El secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), califica de “muy negativo” el balance del tercer año de gobierno, cuestiona el modelo primarizado y la “deshumanización” de la conducción económica, defiende el rol de la CGT y los sindicatos como “dique de contención” y plantea un programa de producción con valor agregado. Escalante también habló de la formación de delegados, del panorama de la política, de los empresarios y el escenario electoral.
Sergio Escalante, al frente del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), advierte que atravesamos algo que “es muy negativo y se trata de un plan, no un error de cálculo”.
La conversación con el dirigente, que reemplazó el año pasado al histórico Rodolfo Daer al frente del gremio, repasa las estadísticas, la capacidad instalada, el consumo interno, el cobro y los niveles salariales en un cóctel que ya se conoció en otras épocas y cuyo final se conoce.
—¿Cómo evaluás el cierre de este tercer año de gobierno con esos parámetros?
-No es que hubo un error de cálculo ni problemas externos, geopolítica, una guerra o una sequía, como le pasó al gobierno anterior. Ese es el plan.
El plan de ellos es ser un país primarizado que aporte materia prima sin valor agregado, con apertura indiscriminada de las importaciones, libre mercado, un montón de beneficios para la intermediación financiera y nada de producción, nada de industria. Y todo eso en un contexto mundial donde todos los países, sobre todo los centrales, están protegidos: cada uno cuida lo suyo, sea lo agrícola, la industria, el acero, lo que sea, y trata de sacar la mejor tajada o la mejor posición para su país. Nosotros estamos a contramano.
Nos conformamos con que se lleven la materia prima sin valor agregado, con un modelo en el que sobran 25 o 30 millones de personas. Es extractivista y genera empleo para el 10%, que es lo que generan estas actividades. Incluso las que están funcionando bien no generan empleo; al contrario, el empleo cae.
“Una deshumanización”: el hambre y la vianda
Escalante dirige un sindicato de un sector estratégico en la vida cotidiana, la alimentación, y el planteo es que gran parte de los problemas aparecen cuando “no llego a comer, no llego a parar la olla”, en un país con todos los recursos, la capacidad instalada, la tecnología, los recursos humanos, los laburantes y la tradición.
Escalante señaló, además, que eso también forma parte del plan.
—¿Cómo ves esa situación?
—Es un gobierno al que eso le importa poco. Miran los números macro y creen que con eso funciona. Piensan que, con suficientes puntos de crecimiento, la intermediación financiera, la minería y la energía alcanza para que todo el mundo viva bien. Es como creer que, porque una persona comió tres pollos y otra uno, estamos en dos pollos por persona. Pero uno comió tres.
Yo creo que hay una deshumanización de parte del gobierno, sobre todo de las personas centrales: el Presidente, el ministro de Economía, el ministro de Desregulación. Esos tipos son inhumanos, no les importa nada, no ven la calle, no ven lo que le está pasando a la sociedad.
Y ya no hablamos siquiera de los sectores vulnerables, que la están pasando pésimo y además con un futuro muy oscuro, con muy pocas oportunidades. Los chicos que en los primeros 1.000 días no se alimentan como corresponde tienen después una desigualdad a la hora de formarse y de crecer, tanto en lo cognitivo como en lo físico.
Eso hace que esté creciendo una generación con muy poca oportunidad.
Pero si vamos a los sectores medios, también lo están pasando mal. Hay tipos que laburan, que tienen un trabajo, y a la noche van a buscar una vianda. Es impensado que un trabajador que labura las 8 horas tenga que ir de noche a buscar una vianda a un comedor. Es una cosa impensada, repito, horrorosa.
