías” y advirtió que la causa “se cae por su propio peso”
La decisión del Tribunal de Revisión de otorgar la prisión domiciliaria a Konstantin Rudnev marcó un punto de inflexión en una causa que lleva más de un año sin avances probatorios concretos. Hasta ahora, el ciudadano ruso era el único de los más de 20 imputados que permanecía detenido en una unidad penitenciaria, mientras el resto transitaba el proceso en libertad con restricciones.
El cambio de régimen se dio luego de una audiencia tensa, donde la defensa cuestionó duramente la falta de pruebas y la fiscalía insistió en riesgos procesales que el tribunal finalmente consideró atenuados. La resolución también tuvo en cuenta el deterioro en la salud del imputado y la posibilidad de aplicar medidas menos gravosas para garantizar su sujeción al proceso.
En este contexto, la causa vuelve a quedar bajo la lupa no solo por la situación procesal de Rudnev, sino por el estado general de la investigación. La declaración en Cámara Gesell de Elena Makarova, quien negó haber sido víctima de cualquier delito, reconfiguró uno de los ejes centrales del expediente.
A esto se suman peritajes que descartaron la existencia de drogas y la ausencia de evidencia directa que vincule al imputado con los hechos investigados. Puro Contenido dialogó en exclusiva con el abogado defensor Martín Sarubbi, quien analizó en profundidad el alcance de la resolución judicial, cuestionó el accionar de la fiscalía y reafirmó la postura de inocencia de su defendido.
¿La prisión domiciliaria es un triunfo de la defensa o un reconocimiento del tribunal de que la acusación está débil?
No me gusta hablar en términos de triunfo, pero sí de corrección. El tribunal empezó a advertir algo que nosotros venimos diciendo hace más de un año: que no hay elementos para sostener una detención tan gravosa. La prisión preventiva se había transformado en una pena anticipada sin sustento.
Esto no es una interpretación, es lo que surge del expediente. Cuando no hay prueba concreta, lo que corresponde es ajustar las medidas. Y eso fue lo que pasó. La domiciliaria es el primer reconocimiento de que la situación estaba desbordada. Ahora falta que se revise la causa de fondo.
¿Después de un año, la fiscalía tiene alguna prueba real contra Rudnev?
No, y eso es lo más grave. Después de más de doce meses no pudieron mostrar una sola prueba directa. Ni una. Todo lo que se planteó al inicio se fue cayendo con el paso del tiempo. No hay vínculo con la supuesta víctima, no hay hechos concretos, no hay pericias que lo involucren. Lo que hay es una narrativa que intentan sostener. Y el problema es que el proceso penal no funciona con relatos, funciona con pruebas. Hoy esa prueba no existe.
¿Cómo se sostiene una causa de trata si la “víctima” dice que no es víctima?
No se sostiene, es así de simple. Es un dato demoledor para cualquier estructura acusatoria. La única persona que fue presentada como víctima declaró formalmente que no lo es. Eso debería haber generado un giro inmediato en la investigación. Sin víctima, no hay delito de trata posible. Es un elemento estructural del tipo penal. Seguir adelante en esas condiciones es forzar la realidad jurídica.
¿La fiscalía está sosteniendo una causa que ya no tiene base?
Yo diría que está intentando sostener una hipótesis inicial que no logró validarse. Eso pasa a veces en investigaciones complejas, pero hay un límite. No se puede seguir avanzando cuando los propios elementos se desarman. Acá se habló de drogas y los peritajes dieron negativo. Se habló de organización y no hay estructura probada. Se habló de víctima y la propia persona lo desmintió. Entonces, ¿qué queda? Queda una construcción que no se condice con la evidencia.
¿Qué le dice a quienes sostienen que “algo debe haber” para que siga detenido?
Les diría que el derecho penal no funciona con intuiciones ni con “algo debe haber”. Funciona con pruebas concretas. Ese tipo de razonamiento es peligroso porque invierte la carga de la prueba. En un Estado de derecho, es el Estado el que tiene que demostrar la culpabilidad. No el imputado su inocencia. Y acá no pudieron demostrar nada. Ni siquiera un indicio sólido. Ese es el problema de fondo.
¿No cree que el perfil de su defendido, un líder espiritual con antecedentes, genera sospechas razonables?
Puede generar prejuicios, pero no pruebas. Y el proceso penal no puede basarse en prejuicios. La figura de “líder espiritual” no es un delito. Ni tampoco lo es haber tenido un pasado en otro país. Si empezamos a juzgar personas por su perfil, estamos en un terreno muy peligroso. Lo que importa son los hechos concretos de esta causa. Y en esta causa, no hay nada que lo vincule a un delito. Esa es la discusión real.
La fiscalía insiste con el riesgo de fuga. ¿Tiene algún sustento eso?
No, es un argumento vacío. El riesgo de fuga no se presume, se prueba. Y acá no hay ningún dato concreto que indique que Rudnev quiera o pueda fugarse. Se ofrecieron todas las medidas posibles para garantizar su sujeción al proceso. Incluso yo mismo me constituí como garante personal. El tribunal evaluó eso y decidió la domiciliaria. Entonces, seguir hablando de fuga es insistir con una hipótesis sin base. Es más una excusa que un argumento jurídico.
¿La fiscalía actuó con negligencia en esta causa?
Yo sería prudente con ese término, pero sí diría que hubo serias deficiencias. Lo que vimos en la audiencia fue una acumulación de excusas. Falta de recursos, problemas técnicos, demoras en peritajes básicos. No se puede tener un año un bolso con medicamentos sin analizar. No se puede hablar de terabytes de información sin saber qué contienen. Eso no es una investigación eficiente. Y esas falencias no pueden justificar una detención.
¿Qué peso tuvo el deterioro de salud de Rudnev en la decisión?
Fue un factor importante, aunque no el único. Hubo un deterioro evidente que venimos denunciando hace tiempo. Pérdida de peso, dificultades médicas, barrera idiomática. Todo eso fue expuesto en la audiencia. El sistema no puede desentenderse de esas condiciones. La prisión preventiva no puede convertirse en una situación inhumana. El tribunal lo tuvo en cuenta y correctamente.
¿Qué espera ahora de la Justicia?
Espero que haga lo que corresponde: mirar la causa con objetividad. Analizar la prueba, o mejor dicho, la falta de prueba. Y tomar decisiones en consecuencia. No se puede sostener indefinidamente una imputación sin sustento. Nosotros vamos a seguir insistiendo en eso. La domiciliaria es un paso. Pero el objetivo es claro: demostrar que esta causa no tiene base y que mi defendido es inocente. Y cada día que pasa, eso queda más expuesto.
¿Qué responde ante el planteo de la fiscalía de que Rudnev puede fugarse si le dan la prisión domiciliaria?
Respondo que es un argumento sin anclaje en la realidad del expediente. No hay un solo elemento objetivo que indique intención de fuga. Se ofrecieron garantías concretas, control permanente, domicilio fijo y responsabilidad profesional asumida por la defensa.
El sistema procesal prevé justamente estas herramientas para evitar ese riesgo. El tribunal evaluó esas condiciones y las consideró suficientes. Insistir con la fuga es sostener una hipótesis abstracta. No se puede restringir la libertad sobre escenarios imaginarios. Tiene que haber hechos, y esos hechos no están.