Con el intendente @fmoreiraok , @cgt_san y @pjsanmartinmza1 participamos de la presentación de Leandro Acosta sobre Energía y Soberanía. No alcanza con tener recursos: hay que industrializar y decidir para quién. La energía como derecho, no commodity. https://t.co/MCK28mc0AI
— Sergio Escalante (@sergiotinto) September 29, 2026
Hiperindividualismo y una sociedad “que no le interesa la política”
Está el argumento de quienes defienden al gobierno (“dijeron en campaña que iban a hacer esto y los votaron”), y la idea que el modelo que proponen desde el equipo económico y el Presidente se parece al de Perú o Paraguay, sociedades con alto nivel de estratificación, estancamiento, ausencia de sectores medios e informalidad.
—¿Hasta dónde es capaz la sociedad argentina, con todas sus variantes organizadas e informales, de no resistir y quedarse mansa frente a eso?
—Yo creo que la sociedad, gracias a las políticas neoliberales, que no son solo económicas sino algo bastante más amplio, fue haciendo individuos en lugar de colectivos. Ellos hablan del hiperindividualismo, de la hipercompetitividad, del sálvese quien pueda, del individuo versus el otro individuo. Nosotros hablamos de solidaridad, de comunidad, de sociedades donde haya discusión, debate y educación. Estamos en contra de eso que ellos fueron formando.
Si vos ves cómo eran las sociedades en cuanto a la idea política, a la idea crítica que tenían frente a situaciones distintas, en la década del 70 la sociedad funcionaba de una manera totalmente distinta. En la del 80 también, y después fue degradándose. Hoy a la sociedad no le interesa la política.
Lo decía Bertolt Brecht: “El peor de los ignorantes es el ignorante político”. Porque cree que la política es mala y se ufana de no tener que ver con la política, y de la política sale el precio del pan, la educación, la seguridad, la salud.
Formar delegados: la “capilaridad” del sindicato que dirije Escalante
La entrevista, realizada en la sede porteña del sindicato, derivó hacia el ataque del Gobierno a lo colectivo. Se recordó una declaración del ministro Federico Sturzenegger, donde planteó que hay personas con un problema de empleo como si fuera un hecho individual y no la consecuencia de una política. La pregunta hacia Sergio Escalante es cómo ven esto las nuevas generaciones, incluso dentro de las organizaciones, porque un delegado, una delegada o un militante de hoy no es lo mismo que hace 30 años.
—¿Cómo se están parando frente a esto, incluso los que están organizados?
—Lo que estamos haciendo es formar, hablar, abrir el debate en esta época de crisis. La pregunta clave es siempre “por qué”. Ante cualquier situación, cualquier aseveración, hay que explicar por qué. Si llevamos adelante una acción, tenemos que tener un porqué y una respuesta, y si los compañeros y las compañeras preguntan, vos tenés que saber por qué.
Es fundamental porque los delegados y los activistas son la bisagra con el resto de los compañeros. No podemos hablar uno por uno con todos los miles de afiliados. Entonces necesitamos delegados, militantes y activistas que sepan cuál es la mirada nuestra, no solo la del consejo directivo sino lo que nosotros vemos sobre lo que ocurre, y que la expliquen.
Ellos, después de explicarla, reciben de los compañeros un punto de vista, lo traen acá y lo llevamos al debate. Así vamos formando un cúmulo de diálogo y formación. Nosotros lo llamamos capilaridad: tiene que llegar a todos lo que pensamos, pero tiene que volver. Es como el corazón, que vuelve a filtrarse en la sangre, y ahí vemos qué nos falta, qué tenemos que reforzar, qué estamos haciendo bien.

Sergio Escalante fue electo secretario general en septiembre de 2025. Reemplazó a Rodolfo Daer, quien lideró el gremio durante más de cuatro décadas.
Los empresarios: “a todos les cayó la venta”
—¿Qué pasa con la contraparte? El rol del Estado está claro, pero ¿y los empresarios, desde las grandes empresas hasta las pymes? Sobre todo, en un contexto en el que los trabajadores conocen bien los números: la caída de la venta de harina y de yerba, dos elementos básicos, con un consumo que no deja de caer mes a mes. ¿Cambió en ese aspecto la relación con otros momentos históricos a la hora de pelear por el salario?
—El empresario, independientemente de la ideología que tenga cada uno, porque hay una heterogeneidad de pensamiento muy grande, está viendo los números. Y a todos, absolutamente a todos, les cayó la venta. A todos se les enfrió la economía.
Hay temporadas, porque hay trabajos y productos estacionales, que se llevan adelante con los mismos trabajadores que tienen en la nómina. Ya no hace falta, como en otra época, reforzarla en el momento de la temporada. No hay horas extras y a los que se jubilan no se les repone el puesto.
Eso inevitablemente es el modelo económico, no hay manera de argumentar que es otra cosa. Después, cada uno piensa lo que quiere, tiene derecho a pensarlo, pero a la hora de los números fríos, de decir “esto anda bien, esto anda mal”, todos dicen que anda mal.
Un programa de producción: “exportamos manufactura, exportamos trabajo”
En 2015, antes de las elecciones presidenciales, la COPAL (Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios), organizó una jornada con los referentes económicos de los candidatos, entre ellos Francisco Cabrera por Macri y los de Scioli y Massa. Les presentó una carpeta con un diagnóstico del sector alimenticio, con proyecciones, números, estadísticas y la propuesta sectorial de las empresas.
Hoy, da la sensación que ni siquiera los empresarios parecen pensar a 5 o 10 años: también ellos parecen haber abandonado la idea de un proyecto de país.
—¿Ustedes, como trabajadores que conocen un sector estratégico y clave, están pensando qué propuestas y políticas hay que llevar adelante para revertir esto, concretamente de acá en adelante?
—Sí, de hecho, tenemos una propuesta de trabajo. Nuestro sindicato armó un programa de producción que, a los fines técnicos, no dice mucho más de lo que cualquiera con conocimiento en producción no sepa. Lo que estamos mostrándole a la sociedad es que la única manera de que un país progrese es metiéndole valor agregado a la materia prima y generando empleo.
Al generar empleo crece la posibilidad de exportar manufactura, y si exportamos manufactura, exportamos trabajo. Con esa manufactura, más la materia prima, logramos que ingrese riqueza, que haya trabajo en la sociedad y que todos vivamos un poquito mejor.
El programa productivo lo tenemos no solamente en 55 o 56 hojas, sino también en distintos reels y carruseles, como les llaman, que son flyers que describen qué es un modelo productivo. Tiene que ver más con lo político que con lo técnico. Lo técnico, los productivistas se sientan y lo arman en dos minutos.
Lo que nosotros le mostramos a la sociedad, a nuestros compañeros y a quien quiera ver, es que esto hace falta, es necesario. Independientemente de lo que diga el empresario, porque en ese término el espectro es muy amplio: tenés desde el CEO de una multinacional hasta el tano o el gallego que tiene cinco trabajadores.
—Está el que defiende la producción nacional y el que se da vuelta y dice: “Me dedico a importar lo mismo, o a producir lo que producía acá, pero en otro lugar”.
—Hay muchos casos, no tantos en la alimentación, pero sí hay muchos de empresas que cerraron la parte de manufactura y solamente importan y venden productos importados.
—Lo paradójico es que eso ya lo vimos: en la dictadura y en los 90.
—Lo vimos en la dictadura, en los 90 y lo vimos con Macri.
“No son 80 años de peronismo, son 50 años de neoliberalismo”
Escalante hace historia sobre algo instalado en la política argentina hace años, en torno a la “decadencia” del país y sus responsables.
“Nosotros planteamos, frente a algo general que se dice sobre los 80 años de peronismo, que no son 80 años de peronismo sino 50 años de neoliberalismo. Hasta que llegó el neoliberalismo en los 70, casi no teníamos pobreza y no teníamos desocupación”, recuerda el dirigente.
Explica que “cuando se fue desarrollando y avanzando, con el condicionamiento lógico del endeudamiento sobre el próximo gobierno, que puede ser popular o no pero siempre queda condicionado, fuimos yendo barranca abajo, con alguna meseta: abajo, meseta, abajo. No volvimos a ser el país pujante después de que la dictadura destrozó primero la matriz productiva y segundo puso la Ley de Entidades Financieras, que alienta la especulación y va en contra de lo productivo”.
Elecciones: “lo que reclamamos es que nos escuchen”
—Mencionás al peronismo y falta un año para votar. Parece muchísimo tiempo, pero a veces los climas aceleran los procesos, y nadie tiene claridad sobre cómo se va a llegar. La propuesta del sindicato es una mirada no solo técnico-productiva sino también política. ¿Están teniendo espacios con candidatos?
—Salvo excepciones, no hay nadie que haya dicho “soy candidato” o “soy precandidato”, así que nosotros tampoco los vamos a poner en ese lugar. Lo que sí hacemos es evaluar los discursos, las palabras, las propuestas y las ideas de las distintas personas. Y más allá de que todavía no hay un candidato, sí estuvimos en Villa Domínico.
Escalante se refería al Plenario Federal del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), realizado el sábado 19 de septiembre de 2026 en el campus Villa Domínico de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, donde habló el gobernador bonaerense, Axel Kicillof.
—Venimos planteando que la política tradicional no le da espacio al político de extracción sindical para exponer sus ideas. No estamos buscando puestos ni legislativos ni en el Ejecutivo. Lo que proponemos es que escuchen lo que opinamos.
—Eso siempre fue la chicana de la política tradicional: “están buscando el cuarto puesto en la provincia, quieren encabezar, quieren una secretaría”. Es más complejo, ¿no?
—Sí, bastante más complejo. Con el trabajo que tiene cada sindicato, es complicado pretender tener un puesto de lo que sea, porque tenemos mucho laburo acá. Nosotros no buscamos eso, sino que reclamamos que nos escuchen.
Desde que empezamos a reclamar que nos escuchen, de noviembre de 2015 para acá, en mi caso la única vez que nos llamaron y nos dieron un micrófono para exponer lo que pensábamos fue en mayo de este año, en Mar del Plata, en el Congreso de la Producción. Fue la única vez. Eran 10 minutos, pero por lo menos nos dieron el micrófono. Antes ni nos escuchaban ni nos invitaban a la tribuna.
La CGT: “hizo mucho”
—¿Cuál es tu mirada de la CGT en este proceso?
—Está la contradicción de que se dice que la CGT no hace nada y, detrás de eso, se pide que haga un paro. Yo digo que la CGT hizo mucho. Por ejemplo, el capítulo 4 del Decreto 70/2023 lo frenó la CGT con una maniobra judicial. Pero también tuvo una respuesta gremial: en enero del 24 hizo un paro y una movilización. O sea, fue una acción política, gremial y judicial.
Después frenó infinidad de avances en lo legislativo y frenó algunos decretos, como el 340. Y si en parte se morigeró la Ley Base y la reforma laboral, la mal llamada modernización laboral, fue gracias al accionar de la CGT, de algunos de sus miembros. Porque las reformas estructurales no se paran solamente en la plaza, tomando el bombo, marchando, haciendo acción directa. También hay capacidad política para ir morigerando, frenando, condicionando, jugando con todas las herramientas que tenemos. Eso fue la CGT.
No lo hicieron esos que por ahí largan editoriales de 15 o 20 minutos hablando mal de algo: ésos no hicieron nada. La CGT sí lo hizo. No me corresponde decir a mí quiénes fueron los factores principales, pero sé que lo hicieron y sé que el laburo hoy es como es gracias a la CGT.
El sindicalismo como “dique de contención”
El entrevistador planteó que hubo un ataque al sindicalismo como concepto general y también ataques directos: persecución, intervención de algunos gremios y problemas económicos concretos derivados del ajuste, como la gestión de las obras sociales. Contó que en el sector le comentan que los gremios están poniendo plata en las obras sociales porque cayó la recaudación, y que el desempleo en algunos sectores genera un círculo vicioso de ajuste permanente.
—¿Hay entonces también un ataque en ese sentido?
—Volviendo al neoliberalismo: desde que atacó la Argentina, y atacó la región, el dique de contención fue el sindicalismo. Por eso esa tirria contra los sindicatos. Lo que frena esto son los sindicatos.
De hecho, desde que está el gobierno de Milei, los avances que fueron frenados, en mayor medida y en las situaciones principales, fueron frenados por el sindicalismo. Fue el sindicato quien frenó el capítulo 4. Fue el sindicato quien pospuso la reforma laboral de diciembre a febrero. Fue el sindicato quien sacó un montón de puntos vitales del proyecto que después terminó siendo ley.
Así, maltrecho, golpeado y con una actividad totalmente planchada, fue el sindicalismo quien frenó al neoliberalismo.

Esperanza y temor: “La política es la única herramienta que transforma”
Para cerrar, el entrevistador dejó de lado los nombres y el sindicalismo en general, y pidió la mirada personal de Escalante. Dijo que el diagnóstico sobre Milei ya está respondido, que se sabe a qué vinieron, y que la pregunta pasa a ser la alternativa y la salida.
—¿Qué hay de novedoso de acá en adelante? ¿Qué te da temor de que esto pueda continuar y qué te da esperanza, no una esperanza vacía o ingenua, sino basada en señales de este tiempo, para tener una contrapropuesta y dar vuelta esta historia?
—Lo que me da esperanza es la respuesta de los compañeros y las compañeras. En cada actividad, cada movilización, cada acción que llevamos adelante para plantear nuestra posición, se movilizan y participan masivamente. En San Martín, en el PJ del distrito, estamos haciendo una Escuela de Capacitación Política y ya hubo dos clases con más de 100 personas en cada una. Hay un interés por formarse, por participar, por escuchar. Aunque por ahí no sea el punto que se trata en el módulo, todos están pendientes de qué podemos hacer.
Y lo negativo es la pelea que hay en el sector popular, en la política. Hay jugadores que no sé si no están viendo o no le dan la magnitud a la situación que está pasando el pueblo. Es muy difícil entender una discusión electoral, o de posicionamiento de poder, cuando hay trabajadores que a la noche van a pedir una vianda al comedor comunitario, a la olla popular. Que un trabajador vaya de noche a buscar una vianda significa que estamos muy mal. Si estamos muy mal, tenemos que pensar en ese sector y en esa situación, no tanto en cómo me posiciono yo. Eso habla muy mal de algunos sectores, que o no lo ven o por ahí lo ignoran, qué sé yo.
Pero el país la está pasando mal, el pueblo la está pasando mal, y creo que, si queremos ser realmente representativos, tenemos que interpelar a la sociedad. No hablo solamente de los sectores populares, de los más vulnerables, a los que hay que prestarles atención: hay que prestarles atención a todos. Si querés llevar adelante un país, tenés que hacerlo para los casi 50 millones de argentinos.
No podés hacer un país pensando solamente en los sectores vulnerables, como tampoco solo en el 5% de los sectores millonarios. Hay que pensar qué política para los millonarios, qué política para la clase media pudiente, para la clase media laburante y también para los sectores hoy vulnerables, que son sobre todo los jubilados, los discapacitados, el desempleado, el que no se alimentó como tenía que alimentarse. Todo eso fue por decisiones políticas, de un lado y del otro, por acciones, errores o no errores. Esto es culpa de la política.
Y la política es la única herramienta que transforma. Así que usemos la herramienta como corresponde, para el bien del pueblo, para el bien de la sociedad. No podemos usarla solamente para fortalecer a un sector minúsculo ni para que los intereses individuales primen sobre el bienestar general.
